De rápsodas, niñeras y arañas

Una inusual racha de palomitas merece un inusual post.

La nota breve para El Regreso de Mary Poppins (hubiese preferido Mary Poppins Harder); Rob Marshall decepciona (dirigió Chicago a parte de una larga carrera en Broadway), Lin-Manuel cansa (la primera vez que le vi fue en Modern Family y fue extremadamente premonitorio), Meryl Streep sobra y… el resto hace lo que puede con un guión flojo flojo. Igual es que me han extirpado la infancia, pero yo creo que me ponen la original otra vez y la disfruto bastante más que esto.

Sigue Bohemian Rhapsody; disfrutar de la música de Queen en unos altavoces de cine durante la mayor parte de dos horas y cuarto asegura el disfrute, y el resto tampoco está nada mal. Lástima de verla doblada (sospecho que en VO gana bastante), que haya visto horas y horas de Rami Malek interpretando otro papel (el resto de intérpretes, para mi desconocidos excepto Meñique y Mike Myers, desaparecen en sus papeles), y que al parecer tuvo una accidentada producción (Bryan Singer fue despedido a media producción- seguro que si hubiese seguido hubiesen habido aún más gatos), porque probablemente estaríamos ante palabras mayores. Igualmente, si no tenéis un sistema de sonido acojonante en casa, aprovechad el del cine.

Por último, “Spider-Man: Un nuevo universo” (en original “Spider-Man: Into the Spider-Verse”, mucho más descriptivo), de los notables Lord y Miller.

El cómic y la animación son medios mágicos donde todo es posible y, pese a los progresos de los efectos especiales, todas las películas de acción de real basadas en cómics tienen un gran obstáculo inicial en pasar del papel a la carne y hueso. Curiosamente, el medio más natural, la animación, siempre se ha visto relegado a adaptaciones menores a televisión, y nunca ha tenido los presupuestos astronómicos del cine.

No sabemos muy bien por qué, alguien en Sony (y más curiosamente aún, no en Disney), ha tenido la idea de hacer una peli del trepamuros con animación, poniéndole medios y más medios hasta parir este brutal viaje ácido cuántico, metafísico y chiripitifláutico donde la (magnífica) animación se estira para, por fin, que los héroes del cómic cobren vida en la gran pantalla sin concesiones. No sólo sin concesiones, sino a lo grande, con una historia ya inverosímil en los cómics: Spider-Man es una entidad multidimensional que se manifiesta en muy diversas formas en diferentes universos paralelos, desde un cerdo que habla (Peter Porker, The Amazing Spider-Ham) hasta en una niña anime con un mecha arácnido (pasando por anodinos Peter Parkers), que por supuesto pueden confluir espectacularmente. Algo que muy, muy probablemente hubiese sido un descarrilamiento épico en acción real aquí se vuelve un espectáculo visual que si bien sigue siendo inverosímil y sospechoso, nos deja pegados a la butaca.

Quizá la peli tiene sus defectos (los que como yo estéis anclados en otras épocas musicales, dejaos llevar un poco), quizá hace falta que se hagan unas cuantas más como esta para pulir la fórmula y transcender, pero quizá nos hallemos ante un espectáculo único e imprescindible. Id a disfrutarla en la pantalla más grande que encontréis e intentad apagar el espíritu crítico un rato para gozar el resto al máximo.

El futuro ya está aquí

Problemente algún amigo de Spike Jonze le enseñó un prototipo de unos auriculares “verdaderamente inalámbricos” y le vino la inspiración para la terrible “Her” de 2013. Luego vendrían el Moto Hint en 2014, los Bragi Dash de 2015 y finalmente los AirPods de Apple en 2016 que trajeron la verdadera inalambricidad a las masas.

Yo he esperado hasta que los Jabra Elite 65t tuvieran estupendas reseñas y estuviesen de oferta (130€) para subirme al carro de una tecnología intrigante. No estoy muy puesto en el tema, pero al parecer conseguir dos miniauriculares inalámbricos es bastante complicado, así que seguro que hay todavía más avances por delante. Espero especialmente los AirDots de Xiaomi, que seguro que son usables a un precio mucho menor de los otros auriculares de los que hablo.

En cualquier caso, es una tecnología incipiente, pero los Elite funcionan la mar de bien, aunque:

  • ¡No tienen botón de mute! No es tanto problema, pero no te libera totalmente del dispositivo emparejado
  • El truco de conectar dos dispositivos a la vez no funciona con dispositivos que no tengan Bluetooth 5. No sé si con que uno de los dispositivos sea 5 basta o han de serlo ambos, con lo que los cambios de dispositivo son bastante incómodos (mantener el botón del auricular derecho pulsado unos 10s y darle a emparejar en el dispositivo).
  • Que sean dos aparatitos pequeños sin cuerda tiene sus limitaciones. No se pueden dejar colgando del cable y esas cosas
  • La aplicación de móvil no es completamente fiable y a veces se cierra, causando pequeños problemas de funcionalidad (deja de funcionar el modo “dejar pasar audio externo al pulsar el botón del auricular derecho dos veces”). En general es bastante mejorable

Por contra, tienen cosas interesantes:

  • Los controles son la mar de intuitivos. Siempre he tenido problemas con los auriculares Bluetooth, pero estos son absolutamente fáciles de usar
  • La calidad de sonido es excelente (al menos para oídos muy poco sofisticados)
  • Los modos de dejar pasar sonido y de “escuchar tu propia voz en una llamada” funcionan bastante bien, aunque el “dejar pasar el sonido” introduce un perceptible ruido blanco de fondo
  • La caja cargadora es la mar de práctica (aunque no es USB-C)

y mi mayor preocupación, que los auriculares con silicona no me funcionan muy bien, no es para tanto. El ajuste es bastante bueno y aunque dan un poco de calor y cansan en usos prolongados, son bastante cómodos.

