El viento renquea, pero remonta

Uno tiene una relación irregular con Studio Ghibli. Si bien creo que Porco Rosso es una obra maestra del cine y soy bastante fan de Chihiros y Totoros, otras como La Princesa Mononoke me dejan frío (por no hablar de Cuentos de Terramar, de Goro hijo de Hayao, que me deja profundamente dormido).

Esta “El Viento se Levanta” trata la historia de Jiro Horikoshi, el diseñador del caza Zero que hizo estragos en las filas aliadas en la Segunda Guerra Mundial. Con mis antecedentes con películas aéreas de Miyazaki, pintaba bien la cosa.

Curiosamente, a mi me funciona más la parte romántica (la historia de Jiro con su esposa) que lo de los avioncitos. Los avioncitos es más místico que otra cosa, intentando establecer una conexión entre Jiro y un diseñador de aviones italiano de nombre Caproni. La animación marca Ghibli le da atractivo a la cosa, pero le falta algo para acabar de emocionarnos. La peli, dentro de una controversia sobre una supuesta falta de mensaje antibelicista, retrata los diseños de Jiro en poco más que vuelos de prueba, apenas mostrando escenas de combate.

Quizá esto sea para mejor, aunque parece que mucha gente no capta igualmente el mensaje pacifista de la película.

Para mi el hilo argumental de Jiro con su mujer es el que consigue mayor emotividad. Si bien el argumento es un poco surrealista (y curiosamente, parece que se desvía bastante de los hechos reales, que a mi me hubiesen parecido más interesantes para adaptar), el tratamiento de Miyazaki de la historia es realmente fantástico y alcanza momentos de una lírica y dulzura realmente entrañables.

La suma de estas dos desiguales partes equivale a una película que está bien pero se nos antoja un poco corta para la despedida de Miyazaki. Técnicamente es sublime como toda su obra, y ya sólo por eso merece la pena pagar por verla en pantalla grande, pero le falta un pelín para volverse imprescindible.

Ella está ahí

Ayer nos fuimos a ver “Her”, la supuesta comedia romántica de chico conoce a inteligencia artificial que está arrasando con la crítica y llevándose un buen puñado de galardones.

La peli va de eso, de Theo (Joaquin Phoenix), un depresivo escritor de cartas íntimas que se instala una inteligencia artificial con la que va intimando a lo largo de la película. Se trata de la cuarta película de Spike Jonze (¡sí, sólo cuarta!), un especialista en virguerías visuales (véanse sus videoclips para Bjork) que dio el salto al cine con la rarísima Cómo Ser John Malkovich cuya particularísima premisa desembocaba en una cinta más que sorprendente.

Her parece ir con derroteros similares- su idea inicial no es tan original (vaya, ha sido hasta el argumento de un episodio de Big Bang Theory) pero tiene un obvio potencial del que aún se pueden sacar unas cuantas películas interesantes. Lamentablemente, mientras que anteriormente Spike contaba con Charlie Kaufman para el guión de Malkovich, en Her se lanza a escribir su primer guión y, en mi opinión, fracasa estrepitosamente. Una lástima, dado que Kaufman fue el guionista de la impecable Olvídate de Mi, y uno no se imagina hasta dónde había podido llevar esta cinta.

Her malgasta su premisa interesante más que nada porque… no sabe qué hacer con ella. El drama y el conflicto vienen y van caprichosamente y sin explicación. Las cosas pasan un poco porque sí, de una manera inconexa e incoherente, torpemente introduciendo situaciones y diálogos que esporádicamente funcionan, pero que no cuajan en ningún momento, dejando un argumento completamente artificioso y torpe.

Esto lastra la película mortalmente- el resto de sus virtudes y defectos son bastante irrelevantes. Joaquin Phoenix sostiene bien la película a pesar de que su mostacho está en primer plano algo así como el 75% del metraje. Pese a lo caricaturescamente patético que pintan a su Theo, aguanta bien el tipo y no pierde la credibilidad más que en un par de ocasiones (y vaya, a todos nos pone muy nerviosos las actualizaciones del sistema operativo). No oímos a Scarlett, sino a su dobladora, que no creemos que le ande muy a la zaga- Samantha pese a ser una voz incorpórea es un personaje perfectamente creíble sólo lastrado por los volantazos que tiene que dar para seguir el irregular guión.

