Problemas

Este documento es una lista de cosas que me tocan las narices. En el mundo hay infinidad de problemas más graves, pero quiero destacar esta lista.

La basura telefónica está fuera de control

Recibo frecuentemente tanto llamadas como SMS fraudulentos o de publicidad indeseada. Estoy apuntado en la lista Robinson y simplemente no hay manera de librarse.

No corro un riesgo severo de ser víctima de un fraude, pero imagino que una cantidad importante de gente sí lo corre. (Aunque una vez, la compañía eléctrica de la que era cliente sí me coló un timo.)

Hasta donde yo sé:

Los filtros de Google son moderadamente efectivos, pero no están al alcance de todo el mundo. Además, los falsos positivos de los filtros pueden hacer perdernos comunicaciones legítimas importantes.

Recomendaciones frente a la basura telefónica

A nivel individual, podemos formarnos para hacernos menos vulnerables a los fraudes, pero es prácticamente imposible evitar las molestias.

Mi recomendación para quien tenga un móvil con posibilidad de reportar llamadas de spam, es coger las llamadas que muestren un número y:

Tengo la sensación de que los indicadores de spam de muchos teléfonos se basan en las denuncias que recibe cada número. Así que cuantas más llamadas se cojan y se marquen como spam, antes aparecerán marcadas claramente como spam para otras personas.

(Es importante que los filtros antispam sean precisos.)

Otras referencias

Hiya Global Call Threat Report Q4 2024

Los protocolos cerrados dan un poder desproporcionado a empresas privadas

Para la mayoría de gente, WhatsApp es prácticamente una necesidad para la vida cotidiana.

Esto hace que Meta controle una parte sustancial de nuestras comunicaciones, queramos o no. Además, esto hace que cualquier problema con WhatsApp (incidencia, carencia, etc.) sea inevitable.

También hay efectos inesperados como que Meta decide qué sistemas operativos móviles son viables y cuáles no. (En un par de ocasiones, me he tenido que cambiar de móvil porque Meta ha decidido dejar de soportarlo. Aunque puedo experimentar con sistemas operativos móviles alternativos, siempre tengo que tener un móvil soportado por WhatsApp.)

La ley de mercados digitales (DMA) en teoría ayudará parcialmente. Esta ley debería obligar a WhatsApp a interoperar, con lo que podríamos comunicarnos con usuarios de WhatsApp sin usar WhatsApp, mitigando algunos problemas. Sin embargo, aunque lleva en vigor desde el 7 de marzo de 2024, esto todavía no es posible y está por ver cuán efectivo será.

Muchos sistemas de comunicación existentes son más abiertos que los protocolos modernos:

(Esto en contraste con los servicios de streaming, que sólo podemos usar con dispositivos validados por el servicio de streaming.)

Los navegadores son excesivamente complejos

Gran parte de los contenidos y procesos que tenemos que realizar hoy en día pasan por un navegador web.

Por diversos motivos, los navegadores cada vez son más sofisticados para permitir mayores funcionalidades. Son tan complejos que Microsoft, una de las mayores empresas tecnológicas del mundo, ha renunciado a desarrollar un navegador propio y reutiliza gran parte de Chrome, un navegador controlado por una empresa con la que compite, Google.

Fuera de Google Chrome y de Safari de Apple, virtualmente no existen navegadores que compitan con ellos. (Hay más navegadores, pero como Edge de Microsoft, usan el motor de Chrome o de Safari. Firefox es cada vez más minoritario e irrelevante [aunque yo lo uso y animo a todo el mundo a que lo use].)

La sofisticación y complejidad de Chrome y Safari adicionalmente hacen que cada vez existan más webs y aplicaciones web que son prácticamente inutilizables en dispositivos de rendimiento modesto. Esto hace que sea virtualmente necesario renovar nuestros dispositivos con más frecuencia de la necesaria, a dispositivos más costosos de lo que necesitaríamos para el resto de nuestros propósitos.