Creo que la tecnología aún no está del todo a punto, y que hace falta que se extienda más el Bluetooth 5 y estos aparatos bajen de precio para que rompan el mercado, pero aún así, los más inquietos pueden lanzarse a la piscina con bastante tranquilidad.

Notificaciones en la muñeca

La vida es dura cuando a uno le gusta ser discreto, pero a menudo no se entera que hay algo vibrando en su bolsillo. Para subsanar esto, hace un año comencé a usar una Mi Band 2; otro cacharrito de Xiaomi que resuelve problemas a una fracción del coste de su competencia.

La Mi Band 2 me ofrecía una funcionalidad primordial: vibración en la muñeca cuando recibo una notificación del móvil. Tiene funcionalidades de eso de la vida sana; pulsímetro, pedómetro y contabilidad del sueño, que uso casualmente (me hace gracia mirar los datos de tanto en cuando, pero poco más), así que realmente para mi tienen poca importancia. Sin embargo, a pesar de que resuelve el tema un poco… la solución se queda un poco corta.

Sólo las llamadas de teléfono ofrecen alguna información contextual (el contacto que te llama). Todo lo demás, casi nada; para ciertas aplicaciones se muestran iconos específicos, pero no hay manera de saber quién te envía un Whatsapp o qué alarma está sonando. Aparentemente existen soluciones para mejorar esto, pero yo sólo probé las gratuitas sin éxito.

La Mi Band 3, en cambio, promete texto de las notificaciones, así que entró en mi wishlist rápidamente, pues sigue teniendo un precio muy inferior a cualquier otro producto “fiable” comparable (e.g. tampoco me voy a liar a pedir cosas a Aliexpress de marcas desconocidas).

Y cumple. Pero como la 2, con limitaciones. Principalmente:

  • El interfaz es muy poco ágil. Sólo tiene “swipes” en cuatro direcciones, pulsación corta y pulsación larga, lo que hace que cualquier interacción sean bastantes pasos. Por ejemplo, descartar notificaciones anteriores es: pulsación corta, un swipe arriba, swipes a la derecha hasta leerlas enteras, pulsación larga.

    No es terrible, pero…

  • Además, no hay más posibilidad que descartar. Todas estas modernidades de los productos que cuestan dinero, pues no

Por lo demás, es un producto que cumple su función, tiene algún bonus, te puedes despreocupar del consumo de batería (al menos ahora que está nuevo) y… de nuevo, cuesta muy poco dinero- poniéndola en la categoría de “si sale mal no pasa nada”, que es una categoría la mar de interesante.

Codamancia

Por fin me ha llegado la invitación a la beta de coda (aunque creo que muy selecta no es, puedo invitar a quien quiera, diría). Cuando vi un anuncio original me sorprendió porque parecía encarnar bastante algunas ideas que me recorren la cabeza de cuando en cuando.

El impacto de la hoja de cálculo y el procesador del texto es tan grande que se hace casi difícil de cuantificar (o de imaginar la vida antes de). Pero ambas ideas son bastante antiguas (Wordstar y Visicalc son de mi misma quinta, y uno no es precisamente joven) y sus limitaciones y problemáticas ya son por todos bien conocidas.

La hoja de cálculo es quizá de las dos la idea más potente, pero más peligrosa. Una hoja de cálculo pone al alcance de todos funcionalidades de manejo de datos que de otra manera son bastante inaccesibles si uno no quiere dedicar una cantidad muy significativa de tiempo a aprender a programar, pero a su vez, está basado en un concepto un tanto primitivo (una rejilla sin estructura implícita) que por mucho que se le apilen funcionalidades encima, acaba padeciendo por estar carente de funcionalidades más propias de las bases de datos relacionales, por ejemplo.

Por otra parte, el concepto de procesador de textos resulta a menudo limitado por estar orientado (accidentalmente, en mi opinión) a obtener una versión impresa de los documentos. Vivimos en un mundo donde el papel es mucho menos predominante de lo que era hace un par de décadas y, sin embargo, los procesadores de texto aún viven esclavizados a la paginación.

Seguramente haya habido otros intentos de renovar estas dos herramientas, sin embargo no recuerdo ninguna (probablemente por ignorancia) tan ambiciosa como coda. Coda unifica proceso de textos y hoja de cálculo, y acerca la hoja de cálculo a la base de datos relacional como todos- consciente o inconscientemente- siempre habíamos deseado.

Las “tablas” de coda no son espacios ilimitados y desestructurados que vagan libres por el espacio; son tablas con columnas definidas y que viven incrustadas en documentos. Los documentos tienen una estructura jerárquica no continua y paginada. Podemos crear “vistas” sobre tablas, que pueden ser tableros tipo Kanban, gráficas, subtablas, etc. y que viven incrustadas en los mismos documentos.

