Los (dan) defensores

Gracias a la magía de los aviones y de los tablets baratos (Kindle Fire HD 8, de momento encantado, a ver si un poco más adelante escribo algo), me he acabado de ver la S01 de The Defenders, la reunión de los cuatro neoyorquinos dicharacheros de Netflix; Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage y sí, Iron Fist. Veo que no he posteado nada sobre ellos, así que voy a reseñarlo TODO.

Daredevil

Primero fue Daredevil, que es el único de momento con dos temporadas. El abogado ciego con superpoderes y trauma por padre boxeador asesinado por la mafia, con una dosis de torturada fe católica es un clásico de Marvel (50 años lleva combatiendo el crimen, suerte de la compresión temporal del universo Marvel). En líneas generales, la serie retrata bastante bien lo que es Daredevil, sólo que el bueno de Matt y sus coleguis Foggy y Karen son un poco… sosos. La serie deambula un poco por la oscuridad de Daredevil y sus problemas de consciencia, pero Charlie Cox y Elden Henson no acaban de funcionar bien en los aspectos más dramáticos. Deborah Ann Woll como Karen Page sí tiene una actuación más acertada, pero por contra, el guión de su personaje se nos antoja un poco insuficiente (y muy diferente a los cómics, que no espoilearé aquí- no creo que la serie vaya por esos derroteros, pero por si acaso…).

Pero lo bueno de Daredevil son los villanos y antagonistas. La serie empieza con un superlativo Kingpin- el mafioso supremo de los cómics que aquí Vincent D’Onofrio (¡el recluta Patoso de La Chaqueta Metálica! Joder, no me había dado cuenta hasta ahora) clava con un ángulo muy interesante y que además viene acompañado de su ayudante personal Wesley (actor desconocido para mi, salía en Dollhouse del Whedon), un secundario memorable que acaba por completar la excelente profundidad humana del Kingpin. En la segunda temporada llega el Castigador, personaje que contrasta muy bien con Daredevil. Mientras Matt Murdock es un abogado que reparte justicia a patadas, Frank Castle la reparte con balas entre las cejas. El conflicto entre ambos se examina bastante bien, pero Jon Bernthal consigue en su relativamente mínimo tiempo en escena mostrarnos más matices de su personaje que Charlie Cox en dos temporadas como protagonista. Los algoritmos de Netflix deben coincidir bastante conmigo, porque el Castigador tendrá su serie propia en un par de meses.

La segunda temporada también incide más en el “rollo” ninja de Daredevil, apareciendo su maestro Stick (Scott Glen, el comandante del submarino yanqui de La Caza del Octubre Rojo y el superior de Clarice Sterling en El Silencio de los Corderos), Elektra y la Mano, de la mano de la encantadora viejecita oriental Madame Gao. Esta temática no me llamaba mucho en los cómics, y aquí es tolerable- Elektra es un poco sosa y su química con Daredevil no funciona demasiado, pero Stick, pese a lo trillado del personaje viene bien compensado por un buen actor. Madame Gao es el punto álgido en mi opinión- me saco el sombrero ante el director de cásting que ha sacado a esta señora con apenas cuatro películas que borda el papel de bruja mística oriental. Casi agradezco que luego hayan seguido con la Mano como villano recurrente para poder disfrutar más de ella.

En fin, que Daredevil funciona muy bien, pero más por mérito de su acertadísimo elenco de villanos que por los buenos. Buenas dosis de acción, investigación y misterio y… superheroísmo, sí.

Jessica Jones

Luego vino Jessica Jones, que a diferencia de Daredevil es un personaje mucho más moderno- de este siglo para ser exactos, y con ello viene un planteamiento más actual de superhéroe. Jessica tiene superpoderes, sí, pero es ante todo investigadora privada de moralidad dudosa y alcohólica (pero corazón de oro, sí, tranquilos). Krysten Ritter (la chati heroinómana de Jesse de Breaking Bad) compone un personaje con toda la complejidad que le falta a Daredevil, y con unos diálogos mordaces con unos secundarios que le dan buena réplica. Más allá de Luke Cage (protagonista de la siguiente serie de este barullo), el secundario destacable de la serie es Trish Walker- la “hermana adoptiva” de Jessica, estrella de la tele infantil reciclada en presentadora de su programa de radio “Trish Talk”, cuya relación con Jessica y sus desventuras le da profundidad a la serie.

