# 2026-06-14 Arañas descoloridas

Antes de ver Spider-Noir (Amazon, una temporada de ocho episodios) dije que este invento podría ir o muy bien o muy mal, pero nunca regular. Los antecedentes de las "pelis relacionadas con Spider-Man de Sony" no son buenos: las pelis de Venom, Morbius, Madame Web y Kraven han sido más desastres que aciertos.

Pero Spider-Noir debe estar tocada por Lord y Miller (de ese tipo de personas que tienen un artículo de Wikipedia de pareja) y el aura de sus pelis de animación del spiderverso (donde ya salía Spider-Noir), a los que se unen por ejemplo el "showrunner" de "El Castigador". Porque es un pelotazo.

El noir del título es el cinematográfico. Muchas veces los pastiches se centran demasiado en ser pastiches y pecan de no entender su fuente, pero Spider-Noir entiende perfectamente que no sólo hay que intentar canalizar a Bogey como intenta Nicolas Cage, sino que hay que absorber Casablanca y darle unas cuantas vueltas. (Cage no es Bogart, quizá algo más James Cagney, pero le bordan la cara de detective en blanco y negro.)

El elemento fundamental es un guion impecable hasta el sexto episodio que quizá era imposible de encajar, pero que sirve para arrancar un tren de mercancías que arrasa con todo en el séptimo y octavo. El trabajadísimo argumento no sólo teje una excelente telaraña de billetes marcados y tragedias griegas, sino que además consigue que el humor bizarro caiga de pie en la historia de gángsters y detectives.

Otra sorpresa es que el nepotismo a destacar no es el del Coppola de la película, sino el de Jack Huston de los Huston de toda la vida que encarna (o ¿entierra?) al hombre de arena, personaje que en los cómics nunca me ha dicho nada, pero que aquí hace más entendible que Ilsa se vaya con Victor Laszlo y no con Rick Blaine. Huston consigue ser de los galanes más galanes que se han visto en décadas, con el mérito adicional de hacerlo con una capa de maquillaje que si bien no llega a los niveles del paciente inglés, no se puede decir que sea demasiado favorecedor.

Mencionamos al hombre de arena, pero bien podríamos hacer lo mismo con todo el reparto, estupendos todos y seguramente disfrutando de lo lindo. (Quizá el no-Electro se flipa un poco demasiado con su villano literalmente shakespeariano, pero le podemos perdonar un par de deslices a esta obra.)

Apuntar que a veces la serie da un par de pasos cronenbergianos de horror corporal que resultan bastante impactantes, así que los que tenemos estómagos sensibles debemos prepararnos un poco para sufrir.

Por último, aunque claramente yo he tenido que verla en "auténtico blanco y negro", claro, el primer episodio lo repetí en "color real" que me sorprendió; no es una suerte común así que quizá no sea tan difícil como parece, pero al menos ese episodio funciona tan bien tanto en su homenaje descolorido a sus fuentes, como con el colorido espectacular dentro de algo obviamente rodado para sombras duras y planeos de rostros pétreos.

Vedla. Eso sí, si no pagáis por Prime sin anuncios, las pausas publicitarias son horripilantes e insisten en un anuncio temático del BBVA que casi merece la pena pagar por evitar.