A pesar de sus obvias limitaciones (el interfaz tiene algún defectillo, me parece que no tienen nada para ver documentos en móviles, no veo manera fácil de hacer “pivot tables”, etc.), creo que por fin tenemos un verdadero competidor para el vetusto estado del arte ofimático. Creo que sus creadores han sabido adoptar un alcance sabiamente limitado, con lo que hoy nos pueden entregar un producto ya útil para multitud de escenarios, pero que a su vez es suficientemente simple como para que la gente se pueda arrojar sobre él sin miedo.

¿Será coda el heraldo de un cambio de paradigma? Pues la verdad, desearía que sí, lo que pasa es que conseguir algo así es algo que requiere una espectacular carambola de condiciones que uno puede buscar con ahinco, pero que al final depende de tener suerte. Quizá en un tiempo miremos atrás y veamos que si bien no fue precisamente coda el que se llevó el gato al agua, puede que podamos encontrarlo en el linaje de los vencedores.

Probadlo.

Wakanda Tours

Si por algo se me conoce es por llevar la contraria, así que os lo adelanto: Black Panther está bien, pero tiene un pero.

El pero es el Black Panther.

Tenemos un villano cojonudo, un Michael B. Jordan que lo peta ahora mismo, que nos ofrece un villano con matices, motivaciones y fuerza.

Tenemos a la guardia pretoriana de Wakanda, un grupo de señoras con la cabeza rapada que son de lo más molón que ha pasado por una peli de Marvel. En un mundo justo, no haría falta la nueva peli de los Vengadores porque estas se bastan y se sobran para darle de hostias a Thanos sin despeinarse.

Tenemos un constante homenaje a las pelis de 007, desde la potente secuencia del casino hasta la hermanita del prota, que hace de Q mejor que John Cleese (no es que sea mi secundaria favorita, pero es que al pobre John le tocó sentarse al lado de la alargadísima sombra de Desmond Llewelyn, de esa nadie sale bien parado).

Tenemos el rollo afrofuturista que está muy bien traído, con intrigas wakandianas, politiqueos y disquisiciones sobre el papel de una nación molona en el mundo.

Pero con toda esta molonidad, se torna injusto que el soso T’Challa, no sea sólo el cabeza de estado de la todopoderosa Wakanda, ni el Elegido para el Poder Más Místico para el Mejor, sino que además sea el Protagonista cuando hay media docena de personajes con más gracia que él (fijaos como está la cosa que salen Angela Bassett y Forest Whitaker y todavía no les he mencionado). Al único que gana es al pobre Martin Freeman, que no solo causa una perturbación en la fuerza haciendo de Felix Leiter en su faceta de damisela en peligro (es inexplicable que haga de agente de la CIA; no les costaba nada hacerle del MI y algo) al que tienen que dar cuota de heroicidad para no ofender sensibilidades o caer en riesgos demográficos de una manera muy forzada (y digo yo que no era necesario, Andy Serkis como villano secundario está más que bien).

Si podéis aceptar que Black Panther sea una peli que va de Black Panther, lo fliparéis por todo lo que no es Black Panther, que es de lo mejorcito que ha hecho Marvel. Si sois unos tiquismiquis como yo… pues yo creo que os gustará igual, pero que anhelaréis como yo vivir en el universo paralelo donde la peli se titula “Okoye y las Dora Milaje lo petan” y va de precisamente eso.

Señor, qué castigo

Marvel Comics parece ser que saca unos 50 tebeos al mes y a la gente aún le extraña la cantidad de TV y cine que pueden producir. La última muestra es The Punisher, planteado como spin-off de Daredevil tras supongo una buena recepción del personaje interpretado por Jon Bernthal- opinión que comparto.

Frank Castle es uno de los primeros intentos de la empresa de los superhéroes de apuntarse al carro de los antihéroes, con un marine que tras perder su familia decide emprender una cruzada unipersonal contra el mal. Castle no tiene superpoderes per se y su aproximación a la justicia es, por decirlo de alguna manera, más pragmática que la de Spider-Man.

Quizá no es correcto decir que es arriesgado apostar por un antihéroe- la violencia y las visceras venden, después de todo- pero creo que sí lo es decir que es más difícil que te salga bien. El Castigador es un personaje que es propenso a quedar unidimensional y requiere un guión algo más elaborado que otros superhéroes para mantener el interés y no caer en la monotonía (es un tipo con pistolas, al fin y al cabo).

Pero lo consiguen. Sobre todo por un magistral Jon Bernthal que se diluye en su personaje y le dota de varias capas- no sólo con sus prodigiosos gruñidos viscerales sino también por saber mantener el equilibrio entre dos o tres Frank Castles que aparecen y desaparecen bajo su impactante presencia.

Y a diferencia de otras series de Marvel, aquí tanto buenos como malos están equilibrados. No es el Daredevil de fantásticos antagonistas, ni la Jessica Jones y su supervillano flojillo- hay un completísimo elenco que le da buena réplica.