Jessica Jones es un noir en toda regla, que desde su estilosa cabecera pasa por el villano de la serie… un David Tennant algo volátil que es escabroso y terrorífico, pero que por algún motivo no acaba de funcionar tan bien como debería.

Es decir, que a diferencia de Daredevil, aquí son los buenos los que aportan la calidad. La Jessica Jones de la serie es un personaje fresco incluso dentro de los antihéroes- es un Lobezno realista y muy creíble, con el que podemos identificarnos y que hace que nos metamos en la historia, junto con Trish y los otros secundarios. JJ es para mi lo mejorcito de todo este tinglado- no es sólo una buena serie de superhéroes, es una buena serie y punto.

Luke Cage

Tras una fugaz aparición en JJ, Luke Cage entra como el héroe de Harlem; un interesante personaje que bebe de la blaxploitation pero que ha sido acertadamente modernizado.

Luke Cage es una serie un poco más irregular que las anteriores. A diferencia de DD y JJ, aquí tanto buenos y malos son harto interesantes, pero desafortunadamente la serie pierde mucho gas a mitad de recorrido tras un desafortunado giro de acontecimientos y la llegada de un nuevo villano.

En la primera mitad, Mahershala Ali (Óscar al mejor secundario por Moonlight) y Alfre Woodard (extensísima filmografía y muy premiada, pero la verdad, yo no la tenía en la cabeza) encarnan a los que creo que son la primera pareja de primos villanos de la historia- un gangster dueño de un estiloso club de jazz y a una política local de Harlem que tienen una dinámica interesantísima que incluso quita protagonismo a los buenos- encabezados por la majestuosa presencia física de Mike Colter como Luke Cage que consigue darle la nobleza necesaria al personaje y que está secundado por una Rosario Dawson cuya Claire Temple gana protagonismo aquí (salía en las anteriores clavando a su enfermera de superhéroes) y a otro acierto de cásting con una desconocidísima Simone Missick encarnando a la detective afrobaloncestística Misty Knight.

Y hay más personajes interesantes, pero lamentablemente el guión de la serie avanza muy bien al principio pero se va arrinconando, desembocando en un giro argumental en mitad de la serie que lleva a que la segunda parte desmerezca en gran medida de la primera, lo cuál es una verdadera lástima. Si hubiesen conseguido un segundo acto acertado, podríamos estar hablando de temas mayores- sin embargo, se queda en una muy buena primera mitad y poco más.

Iron Fist

Pero bueno, eso no es nada comparado con el despropósito de Iron Fist. Ya viene de una premisa bastante ridícula de kungfu místico que no acaba de cuajar muy bien en el universo Marvel, pero es que la adaptación es totalmente terrible. Es probable que sea todo culpa de un nefasto guión que parece firmado por un niño de primaria, en el que nada parece creíble, pasan cosas sin ton ni son y es todo terriblemente cutre- todo esto se lleva por delante todo lo demás. Es posible que Finn Jones (el Caballero de las Flores de Juego de Tronos) no sea tan mal actor como parece aquí, y creo que el resto de actores tampoco lo hacen del todo mal. Ni la aparición de personajes cañeros de las otras series salva nada. Sólo Colleen Wing (la Nymeria Sand de Juego de Tronos) salva un poco los muebles (aunque en algún momento se ve engullida por la catástrofe de serie), pero no basta.

Lamentablemente, gran parte del transfondo de The Defenders viene de Iron Fist, así que es ugh, útil, tragársela para disfrutar la serie.

The Defenders

Y esto nos lleva a The Defenders, el complicado ejercicio de encajar cuatro series bastante diferentes entre sí. Los cuatro de arriba se las ven con La Mano, la organización místico-maligna oriental que ya tienen bastante lío con Daredevil y Iron Fist, pero que poco tienen que ver con mi querida Jessica y el bueno de Luke Cage.

La serie lo resuelve bastante bien- incluso lleva el lastre de Iron Fist con gracia (con unas cuantas pullas bien envenandas). Se establecen dinámicas interesantes entre los cuatro y se exploran adecuadamente sus diferencias y puntos en común. Los malos están bien- la jefa de La Mano resulta ser una correcta Sigourney Weaver, aunque yo sigo prefiriendo a la entrañable Madame Gao. Luego viene un japonés olvidable y un “Bakuto” que ya venía tocadillo por salir en Iron Fist.

