El batiburrillo periódico

Nunca usé Gopher, pero estoy loco por Project Gemini. Desgraciadamente no creo que pueda justificar mover todo lo que pueda al espacio Géminis, pero sería algo maravilloso.

Pese a que conseguí usar los certificados del DNI electrónico en mi sistema Linux sin demasiado problema, usos más avanzados que requieren el uso de AutoFirma integrado en el navegador, fracasaron estrepitosamente y tuve que recurrir a Windows. Pero al final, me dieron la solución. Nótese que podéis presentar reclamaciones a la AEPD contra la gente que no respeta las reglas sobre envíos de publicidad (lamentablemente, hace una semana que presenté la reclamación y aún no he recibido respuesta). Pero cabe decir que el uso del DNI electrónico me fascina. No parece complicado implantar autenticación sin contraseña (más allá del pin del DNI), segura y efectiva- el mayor problema que le veo es que no suelo tener el DNI cerca del ordenador.

Para los que aún no lo sepan, soy un gran fan de Elsa y no lo puedo dejar ir. Por tanto me encanta que los algoritmos para animar la nieve en Frozen hayan servido para resolver un misterio histórico de hace seis décadas.

Imprescindible este artículo de la BBC sobre gamers que no se mudan y que sí deberían ser nuestros modelos a seguir.

El otro día por algún motivo tuve la necesidad de volver a ver el videoclip literal de White Wedding. Es más complicado de lo que parece, porque ha desaparecido de YouTube. Pero lo peor es que creo que no ha envejecido bien. Ni siquiera el de Total Eclipse of the Heart. Deliberadamente no pongo enlaces para que os sea más difícil perder la ilusión.

Aunque precisamente ahora no necesito una pizarra electrónica, sí las he necesitado en el pasado, con lo cual tengo excusa para perder el tiempo investigando sobre el tema. Este artículo encuentra una solución interesante de 50€.

Añadid a vuestra colección de navajas la de Hitchen. ¿Programador o psicópata? (un test sobre prejuicios físicos, no una valoración de la ergonomía de algunos lenguajes de programación). Google prueba una aproximación más al tema de los monorepos. Microsoft suelta en el Excel a una de las figuras del Haskell, con resultados harto predecibles. Los sistemas de reglas arbitrarios y complicados me son interesantes, así que me entretuve un rato con las nuevas reglas de acicalado del ejército norteamericano. El nuevo diccionario histórico de la ciencia ficción parece maravillosamente entretenido.

Cómo molas

Ayer me terminé el Control.

Creo que desde que me acabé el GTA V (sobre el 2013, supongo), que no me acababa un juego de esos “triple A”, y mucho menos en un PC.

Todo comenzó como una investigación sobre cómo “amortizar” el PC con GTX 2060 que me compré para el Flight Simulator. Todo apuntaba a este juego, desconocido por mí, que era de los primeros en soportar técnicas de trazado de rayos. Vi un par de vídeos en Youtube de esos que te ponen los dientes largos y, por suerte, cayó una oferta en Steam del juego y sus dos DLC por 20€ a finales de noviembre, y los festivos de diciembre fueron una ocasión propicia para dedicarle el tiempo que se merece (unas 50 horas, según Steam).

Juego con un mando de Xbox desde el sofá, en una tele de 40 pulgadas que sólo llega a 1920×1080, con lo que mi sistema da para poner todo a tope. Eso quiere decir trazado de rayos con reflejos (todo se ve reflejado en cristales y suelos pulidos) y muchísimo detalle gráfico, que sobre todo permite que durante los combates haya una cantidad impresionante de escombros volando.

El juego sigue la historia de Jesse, que de pequeña experimentó un suceso paranormal que acabó con su hermano abducido por el misterioso Federal Bureau of Control. Años después, Jesse localiza The Oldest House, el brutalista edificio de oficinas en Nueva York que hospeda al FBC.

Poco más quiero apuntar del argumento, que vale la pena descubrir. Sólo hay que decir que durante el juego, Jesse adquiere una variedad de habilidades sobrenaturales que adornan el combate mediante ingeniosos mecanismos. Pese a poder utilizar una peculiar pistola, el juego obliga a alternar el uso de esta con poderes telequinéticos, que junto con el entorno destruible lleva a unos espectaculares combates que podéis encontrar ampliamente documentados en Youtube.