La factura de la película es más que correcta- gran parte de la película es el anuncio de Apple más largo de la historia, que posiblemente ayudará a algunos a comprender por qué los usuarios de iPhones y demás están tan enamorados de sus aparatitos; puede gustar o no gustar pero innegablemente está todo muy bien hecho. La peli recuerda a ratos a Lost in Translation, la mencionada Olvídate de Mi y otros pelotazos del cine moderno, y evoca cuando debe evocar- soledad, amor y desamor son sensaciones que la peli consigue transmitir a través de imágenes, una virtud más que valorable y no tan habitual como debería.

Lamentablemente, como dijimos, todo esto da igual por lo chapucero del argumento- la peli plantea preguntas interesantes, pero lamentablemente las responde (cuando podría no hacerlo) de una manera bastante pobre, y la peli vaga sin rumbo de una manera que al que escribe se le hizo interminable mientras pensaba qué podría haber hecho un buen guionista con ella.

En definitiva, para mi, sobrevaloradísima (venga hombre, ¿nominada a tres Globos de Oro y se lleva precisamente sólo el de mejor guión?) pero bueno, habrá quien la disfrute.

La absoluta grandiosidad de Rompe Ralph

Es indiscutible que el cine de animación ha observado un gran resurgimiento en los últimos tiempos y muchos de sus pelotazos han sido universalmente aclamados como grandísimas películas para niños y adultos. Un servidor debe admitir que siempre se ha sentido un poco al margen de esto y que salvo honrosas excepciones (casi que me limitaría a WALL-E, el primer acto de Up y si me he de estirar cual Elasti-girl, los Increíbles) me deja en general bastante frío.

Obviamente en su momento vi los trailers y promociones de ¡Rompe Ralph! en su momento, y por supuesto secuencias como la reunión de villanos anónimos con un fantasma de Pacman, Zangief, Bowser y otros me atrajeron como un bicho a la luz, pero por un motivo u otro acabé no viéndola en el cine. Posteriormente, por casualidades del destino, Renfe se dignó a ofrecerme a Ralph en vez de una tercera proyección en dos semanas de Star Trek: en la oscuridad.

¡Y qué feliz coincidencia!

Pocas veces me he quedado tan enganchado a una butaca mirando una pantalla minúscula forzando el cuello. ¡Rompe Ralph! es una maravilla de principio a fin. Parte de la más que jugosa premisa de que los personajes de los juegos de un salón recreativo tienen vida propia y se ocupan de sus asuntos fuera de sus “horas de oficina”- en este caso el Ralph del título es el malo de “Repara Félix Junior”, cansado de su rol como villano que decide ser el bueno por una vez. Este argumento, que podría haber resultado plano y simplón se transforma en toda una epopeya gracias a un trabajadísimo guión que si bien tampoco es que sea un laberinto inacabable de giros y sorpresas, es más elaborado de lo que uno pensaría y consigue aprovechar todo el potencial del planteamiento y de las generosas licencias que permiten que aparezcan multitud de personajes de videojuegos reales.

La historia combina los personajes de tres juegos inventados- el “Repara Félix Junior” de Ralph, “Hero’s Duty”, un shooter de marcianitos y “Sugar Rush” un Mario Kart aún más almíbarado si cabe- hilvanandos las historias de sus personajes con habilidad, tirando de clichés y dejes videojueguiles y con alguna que otra hábil subversión. Además los personajes tienen unas personalidades más que tridimensionales que ayuda a darle una tremenda dimensión humana a la película- Ralph en toda su apariencia caricaturesca tiene toda una dimensión trágica y una humanidad que ya quisieran para sí muchos personajes de sesudos dramas- él y los demás dotan a la película de una emotividad sorprendente y poderosa.

En el aspecto técnico, la animación es absolutamente sobresaliente y destaca en su completa virtuosidad en el paso a las tres dimensiones de los juegos bidimensionales. Cada videojuego tiene una estética trabajadísima que se combinan con fluidez con el estilo visual de otros tantos videojuegos reales; los personajes de juegos más retro se maravillan de los gráficos de los juegos de última generación, pero encajan perfectamente conservando cada uno su propia personalidad sin mayor problema.