Aunque la serie empieza un poco floja, y aunque no soy muy fan del temita de La Mano (salvo Madame Gao, claro) ni de Elektra ni de Stick (que Scott Glenn interpreta muy bien y es bastante oscurillo, pero es que lo del maestro mentor de artes marciales es algo que está tan trillado…), la serie se va acelerando y hacia el final estaba bastante enganchado.

Vale la pena verla- igual no tanto como Jessica Jones, pero sí es un interesante ejercicio de televisión y superhéroes que entretiene como debe ser.

La maravillosa mujer maravilla

Vaya por delante que uno es fan de Marvel y detesta DC. Quizá por desconocimiento, pero siempre me han interesado más los Spider-mans más terrenales que los alienígenas de poderes cósmicos como Superman (que sí, Marvel tiene sus Thors y sus 4F contra Galactus, pero eso nunca me ha interesado mucho). Así que cuando digo que Wonder Woman es la mejor película de DC desde los Batmans de Tim Burton de los 90 (que realmente son películas tan distintas que hace que las comparaciones sean casi imposibles), que conste que yo de DC sólo he visto:

  • Los Superman de los 80, que creo que son (junto con Los Goonies) las pelis que menos me gustan del gran Richard Donner
  • Los mencionados Batman de Tim Burton, que Kevin Smith explica en el 4:30 de este vídeo que todo el mundo debería ver– una teoría bastante razonable sobre cómo me puede gustar una peli de Batman si Batman me parece bastante odioso
  • Algunos Batmans de Nolan, que están bien, pero que ejemplifican bastante bien lo que no me gusta de DC
  • Superman Returns de 2006, que era rematadamente mala
  • Linterna verde, que me atrapó en un tren y casi me destruye

(no cuento V de Vendetta, Watchmen, que sí, técnicamente son de DC, pero no son de DC). Pero vaya, creo que está bastante aceptado que Suicide Squad y Batman contra Superman son escoria, así que…

En cualquier caso, Wonder Woman si no es lo mejor de superhéroes de DC, es de lo mejor.

Pese a que Di, la Wonder Woman del título, es la más molona de las molonas Amazonas, Gal Gadot y las partes buenas del guión le dan un carisma que está totalmente fuera del alcance del kriptonita y del murciélago; si bien su personaje tiene bastantes topicazos, tiene gracietas, momentos entrañables y heroicos y carga la peli sobre los hombros sin demasiado esfuerzo, apenas un par de derrapes- especialmente un diálogo que me recordó a lo peor de lo peor de Interestelar que hizo que me retorciese en un segundo. Afortunadamente, son deslices aislados.

Eso sí, Di está bastante sola, porque el resto del reparto es flojillo. James T. Kirk es de lo mejor, porque tiene un par de momentos buenos, pero ni su banda de inadaptados, ni el confuso elenco de villanos (una Elena Anaya desorientada, ni el casi siempre efectivo Danny Huston [hijo de John Huston, por cierto], ni el otro), ni casi nadie en la película le dan una buena réplica a la buena de Di… una lástima que hace que la peli sea simplemente buena y no totalmente maravillosa como debería ser.

El guión es irregular- es bueno e incluso muy bueno en los espacios cortos (el chiste del reloj es de los diálogos mejor buscados del cine reciente y no desmerecería en un Billy Wilder moderno), pero flaquea en lo más amplio- el argumento no es muy allá y el desenlace desmerece de los muy destacables introducción y nudo.

Eso sí, la estopa está muy bien repartida. Desde la secuencia inicial, titulada “Somos las Amazonas y las playas son para dar hostias, no para broncearse”, hasta “Vosotros tenéis metralletas pero yo tengo estilo y clase heroicos”, el machacamiento de alemanes es totalmente satisfactorio y gratificante; si bien la sombra de Zack Snyder nos trae un poco de abuso de la cámara lenta, la acción es nítida y épica como debe ser, acompañada de una destacable y llamativa banda sonora. Sólo al final cuando todo se pone en niveles mitológico se le empiezan a salir un poco las costuras al invento, pero hasta entonces las palomitas entran solas y a ratos dan ganas de aplaudir.

Así pues, sí, pese a sus defectos, si a uno de gustan las hostias bien dadas, hay que ir a ver Wonder Woman aplasta a los alemanes. Eso sí, me sigo quedando con Frozen como la mejor película protagonizada por una superheroína (y a la que no ponían a ningún hombre al lado para que los pobres varones no se sintiesen desorientados).