El argumento es un thriller al uso pero efectivo, con traiciones, dobles traiciones, señuelos y demás juegos de espías que aunque no llega a brillante, si que sostiene adecuadamente la serie de principio a fin. La acción es variada y está bien resuelta, pero llega a las cotas de intensidad que requiere el personaje- lo que es más de lo que algunos tolerarán.

En definitiva: si soportáis la sangre, una serie la mar de entretenida con acción y tensión, y algo que se aparta un poco de lo que nos había dado Marvel hasta ahora.

El ranking (de series) queda así:

  1. Jessica Jones
  2. The Punisher
  3. Legion
  4. Heroes (S01)
  5. Luke Cage (hasta S01E07)
  6. Daredevil (sección Kingpin, Punisher, Madame Gao)
  7. Agents of S.H.I.E.L.D. (S01, S02, S03 primera mitad)
  8. The Defenders
  9. Agents of S.H.I.E.L.D. (mitad S03 en adelante)
  10. Daredevil (sección Elektra/Stick)
  11. Luke Cage (S01E08 en adelante)
  12. Inhumans
  13. Heroes (el resto)
  14. Iron Fist

(nota: Runaways aún no sale porque llevan pocos episodios. The Gifted la dejé a los dos episodios)

Teclado uno, ¿alguien cero?

Mañana se cumplirán dos semanas desde que llegó a mis manos la BlackBerry KEYone Black, que sustituye a mi querida BlackBerry Classic (pero condenada por WhatsApp a muerte el 31 de diciembre de 2017) y que es mi tercer cacharrito de esos entrañables canadienses (no cuento el PlayBook que casi no usé, pero sí la acojonante Bold 9780).

Intentaré ser breve.

El primer y más importante punto: los dos mayores problemas que tienen las KEYone ahora mismo son dos:

  • Son MUY caras. La Black cuesta 649€ + portes en la tienda oficial, la no Black 600€ (también está en Amazon). Si comparamos en función del Snapdragon 625 que llevan dentro, un Xiaomi Mi A1 cuesta 229€ (y lleva 4Gb de RAM como la versión Black de la KEYone) —salvo el glorioso teclado QWERTY— una comparativa es deprimente.
  • La versión Silver que cuesta 50€ menos tenía numerosos defectos de fabricación que a mí me acongojaron y me hicieron esperar a la Black. Se supone que los han resuelto, pero me quedo más tranquilo pagando un poco más (y con 1gb de RAM extra, además).

Lamentablemente, creo que estos dos puntos ahora mismo condenan a este teléfono —a no ser que sea uno un fanático creyente en los teclados físicos en móviles, son dos escollos muy difíciles de digerir— y muy difíciles de ignorar aunque te pueda atraer mucho más que móviles que son aún más caros.

Pero yo me lanzo en un intento desesperado de que esto venda lo suficiente para que venga un KEYtwo o un KEYthree, igual a un precio que no me duela pagar. Igual soy el único que cree que es importante poder teclear en un móvil sobre algo que no sea un cristal liso —y probablemente esto sea un suicidio económico— pero igual no y puedo prorrogar un poco más el sufrimiento de los autocorrectores y otros dolores.

Si me permitís seguir esta reseña imaginándome que sólo me he gastado 300€, diré que es un móvil cojonudo. Las otras críticas que se le podrían hacer es que una pantalla 3:2 de 4,5″ y 438ppi no es ideal para ver vídeos, pero yo digo que una tele o un tablet me cumple esa función en la mayoría de casos, y en el resto, dos barritas negras y ver las cosas un pelín más pequeñas es algo que dista bastante de caminar sobre brasas; y que los teclados virtuales son pasables, pero para mí no lo son (especialmente si hay varios idiomas de por medio, sesiones SSH y otros usos probablemente marginales). Lo otro es que aunque probablemente se actualice a Oreo, seguramente el ciclo de vida no será tan largo como en otros móviles (y ojo, no creo que se vaya a poder rootear ni que vaya a haber ROMs alternativas).

El resto para mí son todo virtudes. Los dos días de batería para mí no son tan importantes (y que creo que sólo se consiguen en condiciones no extremas: he pasado un día 5h en llamadas y otro 3h en un tren y no creo que hubiese aguantado dos días enteros), pero sí me dan cierta confianza en que, durante mucho tiempo, aunque la batería pierda capacidad, no me tendré que preocupar de quedarme sin pilas. La cámara es buena, pero no sobresaliente (lamentablemente, aunque comparte sensor con el Google Pixel, no tiene el mismo software). El rendimiento es más que aceptable (recordad que en este párrafo aún vivo en la fantasía de que esto cuesta 300€).

Por completitud diré que echo de menos cosas de BlackBerry 10 (aunque vosotros seguramente no, claro). La navegación por gestos era mucho más ágil. El truquito del teclado táctil que tiene la KEYone es chulo (aunque le falta algo para transcender), pero el touchpad de BlackBerry era algo sublime: daba un uso a una mano brutal y para ciertas operaciones era tremendamente ergonómico (no tener que hacer zoom en el navegador para darle a enlaces/botones pequeños es algo que recuerdo con nostalgia a menudo). Ojalá que se dé una extraña carambola y BlackBerry pueda recuperar algunas de las cosas en las que se adelantó a su tiempo o pueda ofrecernos alguna innovación nueva y única, pero me queda ese regustillo amargo de las oportunidades perdidas (y por supuesto, esto tiene sus ventajas—un móvil que no tiene ni WhatsApp no es viable ni para los ascetas—y joder, es una gozada volver a un ecosistema que no está en avanzado estado de descomposición).

