Si los fanfarrones volasen

Hace casi 20 años que salió Google Earth, esa maravillosa recreación del globo terráqueo que podíamos disfrutar desde nuestros hogares y en la que muchísimos perdimos una significante cantidad de tiempo mirando una versión tridimensional limitada de lugares. Curiosamente, quizá viendo muchos más lugares que conocíamos que no descubriendo nuevos paisajes.

Dos décadas más tarde, después de desembolsar 70 eurazos en Steam por el Microsoft Flight Simulator (un verdadero derroche, considerando el Game Pass de Xbox) y comprobar que quizá mi GeForce GTX 1050 Ti en mi PC de 2017, en streaming por Internet, no daba… desembolsé mil eurazos más por un PC nuevo con una ya ligeramente desfasada GeForce GTX 2060, en una perfecta demostración de irracionalidad supina.

Pero qué bonito es contemplar lugares comunes desde el aire gracias a un derroche de esfuerzo inimaginable por un conjunto de fanfarrones que querían intentar demostrar que su tecnología era mejor que la tecnología de Google.

Dicen los de Microsoft que su recreación del globo terráqueo es, básicamente, 2 petabytes de datos. No tengo ni idea de si Google Earth es más o menos que esto. Son mundos muy distintos. En zonas urbanas importantes, Google Earth tiene datos tipo Street View para recrear edificios con cierto detalle, cuando en Flight Simulator, pocos edificios y estructuras están recreados tridimensionalmente a partir de imagen real. Flight Simulator mayormente trabaja con la visión aérea del mapa e infiere edificios, árboles, carreteras y unas cuántas estructuras más a partir de la imagen a vista de pájaro. El resultado es que los modelos tridimensionales de Earth son mucho más fidedignos, pero también que Flight Simulator pinta una aproximación tridimensional de la realidad en todo el globo, cuando en muchos casos Google Earth sólo da la visión mayormente plana del mundo.

Flight Simulator intenta dar un mundo que parece real, pero impreciso; los ríos parece que llevan agua, las carreteras tienen coches que se mueven por ellas y el mundo está iluminado de noche de una manera que cualquiera que haya volado de noche podrá identificar. En muchas ocasiones no es preciso, pero se acerca bastante a reflejar lo que veríamos desde un avión sobrevolando un planeta Tierra recreada a veces con realismo y a veces con un poco de cubismo.

Es imperfecto, desde luego, y hay recreaciones mucho más precisas en otros videojuegos, pero ninguna con la ambición de recrear todo el planeta. Vuele uno por dónde vuele, rara vez da la sensación de haber llegado a un límite que los desarrolladores han ignorado, si bien se nota los lugares en los que se ha puesto esfuerzo humano en vez de uno meramente automático.

Este intento de digitalizar la realidad no se queda ahí; el mundo de Flight Simulator recrea el clima y el tráfico aéreo del mundo, aparentemente los aviones del mundo real se ven reflejados dentro del juego, y ya hay muchos que se dedican a ver huracanes, tornados y tormentas desde el confort de sus casas (aunque también le podemos pedir al juego el clima que deseemos, para aquellos que rara vez vemos la nieve en nuestras casas). Por no olvidar que sí, el Flight Simulator es un simulador de vuelo que podemos ajustar desde una experiencia que permita a un lego sobrevolar su casa fácilmente hasta algo que dicen sirve de entrenamiento para una licencia de piloto comercial.

De hecho, hay que decir que si el propósito del juego fuera realmente una simulación del vuelo comercial o incluso recreativo, mucha de la fantástica recreación del mundo dentro del juego es meramente ornamental e incluso inútil- volando como se volaría en la realidad jamás veríamos gran parte del esfuerzo- o lo veríamos por un breve instante antes de estrellarnos o ser detenidos por sobrevolar zonas habitadas a ras de suelo. Si esto es un juego, un desafío a los desarrolladores de Google Earth, un intento de vender tarjetas gráficas o una manera de ilusionarlos con lo que será posible en un par de décadas, es difícil de decir; quizá todas las anteriores sean ciertas en mayor o menos medida.

¿Vale la pena el Flight Simulator? Es una pregunta compleja, ya que aparte del coste del juego (mínimo si a uno no le importa tener una licencia perpetua y decide tirar de Game Pass) se le puede sumar el hierro necesario para mover esta maquinaria. Podéis buscar en Youtube vídeos para configuraciones de PC aproximadas de tarjeta, procesador y memoria que os den una idea del nivel gráfico/coste que podéis disfrutar. Así mismo, cabe valorar los diferentes niveles a los que podemos jugar- seguro que es una compra indispensable para aquellos que quieran un auténtico simulador de vuelo que recree la experiencia de pilotar. Los que quieran realizar turismo virtual también harían bien de probar antes Google Earth, que en ciertos aspectos supera la recreación de Microsoft, aunque en muchos se queda cortísimo.

Yo personalmente, me quedo con la relajante experiencia de poder sobrevolar cualquier punto del mundo, de día o de noche con una libertad imposible en el mundo real y sin estrés.

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