Al cine se va los viernes – Guardianes de la Galaxia Vol. 2

La versión corta: la segunda entrega de Guardianes de la Galaxia es lo que tiene que ser. Si os gustó la primera, vedla. Si no os gustó, no la veáis. Si no la visteis, os gustan los 80 y no le hacéis ascos a la idea de un mapache parlante manejando armamento de alto calibre y soltando gracietas, os veis la primera y volvéis aquí.

La larga:

Las secuelas son siempre complicadas- especialmente si la primera parte tuvo un éxito inesperado y uno no está seguro de repetir suerte. James Gunn (guionista de Tromeo y Julieta, con eso está dicho casi todo) lo afronta con una estrategia clara: disparar contra todo lo que se mueva. Durante las dos horas y cuarto que dura, se practica una acumulación de gags, referencias, acción a raudales, momentos sentimentales y excentricidades que si bien acaban agotando un poco (me costó aguantar hasta la quinta- sí, quinta- escena post-créditos), se aseguran que todo el mundo encuentre algo de su gusto para salir satisfecho.

Muchos gags no acaban de cuajar, se abusan de algunos recursos, los momentos “sentimentales” a mi no me acabaron de funcionar y hay bastantes oportunidades desaprovechadas; Kurt Russell especialmente, que padece como nadie algunas flojeras del guión (y curiosamente, prácticamente no tiene oportunidad de soltar chascarrillos)… parece como si se asumiese que su presencia basta por sí sola y que no era necesario que hiciese nada más que estar ahí.

Sin embargo, me parece difícil que nadie (a excepción de esos que nunca disfrutan de películas de este tipo) salga del cine sin ganas de hablar de ese momento en el que casi se le saltan las lágrimas de la risa, que no quiera un pequeño Groot como amigo arbóreo o que no haya disfrutado una referencia ochentera.

Así pues, id con las pilas puestas, que puede hacerse un poco larga, pero id.

A regañadientes, desde el cine sin ley a la ciudad de los ángeles

¿Cuál es el propósito de una crítica de cine?

Aunque a veces parezca que sea demostrar que tienes un buen diccionario de sinónimos y que has visto pelis que no le importan a nadie, supongo que es hacer saber a alguien si le valdrá la pena ir a ver algo.

En ese caso, sí, id a ver La La Land. Siendo un musical, supongo que sólo estarán leyendo aquellos que acepten los musicales o que no sepan que lo es. Fuera de eso es difícil precisar más, la peli tiene tantas cosas buenas y bastantes cosas malas como para que salgáis del cine haciendo claqué o echando espumarajos por la boca.

Visualmente, La La Land es un trabajo impecable. Desde el larguísimo plano secuencia inicial al imaginativo acto final, hay poquísimos momentos que no asombren y sólo un par de cosillas que chirrían un poco (por mucho que avancen los efectos especiales, aún quedan cosas sencillas que no se pueden hacer). Sentarse y absorber todo ese derroche ya vale el precio de la entrada y las dos horas que dura.

Musicalmente, a mi no me convenció tanto. Vaya por delante que mi mente tararea en bucle el repertorio de Hair pero que la mayoría de canciones de musical me suelen parecer olvidables, y La La Land no es una excepción. La Stone y el Gosling dan un esfuerzo más que admirable, pero no son cantantes y en especial la garganta de éste último no está hecha para llevar la voz cantante. ‎Eso sí, en baile para mí sí que dan totalmente el nivel. En cualquier caso, creo que en una semana ya no recordaré las canciones.

Lo otro es el guión. Aunque contiene un par de ideas buenas, no las aprovecha casi nada y cuando lo hace es un poco atropelladamente. No consigue meter al espectador en la vida de los personajes y no se sabe muy bien por qué; hay elementos de tensión y drama, pero nunca parece que vaya a pasar nada.

Aún así, sí que la peli goza de unos cuantos aciertos- la escena de la fiesta es una auténtica gozada que me dejó una sonrisa difícil de borrar. Hay destellos por toda la película que dejan ver que de alguna manera podía haber sido mucho más- creo que también porque a veces intenta abarcar demasiado, explicar todos sus amores y homenajear todo lo homenajeable, con aciertos y fallos por igual (aunque aprovechar que ruedas en la meca del cine como hacen en La La Land es algo que deberíamos ver mucho más a menudo).