En cualquier caso, si sufrís con los interfaces totalmente táctiles, añoráis épocas mejores y estáis dispuestos a pagarlo, sí, este es vuestro móvil. También lo es si queréis experimentar con algo diferente. Y si algún día BlackBerry resucita como marca de móviles y hay gran regocijo, dadme un par de palmaditas en la espalda.

Correcciones: @chechar

Los adorables perturbados que me leen la mente mientras duermo

Me disculparéis, pero mi última salivación en estos lares por Halt and Catch Fire pronto cumplirá 4 años, así que creo que tengo derecho a recrearme ahora que ha acabado y me ha dejado huérfano y desamparado.

Hay dos señores misteriosos en EEUU, de nombres Christopher Cantwell y Christopher C. Rogers, que ni siquiera tienen entrada en la Wikipedia, que disponen de un medio para entrar en mi cabeza mientras duermo y sacarme gustos y opiniones. Afortunadamente, aunque podrían usar eso para torturarme con sadismo, lo que han decidido es regalarme con la serie de televisión que ni siquiera sabía que deseaba.

Halt and Catch Fire son cuatro temporadas; el boom de los PC, las BBS, el nacimiento de la “Internet comercial” y la llegada de la web y los buscadores, en cuya cresta de la ola siempre se encuentran los cuatro (o cinco) protagonistas.

Durante los primeros episodios, la serie parecía girar alrededor de Joe MacMillan, ex-comercial de IBM, carismático, visionario y psicópata (mayormente funcional y socialmente aceptable) a partes iguales, un Lee Pace en estado de gracia dispuesto a comerse la pantalla y fabricar un portátil. Para ello, cuenta con Gordon Clark, un ingeniero de hardware todoterreno y Cameron Howe, una programadora punk inadaptada.

Pero la serie pronto cambia de rumbo levemente y adquiere mayor protagonismo Donna Clark, la esposa de Gordon pero sobre todo ingeniera, que, interpretada por una deslumbrante Kerry Bishé (la protagonista de la última temporada de Scrubs y también configurando el mismo matrimonio de actores en Argo) y sus extraordinariamente elásticas facciones, pronto toma una parte central del escenario y completa una serie de complejas relaciones sobre las que gira el argumento.

No sólo Donna y Gordon son un matrimonio con unas dinámicas que van de lo entrañable a lo preocupante, también está la maravillosa relación llena de extremos entre Cameron y Donna, que en la segunda temporada se establecen como una pareja de emprendedoras pioneras de la comunicación online, y la relación sentimental, siempre en el filo del precipicio entre Joe y Cameron. Por no hablar de la relación cuasipaternofilial entre Cameron y Bos (el comercial dicharachero tejano que está en el borde entre protagonista y secundario) o las dos hijas de Donna y Gordon, que colman todo el potencial genético de frikismo y drama que les corresponde. Trace usted una línea entre dos personajes de esta serie y hallará usted una relación fascinante y muy humana que le tendrá enganchado a la pantalla.

Estas relaciones atraviesan todo tipo de situaciones al hallarse siempre en la vanguardia del avance tecnológico que conduce a la revolución social online. Cada paso no es sino preparación para el siguiente paso, el ciclo inexorable que hace que lo que ayer era magia hoy sea mundano- “the thing that gets you to the thing”.

Luego está el desfile de Sparcstations, XTs caídos de camiones, mainframes variados, cúbicos NeXT y otros oscuros objetos de deseo informáticos, y especialmente una segunda temporada donde la exhibición constante y casi pornográfica de mi ordenador de la infancia, el Commodore 64 que conquistó el mundo. La serie no los deja de atrezzo precisamente, y los hace pieza central de algunas escenas que jamás soñé ver en pantalla, desde la ingeniería inversa de la BIOS de un IBM PC a base de osciloscopio, pasando por odas varias a las copias de seguridad y por supuesto, la metafórica sucesión de momentos de “Donna Arreglando Cosas”, una verdadera miniserie dentro de la serie que comienza con el Speak and Spell de TI y acaba con un desaparque de cabezal de disco duro cuyo chirrido aterrador te encoge el alma.

Para una criatura de mi época, este es un gancho absolutamente irresistible y profundamente adictivo que me ha llevado a convivir cuatro años con esta extraña familia disfuncional y digital que me han llevado por la montaña rusa de la historia y el sentimiento. Quizá esté cegado por ser quizá la primera serie sobre este pequeño mundo al que muchos llamamos nuestro hogar de silicio, pero creo que Halt and Catch Fire es una serie imprescindible para todos- y no sólo porque educa como pocas en algunos aspectos fundamentales de la época moderna, sino que además cuenta con unos personajes fascinantes que te ayudan a sumergirte en unos momentos claves que cambiaron el mundo.

Mis queridos Chrises, que sé que me leeréis la mollera cuando me acueste esta noche, hacedme otra serie, por favor.

