La saltarina monarquía persa

En lo que quizá podría ser un récord, este fin de semana me he pasado un juego que salió hace 31 años.

El ultrafamoso Prince of Persia salió para el Apple II en 1989, pero aunque hubo versión para Amiga y MS-DOS, nunca había jugado, hasta que vi anunciado una versión para RetroFW y decidí jugar en la RG 300 de las que os hablé recientemente. Jordan Mechner, el autor, publicó el código fuente en Github hace ya tiempo, y existen infinidad de maneras de jugar (en Google se encuentran rápido maneras de jugar en un navegador).

Aunque yo no soy mucho de plataformas, la verdad que el juego engancha desde el primer momento. Lo primero que llama la atención es la fantástica animación, a base de rotoscopia del hermano del autor y de una peli de Robin Hood del 38. Yo diría que pocos sprites de la época se debían mover con la fluidez del príncipe dando brincos por ahí.

El juego combina plataformeo con niveles donde hay que encadenar endiabladas secuencias de saltos que pueden acabar con la paciencia de cualquiera, con duelos a espada sorprendentemente entretenidos (cada villano tiene una “personalidad” distinta que yo he tenido que descifrar a base de muchas muertes) y algún puzzle que me ha costado bastante sacar.

Es realmente notable como a partir de un conjunto muy limitado de elementos (carrera, pasos, saltos y dos movimientos de espada) se construye un juego tan variado, entretenido y adictivo. Debo confesar que he tenido que consultar Youtube dos o tres veces para salir de algún atolladero, pero el juego es bastante “descubrible” y progresivo, complicando las mecánicas poco a poco con mucho acierto.

Jordan Mechner pretendía un juego cinematográfico y creo que, con las limitaciones del Apple II, entre la animación, un buen guion de secuencias de acción (a parte de poder estocar a nuestros enemigos, les podemos hacer caer hasta su muerte) y alguna sorpresa que, a pesar de tener 30 años, prefiero no desvelar… aunque obviamente no puede obrar milagros, consigue un juego que supera a muchos, muchísimos juegos hechos por pequeños ejércitos y que corren plataformas con las que ni se soñaba en 1989.

Para los pacientes (la verdad que el juego me ha parecido la mar de difícil y me ha costado mucho acabármelo) que no hayan gozado de esta pequeña maravilla, vale la pena escarbar para encontrar la manera de jugar al Prince of Persia.

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