Pero vedla. Puede que en un par de años no nos acordemos de ella, pero es uno de los acontecimientos de año y hay material para disfrutar un rato. Si Damien Chazelle es el segundo advenimiento o un niño mimado y sobrevalorado es una pregunta que tendrá que esperar un par de películas más; Whiplash tenía la carga de diez megatones que todo debut debe tener y La La Land tiene el ansia de aprovechar todo recurso disponible y se le pueden perdonar sus vicios derivados. Habrá que ver si cuando se estabiliza puede cuajar cintas totalmente redondas o seguirá con estallidos irregulares.

El más acá de Star Trek

Vaya por delante que uno es de Star Wars y que muchas cosas de Star Trek le cansan. Pero “la de las ballenas” (Star Trek IV: Misión Salvar la Tierra, para que la busquéis los que aún no la habéis visto) me parece un clasicazo del cine y una de las mejores comedias de ciencia ficción que he visto.

Es decir, que sí, que a mi me va el kitsch de Star Trek y me aburren un poco cuando se ponen serios. Las dos anteriores de este reboot me parecieron bien, sin más- ni un insulto a todo lo que es sagrado, ni la octava maravilla, ni nada de nada. Un par de pelis de acción funcionales, con algún momentillo que recuperaba la química de los Kirk, Bones y Spock originales, pero que el gamberrismo de un Kirk supongo que intentando atraer a una nueva generación a mi no me decía nada.

Y Star Trek: Más Allá es un poco más de eso, PERO…

Pero por un momento el rápido y furioso Justin Lin consigue un fugaz destello de lo que a mi me gusta de Star Trek. Una inverosímil combinación ridícula de molonidad y estupidez que me tuvo sonriendo hasta el final de la película. Una auténtica gamberrada que nos habían telegrafiado en el trailer y que en su momento a mi me había hecho murmurar “vaya, sólo les falta poner a Vin Diesel de Spock”… pero que vista en pantalla grande con un cubo de palomitas se convierte en DIVERSIÓN con mayúsculas para los amantes de la música “clásica”.

Por lo demás, aunque hay otros momentos rápidos, furiosos y motorizados que sí me chirriaron o incluso derraparon (con una de las peores sobreimpresiones de esta era que recuerdo), la peli se deja ver. Una vez más Éomer, digo Karl Urban como Bones, es el que mejor capta el espíritu del inolvidable DeForest Kelley y suelta las mejores frases de la cinta. Pine como Kirk sigue pareciéndome cansino, Quinto como Spock me parece funcional y Simon Pegg sigue pareciendo algo perdido y sin acabar de encajar.

¿Hay que ver Star Trek: Más Allá? Pues yo creo que hay cosas mucho peores que hacer, y vale la pena el experimento para ver si la ESCENA os arranca la misma sonrisa imborrable que a mi.

¿Quién me convenció para que fuese a ver una peli del Capitán América?

Pues yo mismo, la verdad. Me comí eso de que todo el mundo proclama que es el segundo advenimiento con patatas.

Lo bueno es bueno; pese a ser una especie de Los Vengadores Light (sin Hulk, sin Thor y, sobre todo, sin S.H.I.E.L.D., me falta Fury, Coulson o incluso la agente Robin Sparkles- los agentes siempre animan cualquier cotarro), la acción supera por momentos a las entregas anteriores de los Vengadores- la escena del aeropuerto combina la buena variedad de poderes con mucha gracia, especialmente los de Ant-Man y Spider-Man que dan mucho juego. También sale Pantera Negra que, aunque no explota todo su potencial, resulta efectivo y aporta algo nuevo.

Pero.

Pero lo de Guerra Civil se queda un poco en partido de solteros contra casados- es cierto que el hecho de que le falta dramatismo porque el hecho de que el malo quiera arrancarle los ojos al bueno le da cierta tensión a la cosa, y si ni la mismísima Viuda Negra (que a priori es la que tiene más potencial de hacer cosas no precisamente heroicas) se ablanda a las primeras de cambio…pues esto le quita un poco de emoción al asunto. A parte de que uno ya se va acostumbrando a ver en el cine superpeleas y cada vez necesita algo más grande para saltar del asiento.

Sobre la aparición de Spider-Man soy un poco ambivalente. En una peli con tanto superhéroe es difícil sacar al Peter Parker del gran poder conlleva una gran responsabilidad con un poco de coherencia, con lo que la versión adolescente flipado es probablemente la aproximación más apropiada y cabe decir que consigue infundirle el humor y desparpajo del cómic que el resto de pelis del trepamuros no habían conseguido sacar. Eso sí, sigo pensando que los guionistas de Deadpool realmente serían capaces de clavar el Spider-Man cachondo que es tan peligroso por sus cabriolas como por sacar al malo de turnos de sus casillas con dos chascarrillos hábilmente colocados. Habrá que ver cómo salen las siguientes películas (la verdad, las dos primeras de Tobey Maguire me gustaron, pero no me mataron. La tercera me mató y no me he atrevido a ver las de Andrew Garfield).