La banda sonora así mismo recorre con gracia todos los lugares habituales videojueguiles, e incluso las dos canciones-estrella-invitada, una de Rihanna y la de los créditos de Owl City en VO y Auryn en España no desentonan.

En definitiva, una película sobresaliente a la que es muy difícil no querer colocar en los olimpos cinematográficos. Hasta los no videojueguistas disfrutarán de lo lindo y los rompe-joysticks sobra decir que alcanzarán en el extásis (y hay un par de guiños ahí que sacarán ovaciones cerradas). Peliculón.

Entretenimientos finales

Con cierta controversia por las posturas del autor del libro, llega a las pantallas la adaptación de El Juego de Ender- doble ganadora del Hugo y del Nébula, así que ciencia ficción de peso.

La cinta trata sobre la guerra con los insectores, unos alienígenas que estuvieron a punto de exterminar a la humanidad, para la cual el ejército terrestre se prepara adiestrando niños para la batalla, supuestamente por sus superiores capacidades cognitivas. El Ender del título es el superdotado de los superdotados y será seleccionado para encabezar la ofensiva.

Me leí el libro hace un cierto tiempo y tenía bastante curiosidad por ver qué tal la adaptación. El libro se balancea hábilmente entre trozos de acción y trozos de pensar, y ofrece al lector adecuados momentos de reflexión, pero personalmente a trozos me pareció algo inverosímil y complicado de adaptar.

La película supera estos miedos sin demasiados problemas- e incluso diría que es más creíble que el libro. Recorta correctamente para quedarse un pelo por debajo de las dos horas y no me parece que se tome unas libertades excesivas (el autor como siempre, no se queja pero presume de inadaptable) y supera la atípica estructura narrativa manteniendo un ritmo más que loable (el argumento tiene una distribución bastante peculiar).

En los terrenos típicos, los actores están bastante bien. Ninguno de los jóvenes actores chirría en ningún momento, lo cual es un gran logro en sí mismo. Asa Buttercup sorprende en el papel de Ender, mucho más difícil que su papel en Hugo en el que estaba meramente correcto. Harrison Ford y Ben Kingsley están bien en sus papeles, aunque se lamenta que el papel de Kingsley no aproveche su potencial (el libro sufre de lo mismo- podría ser un personaje excelente pero se queda en normalito).

Los efectos, música y otras categorías técnicas son intachables. Las escenas de acción son claras y épicas- es refrescante ver como últimamente se abandonan las escenas de acción que no dejan ver nada para que podamos disfrutarlas a tope, como en Pacific Rim.

Quizá lo único que queda a debate es la interpretación de la película, en la que hay lugar para el disenso. A primera vista parece que esta podría condenar los horrores de la guerra y la xenofobia, pero como toda buena historia de ciencia ficción que se precie, hay matices. No sin motivos, es una lectura recomendada de los marines norteamericanos, por ejemplo. Puede que algunos no transijan con la postura que interpreten adopta la película, pero para los demás, será fuente de interesante debate.

Entre ronquido y ronquido

Siguiendo la racha nipona, confiamos en los valores de Studio Ghibli y nos pusimos a ver Cuentos de Terramar.

Craso error.

La peli es una adaptación de una parte del ciclo de Terramar de la aclamada Ursula K. Le Guin (una de esas personas que collecionan Hugos y Nébulas), una serie de novelas y cuentos fantásticos, que según la Wikipedia va de cosas tipo Freud y Jung. Comentan que la sra. Úrsula había rechazado varias propuestas de adaptar Terramar, pero tras ver Mi Vecino Totoro de Miyazaki, aceptó. El problema es que el encargado fue el Miyazaki equivocado, su hijo Goro. A Hayao no le hizo mucha gracia que se encargase Goro y Úrsula… se desentendió del resultado, comentando que la película sólo coincidía con sus libros en el nombre de los personajes y poco más.