Nena, enciende mi fuego: Kindle Fire HD 8 (7ª Generación)

Con motivo de fechas señaladas me he hecho con un Kindle Fire HD 8 (7ª Generación), que viene más o menos a reemplazar a un iPad pre-Air con la pantalla rota heredado y a complementar una BlackBerry Classic (que cuando salga la BlackBerry KEYone Black a la venta en España…).

Los que me conozcan puede que sepan que no soy muy fan de las tabletas y se preguntarán por qué tengo dos. Pues hay que pensar en la relación coste/utilidad. Mi opinión es que las tabletas aportan muy poca utilidad si uno tiene un móvil decente y, por ejemplo, los 400€ que cuesta el iPad más barato me parecen un desperdicio en general (aunque seguro que hay casos en los que tiene sentido). El problema viene porque las tabletas de bajo coste son un campo de minas, en los que el compromiso puede ser inevitable.

Marcas desconocidas, fabricación barata, software cutre, falta de soporte, etc. siempre hay algo que no nos cuadrará en una tableta barata y que tendremos que aceptar si queremos obtener su utilidad.

En este caso concreto, el Kindle Fire HD 8 podría contar con los siguientes puntos negros:

  • Es Amazon, que es anti-Google; no hay Play Store de serie, aunque se pueden hacer hacks no soportados. Esto es, no hay app de GMail, Youtube, etc. Como cliente de Google Play Music esto es especialmente sangrante.
  • Además, no todos los servicios Amazon están disponibles en España; notablemente Alexa
  • Hay que escoger entre pagar 15€ o ahorrártelos y ver anuncios en la pantalla de bloqueo
  • El hardware está bien, pero no es para tirar cohetes. Las dos cámaras podrían ser perfectamente de un móvil de inicio de siglo. Intuyo que podrían ser útiles para hacer videoconferencias si uno no es especialmente exigente, pero poco más

Pero en mi opinión, son todo puntos que podemos aceptar y que aún nos proporciona bastante utilidad por 110€. Para mi esta utilidad es:

  • Visionado de vídeo. Uso un móvil con una pantalla cuadrada de 3,5″ y probablemente me pase a un 4,5″ 3:2. Aunque para mi es suficiente para ver vídeos, una pantalla de 8″ 16:10 con una resolución de 1280×800 es una mejora apreciable. Adicionalmente, tiene cliente de Netflix oficial
  • Un procesador 4x veces más potente en el benchmark Kraken de Mozilla que el móvil que uso, que redunda en que para cosas como navegar por Internet, se engancha bastante menos que mi teléfono

Para mí, los 110€ están más que justificados en poder ver vídeos en la cama o en el tren cómodamente y como dispositivo de navegación de andar por casa.

Pero entremos en detalle.

Físicamente, es una tableta de 8″, que pesa menos que un iPad de 10″ (que para mí es ligeramente poco manejable) pero más que un iPad mini del mismo tamaño. Para mí es un peso más que manejable y que no se me hace incómodo en ningún momento. La pantalla no es destacable en ningún sentido- ni maravilla ni molesta, es perfectamente razonable pese a no ser de altísima resolución o brillo. Tiene un par de botones para volumen, un botón de encendido, un conector micro-USB y jack de auriculares, todo en el borde superior, lo cual no es ideal, pero tampoco supone una gran molestia.

El software es Android, pero sin servicios Google y con Amazon. El interfaz es correcto, aunque el ecosistema Amazon está muy presente; no sólo por los anuncios en la pantalla de bloqueo, sino porque en la pantalla inicial, con un gesto nos vamos a pantallas de libros, música y aplicaciones de Amazon. Obviamente también viene precargada con todas las aplicaciones de Amazon (las disponibles en España, claro).

Amazon destaca su navegador “Silk”, que aparentemente descarga parte del trabajo a la nube de Amazon- como el clásico Opera móvil que renderizaba las páginas externamente para funcionar mejor en dispositivos de poca potencia. Es difícil saber cuán importante es este aspecto- si ayuda muchísimo o si el procesador es simplemente suficientemente potente, pero la navegación con Silk es buena; es ágil con mi patrón de uso (que no es intensísimo), pero me ha bastado para poder depender de la página web de Twitter, Facebook, etc. y no instalar ninguna app de servicio que tenga versión para web móvil.

Así pues, sólo he instalado unas pocas aplicaciones:

  • Netflix
  • VLC (porque el reproductor de vídeo de Amazon no soporta subtítulos)
  • F-Droid (porque tengo algo de paranoia a la appstore de Amazon)
  • Ghost Commander (gestor de archivos que soporta el compartir archivos de Windows)

Para todo lo demás, web. Los únicos problemas notables son las versiones web de Feedy y GMail, que no funcionan demasiado bien en modo vertical y que tengo que usar en horizontal (donde por cierto, desearía tener un control de orientación físico- aunque la detección de orientación del Kindle funciona muy bien, un interruptor físico es la mar de práctico), y el hecho de perder la funcionalidad típica de compartir con para compartir a la versión web de Twitter o Facebook, por ejemplo, que para las webs que no disponen del widget adecuado, implica hacer cortar y pegar (al parecer pronto saldrá un estándar para tener una funcionalidad de compartir de navegadores, veremos si llega al Kindle).