En fin, que sí, que se puede ver Civil War. Pero id con las expectativas ajustadas.

El ránking queda:

  1. X2
  2. Iron Man
  3. Hellboy
  4. Watchmen
  5. Deadpool
  6. The Dark Knight
  7. The Avengers
  8. X-Men: Primera Generación
  9. Hulk (2003)
  10. Capitán America: Civil War
  11. Batman
  12. X-Men: Días del Futuro Pasado
  13. Spider-Man 2
  14. X-Men
  15. Batman Begins
  16. Spider-Man
  17. Batman Returns
  18. Avengers: Age of Ultron
  19. Iron Man 2
  20. X-Men Origins: Wolverine
  21. X-Men: The Last Stand
  22. The Punisher (1989)
  23. Thor
  24. Blade
  25. Elektra
  26. The Green Hornet
  27. Fantastic Four
  28. The Green Lantern
  29. Daredevil
  30. Superman Returns
  31. The Incredible Hulk
  32. Superman
  33. Spider-Man 3

Han aprendido a llevar los calzoncillos por dentro

Comentando por un colega, mi ránking de pelis de superhéroes necesita una actualización:

  1. X2
  2. Iron Man
  3. Hellboy
  4. Watchmen
  5. Deadpool
  6. The Dark Knight
  7. The Avengers
  8. X-Men: Primera Generación
  9. Hulk (2003)
  10. Batman
  11. X-Men: Días del Futuro Pasado
  12. Spider-Man 2
  13. X-Men
  14. Batman Begins
  15. Spider-Man
  16. Batman Returns
  17. Avengers: Age of Ultron
  18. Iron Man 2
  19. X-Men Origins: Wolverine
  20. X-Men: The Last Stand
  21. The Punisher (1989)
  22. Thor
  23. Blade
  24. Elektra
  25. The Green Hornet
  26. Fantastic Four
  27. The Green Lantern
  28. Daredevil
  29. Superman Returns
  30. The Incredible Hulk
  31. Superman
  32. Spider-Man 3

Si añadimos series de TV la cosa está parca, así que:

  1. Jessica Jones
  2. Daredevil
  3. Agents of S.H.I.E.L.D
  4. Heroes S01
  5. Heroes S02-S04
  6. Heroes Reborn

y me estoy temiendo que ahora que Hunter/Morse ya no están en S.H.I.E.L.D tendré que considerar S.H.I.E.L.D pre-Most Wanted y post-Most Wanted.

Detente y préndete fuego

La subcultura, friquismo, cosa geek, etc. parece estar de moda últimamente. La tecnología cobra cada vez más importancia y se infiltra hasta puntos insospechados hasta hace poco en el día a día de la gente corriente. Famosos de la informática como Jobs o Zuckerberg son celebridades del calibre de muchos deportistas, actores y músicos. Como no podía ser de otra manera, esto hace que las artes- literatura, cine, televisión… cada vez beban más del mundo tecnológico en sus obras. Sin embargo, hasta el momento (y hasta donde yo he visto), esto ha sido un fenómeno parcial- cultos de personalidad, referencias… poco más.

Halt and Catch Fire, sin embargo, es de las primeras obras relevantes para el gran público centrada argumentalmente en el mundo tecnológico- específicamente en la época de los clones del PC de IBM en los 80. Pese a tomarse licencias artísticas con la historia (la Cardiff Electric de los protagonistas es en gran parte Compaq, pero con bastantes cambios), HaCF no sólo puede considerarse histórica en el sentido que un biopic de Napoleón lo sería, sino que además entreteje la tecnología en el argumento (y además, con grandísimo acierto).