Malos presagios para la película que en efecto se cumplen. La cinta narra una historia muy plana en una ambientación aparentemente muy rica, pero de la que sólo recibimos pinceladas aquí y allá. El príncipe mata al rey en medio de una crisis que ríase usted de la económica, con plagas y decadencia mágica, y huye junto con el archimago Gavilán (sí, sí, el tío se hace llamar Gavilán). Luego pasan cosas malas, nos encontramos con personajes aparentemente muy importantes y entre ronquido y ronquido (el que escribe tuvo que luchar por mantener la consciencia), todo acaba al parecer bien.

Yo diría que esto es como todo lo malo de La Princesa Mononoke, quitándole las pocas cosas que la salvaban y alargándose hasta el infinito. La animación lleva el sello Ghibli, pero tampoco es que emocione como otras. Realmente hay pocos sitios por donde recomendar la peli… quizá si quiere uno ver todos los títulos de Studio Ghibli, pero poco más.

Dinosaurios niponizados

Ver una peli japonesa siempre es algo especial. Principalmente, uno nunca se entera de nada. Esto que puede parecer un grave problema, en general no lo es. Toda película se apoya en una cultura, iconografía y mitología, y los occidentales no entendemos las orientales (sospecho que los orientales entienden algo mejor las nuestras, pero tampoco completamente).

20th Century Boys no es una excepción a esto. Más al tratarse de tres películas que hilvanan un thriller conspiranoico futurista homenaje al rock. La trama creo que es algo así como unos amigos de la infancia descubren que “Amigo”, líder de una secta apocalíptica va siguiendo un plan que parece sacado de una historia inventada por uno de ellos. El grupo, por supuesto, tratará de detenerlo y salvar el mundo.

La cinta se basa en un manga serializado de Naoki Urasawa, que a muchos les sonará a chino, pero cuya creación Ginger (o Yawara) la judoka sonará a alguno más. Curiosamente, no es anime sino acción real- curiosa elección dado el nivel de efectos especiales que requiere el argumento (y que creo que se quedan cortos).

Como decíamos, no se entiende una mierda, pero esto tampoco detrae mucho del entretenimiento. Si que sabe algo mal que algún momento dramático nos hace más gracia que otra cosa, y nos queda la curiosidad de saber cómo percibirá la peli alguien que la entienda, pero aún así la peli tiene emoción, intriga y un ritmo bastante bueno. Las referencias al rock son bastante agradecidas; la canción homónima sirve de leit motif y recurso argumental, y el protagonista firma una curiosa tonadilla sobre sus croquetas favoritas también con cierta importancia para la historia (y malévolamente pegadiza).

El resto también es bastante japonés; las interpretaciones, puesta en escena y efectos son teatrales y caricaturescos, pero nada de esto se hace pesado ni doloroso y, francamente la peli entretiene. Así pues, recomendable para los que no tengan prejuicios. Siempre nos quedara, eso sí, la duda de saber cómo se percibe la peli si te enteras de todo.

Y por esta vez la gravedad tira hacia arriba

Que Alfonso Cuarón, cuya Hijos de los Hombres me parece un nuevo clásico de la ciencia ficción, se lance con una peli de dos astronautas flotando por el espacio me pareció una prometedora idea hasta que el nombre de Sandra Bullock apareció por ahí a la deriva.

A pesar de la adversidad, y tras el aluvión de críticas orgásmicas, uno tenía que valorar de primera mano este tour de force de la conductora de buses más famosa del cine.

Vaya por delante que sí, claustrofóbicos y mentes sensibles mejor abstenerse o ir con las biodraminas en mano. Es hora y media de inmersión espacial, donde no se sabe si son más opresivos los angostos recovecos de las estaciones espaciales o el casi infinito espacio. Los larguísimos planos secuencia de Hijos de los Hombres se multiplican con mil, con giros sin control y angustia máxima que te sumergen completamente en el vacío que hay ahí arriba.

Técnicamente, una vez más, la peli es perfecta de principio a fin. Es probable que más del 90% de los fotogramas sean mentira, pero una mentira imposible de discernir. La edición es absolutamente prodigiosa y la “fotografía” es absolutamente preciosista- a todos nos impactan esas imágenes que publica regularmente la NASA y en esta cinta, se recrean en amaneceres, luces de ciudades durmientes y demás juegos de puntitos luminosos.