Con Ghost Commander se resuelve adecuadamente la transferencia de archivos (otra alternativa, si bien algo friki, es usar el servidor web incorporado en Python, que mediante un comando permite compartir una carpeta accesible por el navegador), aunque echaría de menos el soporte nativo de BlackBerry OS para el compartir archivos de Windows (que permite pasar archivos al revés; es decir, desde el PC acceder a la carpeta compartida y transferir archivos- suele ser más cómodo dirigir el proceso desde el PC), pero esto no está en Android sin rootear el dispositivo, algo que preferiría no tener que hacer.

Creo que poco más queda por decir. La batería es suficiente- en ningún momento me siento esclavizado por cargarlo, y eso compartiendo cargador con mi teléfono. Proporciona sobradamente entretenimiento en trayectos de tren de tres horas y media (aunque ahora disponen de cargador). No juzgo los altavoces porque siempre lo uso con auriculares.

En definitiva, una tableta barata que da una buena pantalla para ver vídeos y un navegador que cumple prácticamente todas las funciones de ocio doméstico. En muchas circunstancias, supongo que será mejor compra que cambiarse a un teléfono más grande y potente, aunque para muchos también una buena tele con Chromecast o dispositivo similar y un buen móvil pueden ser mejor opción.

Los (dan) defensores

Gracias a la magía de los aviones y de los tablets baratos (Kindle Fire HD 8, de momento encantado, a ver si un poco más adelante escribo algo), me he acabado de ver la S01 de The Defenders, la reunión de los cuatro neoyorquinos dicharacheros de Netflix; Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage y sí, Iron Fist. Veo que no he posteado nada sobre ellos, así que voy a reseñarlo TODO.

Daredevil

Primero fue Daredevil, que es el único de momento con dos temporadas. El abogado ciego con superpoderes y trauma por padre boxeador asesinado por la mafia, con una dosis de torturada fe católica es un clásico de Marvel (50 años lleva combatiendo el crimen, suerte de la compresión temporal del universo Marvel). En líneas generales, la serie retrata bastante bien lo que es Daredevil, sólo que el bueno de Matt y sus coleguis Foggy y Karen son un poco… sosos. La serie deambula un poco por la oscuridad de Daredevil y sus problemas de consciencia, pero Charlie Cox y Elden Henson no acaban de funcionar bien en los aspectos más dramáticos. Deborah Ann Woll como Karen Page sí tiene una actuación más acertada, pero por contra, el guión de su personaje se nos antoja un poco insuficiente (y muy diferente a los cómics, que no espoilearé aquí- no creo que la serie vaya por esos derroteros, pero por si acaso…).

Pero lo bueno de Daredevil son los villanos y antagonistas. La serie empieza con un superlativo Kingpin- el mafioso supremo de los cómics que aquí Vincent D’Onofrio (¡el recluta Patoso de La Chaqueta Metálica! Joder, no me había dado cuenta hasta ahora) clava con un ángulo muy interesante y que además viene acompañado de su ayudante personal Wesley (actor desconocido para mi, salía en Dollhouse del Whedon), un secundario memorable que acaba por completar la excelente profundidad humana del Kingpin. En la segunda temporada llega el Castigador, personaje que contrasta muy bien con Daredevil. Mientras Matt Murdock es un abogado que reparte justicia a patadas, Frank Castle la reparte con balas entre las cejas. El conflicto entre ambos se examina bastante bien, pero Jon Bernthal consigue en su relativamente mínimo tiempo en escena mostrarnos más matices de su personaje que Charlie Cox en dos temporadas como protagonista. Los algoritmos de Netflix deben coincidir bastante conmigo, porque el Castigador tendrá su serie propia en un par de meses.

La segunda temporada también incide más en el “rollo” ninja de Daredevil, apareciendo su maestro Stick (Scott Glen, el comandante del submarino yanqui de La Caza del Octubre Rojo y el superior de Clarice Sterling en El Silencio de los Corderos), Elektra y la Mano, de la mano de la encantadora viejecita oriental Madame Gao. Esta temática no me llamaba mucho en los cómics, y aquí es tolerable- Elektra es un poco sosa y su química con Daredevil no funciona demasiado, pero Stick, pese a lo trillado del personaje viene bien compensado por un buen actor. Madame Gao es el punto álgido en mi opinión- me saco el sombrero ante el director de cásting que ha sacado a esta señora con apenas cuatro películas que borda el papel de bruja mística oriental. Casi agradezco que luego hayan seguido con la Mano como villano recurrente para poder disfrutar más de ella.

En fin, que Daredevil funciona muy bien, pero más por mérito de su acertadísimo elenco de villanos que por los buenos. Buenas dosis de acción, investigación y misterio y… superheroísmo, sí.

Jessica Jones

Luego vino Jessica Jones, que a diferencia de Daredevil es un personaje mucho más moderno- de este siglo para ser exactos, y con ello viene un planteamiento más actual de superhéroe. Jessica tiene superpoderes, sí, pero es ante todo investigadora privada de moralidad dudosa y alcohólica (pero corazón de oro, sí, tranquilos). Krysten Ritter (la chati heroinómana de Jesse de Breaking Bad) compone un personaje con toda la complejidad que le falta a Daredevil, y con unos diálogos mordaces con unos secundarios que le dan buena réplica. Más allá de Luke Cage (protagonista de la siguiente serie de este barullo), el secundario destacable de la serie es Trish Walker- la “hermana adoptiva” de Jessica, estrella de la tele infantil reciclada en presentadora de su programa de radio “Trish Talk”, cuya relación con Jessica y sus desventuras le da profundidad a la serie.