La historia se centra en un ex-comercial de IBM, Joe MacMillan (genialmente interpretado por Lee Pace… sorprendentemente el Thranduil del Hobbit o el villano de Guardianes de la Galaxia) que aterriza en una pequeña empresa de informática de Dallas planeando un producto clave de la época. Su personaje, magnético como debe ser, bascula entre lider carismático y traidor deleznable- de impecable traje caro pero con misterios y bagaje personal, se rige como el eje alrededor del cuál gira la historia. Le acompañan la programadora Cameron Howe (una tal Mackenzie Davis que no me suena de nada) y Gordon Clark [¿Gordon por Gordon Moore de Intel y de la ley epónima? Por Clark sólo me sale un fundador de SGI y Netscape], el experto en hardware (Scoot McNairy- al parecer sale en 12 Años de Esclavitud y Argo). En las dinámicas entre los tres rápidamente cobra protagonismo Donna, la esposa de Gordon, (una magnífica Kerry Bishé- al parecer es la segunda vez que interpreta a la esposa del mismo actor) que es mucho más multidimensional que el otro par (Cameron es excesivamente punk-manzanil para mi gusto- Gordon es un personaje más interesante pero que a mi no me llama mucho) y se lleva una buena cantidad de momentos estelares.

En el aspecto técnico (no hablo de la fotografía, ambientación, edición… todo impecable) no es sólo que HaCF capte la esencia de una época de la industria informática y trace un drama bastante sólido con ello, sino que además los aspectos informáticos se incorporan con total naturalidad y muchísimo acierto en el argumento. No es que HaCF no contenga gazapos técnicos de esos que me levantan del sofá con indignación (yo no he cazado ninguno al vuelo- indudablemente tiene alguno pero ninguna “licencia artística para matar”) sino que grandes éxitos del mundillo son puntos claves de los episodios (una educativa historia sobre los backups, hacer ingeniería inversa de la BIOS de IBM con un osciloscopio, abrir un disco duro y recuperar datos con acertadas alusiones a la FAT, …), haciendo que salte de mi asiento para aplaudir.

Con todo esto, HaCF nos cuenta una historia de pioneros y de los riesgos y daños personales que conlleva. Una historia con personajes trabajados, con sus claros y sus oscuros… con un argumento emocionante que hace que al acabar un episodio quieras ver inmediatamente el siguiente (por no hablar de la larga espera hasta la recientemente anunciada segunda temporada- parece que ha triunfado más allá de los ordenadorfílicos). Y además, ya era hora que alguien hiciese una serie para nosotros.

Interestelar, iintereeestelaaar, cabróoooon

Con ganas de emular a Kubrick, el batmanesco Nolan se empolla todo lo que puede de la relatividad esa y pone al trudetectivesco McConaughey como ingeniero espacial.

Probablemente sea de las primeras películas en montar medio argumento en torno a la dilatación del tiempo; un experimento interesante pues si ya es costumbre habitual jugar con la cuarta dimensión en el cine (cinco minutos nunca son cinco minutos), con esto se puede buscar nuevos dramas a explorar.

La peli gira entorno de la búsqueda por parte de una NASA en la sombra de un planeta al que la humanidad pueda escapar de una Tierra moribunda. McConaughey encarna al héroe perfecto pero imperfecto que deja mucho atrás para lanzarse en una aventura suicida. La Hathaway y Michael Caine encarnan a hija y padre que le apoyarán- y por supuesto ese reparto sorpresa que a mi me dejó bastante frío.

Empezaré por lo bueno. Visualmente Interstellar es una auténtica maravilla. Desde los fantásticos fenómenos cósmicos, pasando por las trepidantes descargas de acción y acabando con en fascinante diseño de los robots, es una gozada verla. Estos últimos son dignos herederos de HAL (el guiño de la escotilla, lo mejor de la película) y también del kevinespeisiesco ordenador de Moon- no tremendamente originales (en cuanto a personaje- su formato es un hallazgo), pero protagonizan algunos de los mejores momentos de la película.

Pero. Pero la peli no sobrevive a su complejidad. Tanta relatividad y tanta leche redundan en eternos diálogos de exposición. Será manía mía pero no puedo evitar pensar en ellos como un fracaso cinematográfico: si no lo puedes explicar en imágenes es que no sabes. En los silencios del 2001 que tanto se quiere emular, yo veo maestría; en los inacabables parloteos interestelares, yo veo torpeza. La verdad es que yo no sabría narrar esto sin tanta palabra… pero eso quizá quiera decir que Interstellar deba ser un libro (que podría haber firmado Clarke perfectamente) que nunca pueda ser adaptado al cine. Lo otro, y seguramente relacionado con lo anterior, es el abuso de deus ex machinas, de cosas cogidas por los pelos, de apariciones súbitas y inexplicables y, sobre todo, de intentos lamentables de tapar todo esto (me viene a la cabeza un monólogo de la Hathaway que a ratos me pareció que estaba avergonzada de pronunciar). Por cada momento bueno hay otro que te lo puede estropear.