Todo esto me recordaba un poco al Max Payne, un juego al que estuve bastante enganchado en 2001, otro juego de tiros que salió dos años después de Matrix, y que también mezclaba una habilidad sobrenatural de ralentizar el tiempo. Qué sorpresa descubrir que ambos juegos comparten más o menos los mismos creadores.

Control al parecer es un Metroidvania de esos. Jesse puede moverse por The Oldest House, aunque hay áreas inicialmente inaccesibles. Van apareciendo misiones- tanto de la historia principal como de tramas secundarias, que permiten explorar más mapa, adquirir nuevas habilidades y, por supuesto, ir revelando el misterio.

Hay una variedad de puzzles, combate, alguna que otra carrera de obstáculos/plataforma y bastante exploración. El juego tiene un buen mapa y la posibilidad de transportarse a los puntos de control que se van descubriendo. Aun así hay que caminar bastante, aunque los gráficos lo hacen bastante agradable. Encontrar cosas es en ocasiones frustrante, y para algunas cosas debo confesar que consulté guías en Internet (en particular, hay alguna misión en el juego que es fácil no descubrir espontáneamente y que vale la pena experimentar), además de que algunos combates me requirieron un montón de intentos (especialmente los dos jefes finales de los DLC).

El combate es muy gratificante, especialmente a medida que mejoramos nuestras aptitudes y las capacidades del arma. El manejo con controlador en tercera persona es adecuado, aunque yo a veces tengo bastantes problemas localizando los enemigos (algunos vuelan, otros son invisibles, otros acechan…) y puede resultar un poco estresante. Hay mucha variedad de cosas que podemos hacer en combate; pese a que el juego intenta que usemos una variedad de técnicas, alguna en concreto, si se desarrolla a su nivel más alto, es bastante potente y podemos abusar bastante de ella. A pesar de ello, uno de los DLC introduce un tipo de enemigo bastante complicado con el que merece la pena experimentar otras técnicas. El juego también tiene unos cuántos combates muy guionizados con sorpresas visuales que a mí al menos me dejaron boquiabierto.

Otro punto interesante es la cantidad de secretos y detalles que oculta el juego. Por todo el escenario hay memorándums, grabaciones, proyectores y otros que nos van dando pequeños detalles sobre el mundo del juego. A destacar los curiosos vídeos de “Threshold Kids”, una especie de serie para niños con marionetas bastante siniestra.

Creo que Control fue el gran pelotazo de 2019, con mogollón de premios y reconocimiento, con los que desde luego estoy bastante de acuerdo. Muy recomendable para los que gusten de los juegos de acción de tiros.

Avalancha

Los que tengáis unos cuantos servicios de streaming de películas y vídeo, quizá encontréis útil JustWatch, que en España conglomera el catálogo de Netflix, Prime Video, Disney+, HBO, Filmin, Movistar+, Atres Player, FlixOlé, CrunchyRoll, Mitele y más de una decena de otros servicios más.

Parece ser que KLF era uno de los últimos irreductibles galos que se resistían al streaming, pero finalmente podéis doctorizar la Tardis en vuestro servicio de música favorito.

Otra tecnología de futuro alternativo que se perdió para siempre y que sólo recuerda Mr. Morning Sheep Time.

No sé qué extraña madriguera me llevó a la cadena DuMont, a aprender sobre las grabaciones en kinescopio y que hasta 1949 no era siquiera posible emitir un programa en directo para Nueva York y Chicago.

Con el soporte de addons generalizado de Firefox en Android, llevo cierto tiempo usando NoScript en mi móvil. Hay demasiadas (y cada vez más) páginas de “contenido” que no renderizan sin el JavaScript activado, el interfaz para activarlo es pelín subóptimo y que la cuenta de Firefox Sync no sincronice las opciones de NoScript es un tostón, pero lo recomiendo.

También finalmente tuve la oportunidad de pasarme por una oficina de DNIE, y debo decir que tras establecer una contraseña, creo que he podido incorporar el certificado correctamente a Firefox en Linux (Debian 10 “Buster”) sin mayor fricción.

De bonus: Tom Gauld y una variante del “para liarla parda hace falta un ordenador”, un fascinante hilo sobre el aparentemente extenso vocabulario en japonés para describir errores protocolarios con los palillos, un fascinante texto sobre la credulidad y un curioso y preocupante bug de Windows 10.