Jessica Jones es un noir en toda regla, que desde su estilosa cabecera pasa por el villano de la serie… un David Tennant algo volátil que es escabroso y terrorífico, pero que por algún motivo no acaba de funcionar tan bien como debería.

Es decir, que a diferencia de Daredevil, aquí son los buenos los que aportan la calidad. La Jessica Jones de la serie es un personaje fresco incluso dentro de los antihéroes- es un Lobezno realista y muy creíble, con el que podemos identificarnos y que hace que nos metamos en la historia, junto con Trish y los otros secundarios. JJ es para mi lo mejorcito de todo este tinglado- no es sólo una buena serie de superhéroes, es una buena serie y punto.

Luke Cage

Tras una fugaz aparición en JJ, Luke Cage entra como el héroe de Harlem; un interesante personaje que bebe de la blaxploitation pero que ha sido acertadamente modernizado.

Luke Cage es una serie un poco más irregular que las anteriores. A diferencia de DD y JJ, aquí tanto buenos y malos son harto interesantes, pero desafortunadamente la serie pierde mucho gas a mitad de recorrido tras un desafortunado giro de acontecimientos y la llegada de un nuevo villano.

En la primera mitad, Mahershala Ali (Óscar al mejor secundario por Moonlight) y Alfre Woodard (extensísima filmografía y muy premiada, pero la verdad, yo no la tenía en la cabeza) encarnan a los que creo que son la primera pareja de primos villanos de la historia- un gangster dueño de un estiloso club de jazz y a una política local de Harlem que tienen una dinámica interesantísima que incluso quita protagonismo a los buenos- encabezados por la majestuosa presencia física de Mike Colter como Luke Cage que consigue darle la nobleza necesaria al personaje y que está secundado por una Rosario Dawson cuya Claire Temple gana protagonismo aquí (salía en las anteriores clavando a su enfermera de superhéroes) y a otro acierto de cásting con una desconocidísima Simone Missick encarnando a la detective afrobaloncestística Misty Knight.

Y hay más personajes interesantes, pero lamentablemente el guión de la serie avanza muy bien al principio pero se va arrinconando, desembocando en un giro argumental en mitad de la serie que lleva a que la segunda parte desmerezca en gran medida de la primera, lo cuál es una verdadera lástima. Si hubiesen conseguido un segundo acto acertado, podríamos estar hablando de temas mayores- sin embargo, se queda en una muy buena primera mitad y poco más.

Iron Fist

Pero bueno, eso no es nada comparado con el despropósito de Iron Fist. Ya viene de una premisa bastante ridícula de kungfu místico que no acaba de cuajar muy bien en el universo Marvel, pero es que la adaptación es totalmente terrible. Es probable que sea todo culpa de un nefasto guión que parece firmado por un niño de primaria, en el que nada parece creíble, pasan cosas sin ton ni son y es todo terriblemente cutre- todo esto se lleva por delante todo lo demás. Es posible que Finn Jones (el Caballero de las Flores de Juego de Tronos) no sea tan mal actor como parece aquí, y creo que el resto de actores tampoco lo hacen del todo mal. Ni la aparición de personajes cañeros de las otras series salva nada. Sólo Colleen Wing (la Nymeria Sand de Juego de Tronos) salva un poco los muebles (aunque en algún momento se ve engullida por la catástrofe de serie), pero no basta.

Lamentablemente, gran parte del transfondo de The Defenders viene de Iron Fist, así que es ugh, útil, tragársela para disfrutar la serie.

The Defenders

Y esto nos lleva a The Defenders, el complicado ejercicio de encajar cuatro series bastante diferentes entre sí. Los cuatro de arriba se las ven con La Mano, la organización místico-maligna oriental que ya tienen bastante lío con Daredevil y Iron Fist, pero que poco tienen que ver con mi querida Jessica y el bueno de Luke Cage.

La serie lo resuelve bastante bien- incluso lleva el lastre de Iron Fist con gracia (con unas cuantas pullas bien envenandas). Se establecen dinámicas interesantes entre los cuatro y se exploran adecuadamente sus diferencias y puntos en común. Los malos están bien- la jefa de La Mano resulta ser una correcta Sigourney Weaver, aunque yo sigo prefiriendo a la entrañable Madame Gao. Luego viene un japonés olvidable y un “Bakuto” que ya venía tocadillo por salir en Iron Fist.

Aunque la serie empieza un poco floja, y aunque no soy muy fan del temita de La Mano (salvo Madame Gao, claro) ni de Elektra ni de Stick (que Scott Glenn interpreta muy bien y es bastante oscurillo, pero es que lo del maestro mentor de artes marciales es algo que está tan trillado…), la serie se va acelerando y hacia el final estaba bastante enganchado.

Vale la pena verla- igual no tanto como Jessica Jones, pero sí es un interesante ejercicio de televisión y superhéroes que entretiene como debe ser.