El Guasón

Hace como unos veinte años escuché un deliciosamente pedante chascarrillo; el sueño de todo aquel al que le gusta criticar lo popular para resaltar su inteligencia: “esta película contiene cosas nuevas y cosas buenas. El problema es que las cosas buenas no son nuevas y las cosas nuevas no son buenas”.

Desgraciadamente, creo que seguiré sin poderla usar, ya que creo que no hay suficientes cosas nuevas en Joker como para soltarla.

Como podéis intuir, esa peli ultrapopular que lo ha petado en la taquilla me ha parecido una soberana pérdida de tiempo y he venido aquí a explicaros por qué.

El Joker es el villano clásico de Batman con lo que a priori no parece descabellado hacerle una película- especialmente si es necesario saturar el mercado con películas de Marvel y DC. Pero en contra de muchos, no creo que sea un problema hacer una película sobre un psicópata violento con sangre y vísceras. Aburre la insistencia en interpretar que toda película es un entusiasta abrazo del ideario del protagonista. El problema es lo poco que se ofrece al espectador en dos horas.

Sí, Joaquín Phoenix compensa el sufrimiento de quedarse en los huesos pasándoselo teta en pantalla y luciendo sus clases de interpretación corporal de la escuela Kate Bush. Sí, con millones de dólares puedes tener una excelente fotografía. Sí, hay estilosa violencia sin sentido. Pero la película carece de cualquier otro punto de interés que los que os he resumido en dos líneas. El argumento es completamente lineal. Los recursos narrativos se reducen básicamente a narración no fiable- algo completamente inesperado en compañía de gente que está como unas maracas. Nada, absolutamente nada que justifique las pretensiones del cerebro detrás de Resacón en las Vegas.

Podría argumentarse que es cine de superhéroes, palomitero y poco más. Que pongamos las pelis de Los Vengadores no funcionan demasiado bien como arte y ensayo. Pero si bien en estas podemos adivinar siempre el final (buenos y Hollywood, poco más hay que decir), en Joker se avanza lentamente con un monótono GPS hacia un destino sin más drama que ver a alguien desperdiciar su talento intentando tapar carencias de guión (no estoy muy puesto en la filmografía de Joaquín Phoenix- sólo puedo recomendarle en “Todo por un sueño”. Evitad Gladiator y Her). Yo diría que esto no es cine de superhéroes- es un estudio de la enfermedad mental, una arena donde tienes que competir con cucos y Kubricks que te lo van a poner muy difícil para no quedar completamente mediocre.

Si no habéis visto unas diez veces La Naranja Mecánica, vale más la pena revisarla y encontrarle algún puntito más que se nos había pasado por alto. Y una vez hecho eso, poco más que indignación os sacará esto.