A destacar también la música- salvo en el tramo final sutil pero efectiva, y perfectamente mezclada con el sonido que permite el espacio.

Con todo esto, y lo arriesgado de la premisa, sí, Gravity es por motivos propios una película que llega a lugares a los que ninguna otra película ha llegado antes.

¿Es, sin embargo, el no va más?

Creo que no. Prejuicios aparte, la Bullock ha dañado en exceso su credibilidad y aunque su interpretación está prácticamente libre de pecado, no acaba de darle verosimilitud a su personaje- lo que es una lástima porque la doctora Stone, pese a faltarle dos o tres pinceladas más de profundidad, tenía un potencial enorme. Clooney está meramente correcto.

A parte de esto, el guión es excesivamente secundario. El único giro es previsible y simplón, y la peli se queda en mero documental sin articular nada más que obstáculo tras obstáculo. Quizá sea mejor dejarnos llevar y envolvernos en las sensaciones primarias de angustia, desesperación, inmensidad y desolación, pero uno echa de menos alguna otra dimensión a la cinta.

Dicho esto, sí, hay que verla porque estamos ante una apuesta arriesgada que consigue tantos méritos que le podemos perdonar que descuide algún aspecto. Pero vayan preparados como para meterse en la madre de todas las montañas rusas.

Robohostias como panes

entradas para Pacific Rim en IMAX 3D

Tras seguir alguna discusión en Twitter sobre el decepcionante status del IMAX en Barcelona (mientras que en otros países se usan sus mayores pantallas para proyectar estrenos, aquí sólo vemos insípidos documentales), me enteré que en una de las salas IMAX de Madrid (el Parquesur) echaba Pacific Rim.

Aprovechando algunas coyunturas, me hice con las entradas de ahí y me dispuse a disfrutar con esta cerebral cinta de robots repartiendo mamporros.

La primero fue una pequeña decepción- el Parquesur es un IMAX, sí, pero la pantalla es, a mis ojos, como una pantalla de cine normal. La peli era en 3D, sí, y creo que de mejor calidad que la otra peli que he visto en 3D (La invención de Hugo), pero eso podría achacarse a otros factores.

Pero bueno, la peli comenzó y pronto me olvidé de todo. Es lo que dice en general la gente; un poco más de dos horas en las que uno experimenta una regresión y disfruta como un enano viendo como robots de 80 metros de altura sueltan hostias (en ocasiones impulsadas por jets) a monstruos primos de Godzilla.

Hay poco más que decir, realmente. La peli cumple perfectamente con su premisa y es difícil encontrarle fallos o puntos a mejorar. Las luchas son absolutamente memorables y, a diferencia de la moda en escenas de acción actuales, están filmadas de manera que se puede apreciar el más mínimo detalle de cada puñetazo- no hay cortes rápidos ni movimientos borrosos, casi se pueden ver las tuercas saltar por los aires.

Todo lo demás, que es realmente secundario, está más que correcto. Los actores tienen personalidad y le aportan sentimiento a la película. Del Toro le aporta sus toques, y el… ermmm… toque cómico que aportan Ron Perlman (Hellboy), Santiago Segura y los científicos está bien y no rompe mucho el ritmo. También se ahorra bastantes topicazos hollywoodienses molestos que le dan un golpe de aire fresco a la película (aunque al final, los americanos inevitablemente son los primeros delante de ingleses, australianos, japoneses, chinos y rusos).

A destacar la banda sonora, de Ramin Djawadi, más conocido por la cabecera de Juego de Tronos y Tom Morello, guitarrista de Rage Against the Machine. Guitarrera, metalera y apocalíptica, tiene pistas como “2500 Tons of Awesome” y “Canceling the Apocalypse” que son tan metaloépicas como sus títulos apuntan.

En fin, poco más que decir. Si la idea de robots aporreando chulúes os suena bien, id a verla en la pantalla más grande que podáis encontrar. Si no, no.