Pero. Pero a pesar de ello vale la pena ver Interstellar. Merece ser recompensada por arriesgar e intentar explorar galaxias desconocidas. Igual los que caminen este camino cuando otros muchos lo hayan caminado serán infinitamente mejores- pero le deberán mucho a este pionero, que nos habrá familiarizado con nuevos recursos argumentales para que la próxima vez no nos los tengan que deletrear. Y a pesar de todo, la peli sigue siendo espectacular, cuenta con buenas escenas y transmite emoción (esto último con éxito desigual).

Monos y más monos

Hace relativamente poco me pegué una sesión semidoble de El Origen del Planeta de los Simios (2011) y El Amanecer del Planeta de los Simios (2014) que, como mínimo, deberían servirnos para quitarnos el mal sabor de boca de la infumable entrega de 2001 de Tim Burton.

Se trata, como no, de un nuevo reboot que ignora todo lo que vino antes y que ofrece una reimaginación de la idea de los simios alzándose sobre los monos sin pelo- que hay que admitir que es una premisa ultraatractiva que a todos nos apetecería desarrollar. Hemos visto las dos primeras entregas de esta supuesta trilogía, que reseñaremos juntas por economizar.

En El Origen, se nos da el origen la historia, la investigación de un científico (acertado James Franco) para curar el Alzheimer que ataca a su padre (el prolífico John Lithgow) que desencadena los acontecimientos- el salto de inteligencia para los simios y una plaga que 10 años más tarde ha diezmado la población humana en el arranque de El Amanecer. En esta, un reducto de supervivientes humanos liderado por Gary Oldman lanza una expedición para intentar recuperar una central hidroeléctrica en territorio simio.

Como es de esperar, la serie hace una transición de thriller científico con toque simiesco a peli de acción/aventuras centrada en los primates, con bastante gracia. La primera entrega se sostiene inicialmente en el trabajo de Franco y Lithgow y la posterior introducción del simio interpretado por Andy Serkis, todo un experto en dar vida a personajes 3D. Los tres forman una dinámica perfectamente equilibrada con grandes dosis de emotividad. El conflicto que dirige el argumento es por otra parte algo forzado y a menudo inverosímil- los humanos malos son caricaturescamente malos y estúpidos, resultando unos villanos un tanto flojos, quedando relegados por el debate interno de César, el mono inteligente protagonista y en menor medida por el atormentado Koba, que pese a no contar con mucho metraje, se apodera de gran parte de la película.

La primera  parte acaba con el inquietante avance exponencial de la plaga, lo que nos lleva a la segunda película. La parte primate de la primera entrega se conserva y amplia; César y los suyos han establecido una población que lleva un par de años al inicio de la peli sin ver un humano y que comienzan a pensar que se han extinguido. El reparto humano es completamente nuevo, centrado en los supervivientes de un San Francisco apocalíptico que intentan poner en marcha una central hidroeléctrica, obviamente llevando a otro conflicto. Aquí la parte simia ya es clara protagonista central y la parte humana queda relegada- no sé si deliberadamente o accidentalmente, ya que el reparto humano es bastante flojo. Mientras que los simios gozan de un amplio abanico de registros, los humanos o son buenos muy buenos, o malos muy malos, o irrelevantes. El protagonista es un buenazo blandengue, acompañado de una mujer e hijo no menos pánfilos que tienen que comportarse como tontainas para que el argumento siga su curso- que los humanos muy malos se piquen con los simios y se líe parda.

César es, a la espera de la tercera parte, el protagonista principal, y Andy Serkis nos ofrece un personaje matizado y con unos conflictos irresolubles y muy verosímiles. Koba y el científico de James Franco le dan muy buena réplica, así como el variado reparto de primates. El argumento aprovecha bastante bien la jugosa premisa, aunque los conflictos y sus desarrollos se ven bastante forzados en ocasiones, y nos encontraremos en innumerables ocasiones preguntándonos ysíes y yporqués… que se juntan con el lastre de ser un reboot que resulta bastante pesado a veces.

A pesar de todo ello, y de las ganas que tengo de condenar a este Hollywood que abusa del reciclaje, debo decir que me tragaré la tercera cuando salga y que vale la pena verse las dos primeras.