# 2026-08-01 Bastante de mi software quiere ser libre

=> https://neopaquita.es/@microblogc/116999804674122207 El otro día en una conversación de Mastodon reparé en que hay un aspecto de mis monotemas del que es posible que todavía no haya soltado ningún ladrillo.

=> ../../2026/07/la-anomalía (La anterior entrega de mis monotemas, por si queréis poneros un poco en contexto.)

Llevo aproximadamente treinta años escribiendo software medianamente relevante. (Comencé a intentarlo mucho antes, quizá incluso una década antes, pero tardé en aprender y que me llegasen los elementos adecuados. Aprender a programar muy joven en un 8 bits me parece muy complicado.)

De esos treinta años, en como unos veintitrés también he escrito software para ganarme el pan.

Debo decir que el software que he escrito sin cobrar nunca ha llegado particularmente lejos, pero algo del software que he escrito como trabajo sí ha tenido más alcance.

Así que lo que voy a decir no tiene un efecto tan tangible sobre mí mismo, pero creo que eso no le quita validez.

Es inaceptable que cada día haya más trabas para que cualquier persona pueda escribir software (de esto ya me he quejado) y distribuirlo libremente (esto es lo nuevo).

Como vengo comentando, la gente cada vez avanza más a tener sólo dispositivos controlados por Google o Apple; principalmente móviles, pero también tabletas, Chromebooks que parecen portátiles pero que operan más como móviles y tabletas, e incluso ordenadores tradicionales pero mayormente con sistemas operativos también controlados (entrando aquí Microsoft).

Y en muchos de estos dispositivos, Google y Apple (y en menor medida Microsoft) imponen controles sobre la distribución de software. Para móviles y tabletas, distribuir software implica pasar por la App Store de Apple o por la Play Store de Google. Para colocar nuestro software en ellas tenemos que pasar por puntos para evitar que Google y Apple puedan sufrir repercusiones por nuestro software; entre identificarnos legalmente, pagar dinero, comprometernos legalmente y más cosas que quizá desconozca.

Todavía existe la distribución tradicional que partía de grabar una cinta de cassette con nuestro programa y que hoy evoluciona a colgar nuestro programa en la web, pero que hoy es harto más complicado en un móvil convencional.

O sin ir más lejos, los móviles todavía tienen navegadores que pueden acceder a aplicaciones web creadas por cualquiera casi sin restricciones. (Aunque en la mayoría de casos, el alojamiento de estas webs también tiene ciertas implicaciones legales.)

No es algo nuevo que las autoridades y las empresas privadas consideren el software como un montón de ceros y unos sospechosos de ser peligrosos. Pero antes esto se restringía a intervenciones específicas sobre subversiones como la criptografía que nos permite tener privacidad o a cualquier cosa susceptible de vulnerar derechos de autor. Hoy en día, ofrecer un juego cutre a nuestros amigos cada día se acerca más a distribuir el algoritmo que nos permite hacer copias de los DVD de nuestra propiedad o de los algoritmos de cifrado que son complicados de romper.

Como he dicho, prácticamente nada que haya escrito en mis ratos libres ha alcanzado a demasiada gente, pero pensad cuánto software que usáis ha salido de alguien que en su momento se ilusionó con programar algo y que lo usase otra gente.

=> ../../2026/03/peligros-de-bolsillo También es cierto que sí considero necesarias ciertas protecciones para los usuarios.

Además, también agradezco que el software que escribo para comer goce de ciertas protecciones, pero creo que es posible encontrar medidas que funcionen adecuadamente para muchos escenarios distintos.

El futuro cada día me parece más incierto y no sé qué pasará. Pero si tenéis energías y el tema os interesa, observad los dispositivos que usáis y pensad en lo fácil o difícil que resulta escribir software para ellos y que lo use otra gente. Y quizá dejad que esto influya en vuestras decisiones.