Lucha temática

Esto de tener una base de datos con la programación televisiva (desde diciembre de 2011), lleva a uno preguntarse cosas como “¿repiten mucho las pelis en los canales temáticos de cine?”. Pues…

De 3232 emisiones de películas de Paramount, las 10 más emitidas son:

Película Emisiones
1. Shiner 22
El cuarto ángel 22
El gran azul 22
4. Funeral en Berlín 19
Desmembrados 19
El principito 19
7. Alfie 18
Hasta que llegó su hora 18
La versión Browning 18
10. Contacto sangriento 16

En total se han emitido 699 películas diferentes. El 10% de las emisiones son de sólo 20 películas diferentes, y sólo hay 128 películas que no hayan repetido.

En cambio en laSexta3 se han hecho 3989 emisiones, el top 10 es:

Película Emisiones
1. Ace Ventura: Operación África 24
Ace Ventura, un detective diferente 24
3. Ring Ring 15
Atrapada en el hielo 15
5. Nacida para triunfar 14
6. Big box 13
Famoso y seductor 13
8. Corazones robados 12
9. Una mujer en la liga 11
El último golpe 11

, con 1458 películas diferentes; el 10% de emisiones lo copan 46 películas y hay 461 pelis no repetidas.

Excel completo, aquí.

Scott Pilgrim de los anillos

Según la Wikipedia:

Tolkien first began working on the stories that would become The Silmarillion in 1914,[8] intending them to become an English mythology that would explain the origins of English history and culture*

Reflexionando tras ver la adaptación al cine del cómic de Scott Pilgrim voy llegando a la conclusión que Bryan Lee O’Malley pretendía algo parecido con su historieta. Ya el argumento, en el que Scott Pilgrim debe derrotar a los siete ex de su pretendida para poder salir con ella, parece sacado con alguna libertad de una historia de dioses griegos si no directamente paralela a las doce labores de Hércules u otras muchas epopeyas. Pero al contrario que Tolkien, la mitología de Scott Pilgrim pretende reflejar el lenguaje e iconografía de su audiencia, bebiendo así de cómics, videojuegos y demás cultura pop. La misma estructura argumental alude a los monstruos de fin de nivel de los videojuegos, y las batallas con ellos están filmadas siguiendo claramente el patrón de los videojuegos de lucha; letrero de versus, barras de energía, combos y demás mandangas. En un plano más profundo, pese a que el cómic pasa un poco de puntillas por las alusiones al limbo que constituye un punto argumental importante del tebeo, observamos curiosamente como Scott Pilgrim trata el tradicionalmente religioso concepto de la resurrección- por supuesto con las vidas extra de los videojuegos como mecanismo.

La adaptación cinematográfica va un paso más allá y traslada el lenguaje visual del cómic a la pantalla; bocadillos, planos y montaje compiten con el Hulk de Ang Lee para ver quién hace la película más comiquera. Edgar Wright se aleja un pelín de la lírica del taiwanés (que por otra parte, tampoco acababa de encajar en la historia de un destructivo hombretón verde) y es más fiel a los coloridos destellos pop del cómic tradicional. Wright sale bastante airoso del desafío y si bien no alcanza la sofisticación del preciosista montaje de Hulk, sí es sumamente efectivo pese a que es ambicioso y arriesgado.

Más allá de lo argumental y visual, Scott Pilgrim contra el Mundo tiene más bien pocos puntos flojos. Quizá el protagonista, el ubicuo Michael Cera no parece el actor más apropiado para el papel protagonista, aunque su interpretación es bastante digna. El resto del reparto es bastante sólido- a destacar el inusual papel de Kieran Culkin, que se hace con la mayoría de las escenas en las que sale, y el ex interpretado por Brandon Routh, el Superman de la insípida Superman Returns de 2006, cuyo supervillano infundido de poderes veganos nos brinda la probablemente mejor batalla de la cinta.

Por último, destacar que O’Malley que admite abiertamente que el manga, y en concreto, la superlativa Ranma 1/2 fue de sus mayores influencias- hecho que no se aprecia mucho visualmente en la película, pero que en el aspecto argumental y, sobre todo, humorístico, queda bastante patente.

En definitiva, una peli entretenida, arriesgada, divertida y… mitológica.