Al cine se va los viernes – Guardianes de la Galaxia Vol. 2

La versión corta: la segunda entrega de Guardianes de la Galaxia es lo que tiene que ser. Si os gustó la primera, vedla. Si no os gustó, no la veáis. Si no la visteis, os gustan los 80 y no le hacéis ascos a la idea de un mapache parlante manejando armamento de alto calibre y soltando gracietas, os veis la primera y volvéis aquí.

La larga:

Las secuelas son siempre complicadas- especialmente si la primera parte tuvo un éxito inesperado y uno no está seguro de repetir suerte. James Gunn (guionista de Tromeo y Julieta, con eso está dicho casi todo) lo afronta con una estrategia clara: disparar contra todo lo que se mueva. Durante las dos horas y cuarto que dura, se practica una acumulación de gags, referencias, acción a raudales, momentos sentimentales y excentricidades que si bien acaban agotando un poco (me costó aguantar hasta la quinta- sí, quinta- escena post-créditos), se aseguran que todo el mundo encuentre algo de su gusto para salir satisfecho.

Muchos gags no acaban de cuajar, se abusan de algunos recursos, los momentos “sentimentales” a mi no me acabaron de funcionar y hay bastantes oportunidades desaprovechadas; Kurt Russell especialmente, que padece como nadie algunas flojeras del guión (y curiosamente, prácticamente no tiene oportunidad de soltar chascarrillos)… parece como si se asumiese que su presencia basta por sí sola y que no era necesario que hiciese nada más que estar ahí.

Sin embargo, me parece difícil que nadie (a excepción de esos que nunca disfrutan de películas de este tipo) salga del cine sin ganas de hablar de ese momento en el que casi se le saltan las lágrimas de la risa, que no quiera un pequeño Groot como amigo arbóreo o que no haya disfrutado una referencia ochentera.

Así pues, id con las pilas puestas, que puede hacerse un poco larga, pero id.

A regañadientes, desde el cine sin ley a la ciudad de los ángeles

¿Cuál es el propósito de una crítica de cine?

Aunque a veces parezca que sea demostrar que tienes un buen diccionario de sinónimos y que has visto pelis que no le importan a nadie, supongo que es hacer saber a alguien si le valdrá la pena ir a ver algo.

En ese caso, sí, id a ver La La Land. Siendo un musical, supongo que sólo estarán leyendo aquellos que acepten los musicales o que no sepan que lo es. Fuera de eso es difícil precisar más, la peli tiene tantas cosas buenas y bastantes cosas malas como para que salgáis del cine haciendo claqué o echando espumarajos por la boca.

Visualmente, La La Land es un trabajo impecable. Desde el larguísimo plano secuencia inicial al imaginativo acto final, hay poquísimos momentos que no asombren y sólo un par de cosillas que chirrían un poco (por mucho que avancen los efectos especiales, aún quedan cosas sencillas que no se pueden hacer). Sentarse y absorber todo ese derroche ya vale el precio de la entrada y las dos horas que dura.

Musicalmente, a mi no me convenció tanto. Vaya por delante que mi mente tararea en bucle el repertorio de Hair pero que la mayoría de canciones de musical me suelen parecer olvidables, y La La Land no es una excepción. La Stone y el Gosling dan un esfuerzo más que admirable, pero no son cantantes y en especial la garganta de éste último no está hecha para llevar la voz cantante. ‎Eso sí, en baile para mí sí que dan totalmente el nivel. En cualquier caso, creo que en una semana ya no recordaré las canciones.

Lo otro es el guión. Aunque contiene un par de ideas buenas, no las aprovecha casi nada y cuando lo hace es un poco atropelladamente. No consigue meter al espectador en la vida de los personajes y no se sabe muy bien por qué; hay elementos de tensión y drama, pero nunca parece que vaya a pasar nada.

Aún así, sí que la peli goza de unos cuantos aciertos- la escena de la fiesta es una auténtica gozada que me dejó una sonrisa difícil de borrar. Hay destellos por toda la película que dejan ver que de alguna manera podía haber sido mucho más- creo que también porque a veces intenta abarcar demasiado, explicar todos sus amores y homenajear todo lo homenajeable, con aciertos y fallos por igual (aunque aprovechar que ruedas en la meca del cine como hacen en La La Land es algo que deberíamos ver mucho más a menudo).

Pero vedla. Puede que en un par de años no nos acordemos de ella, pero es uno de los acontecimientos de año y hay material para disfrutar un rato. Si Damien Chazelle es el segundo advenimiento o un niño mimado y sobrevalorado es una pregunta que tendrá que esperar un par de películas más; Whiplash tenía la carga de diez megatones que todo debut debe tener y La La Land tiene el ansia de aprovechar todo recurso disponible y se le pueden perdonar sus vicios derivados. Habrá que ver si cuando se estabiliza puede cuajar cintas totalmente redondas o seguirá con estallidos irregulares.

El más acá de Star Trek

Vaya por delante que uno es de Star Wars y que muchas cosas de Star Trek le cansan. Pero “la de las ballenas” (Star Trek IV: Misión Salvar la Tierra, para que la busquéis los que aún no la habéis visto) me parece un clasicazo del cine y una de las mejores comedias de ciencia ficción que he visto.

Es decir, que sí, que a mi me va el kitsch de Star Trek y me aburren un poco cuando se ponen serios. Las dos anteriores de este reboot me parecieron bien, sin más- ni un insulto a todo lo que es sagrado, ni la octava maravilla, ni nada de nada. Un par de pelis de acción funcionales, con algún momentillo que recuperaba la química de los Kirk, Bones y Spock originales, pero que el gamberrismo de un Kirk supongo que intentando atraer a una nueva generación a mi no me decía nada.

Y Star Trek: Más Allá es un poco más de eso, PERO…

Pero por un momento el rápido y furioso Justin Lin consigue un fugaz destello de lo que a mi me gusta de Star Trek. Una inverosímil combinación ridícula de molonidad y estupidez que me tuvo sonriendo hasta el final de la película. Una auténtica gamberrada que nos habían telegrafiado en el trailer y que en su momento a mi me había hecho murmurar “vaya, sólo les falta poner a Vin Diesel de Spock”… pero que vista en pantalla grande con un cubo de palomitas se convierte en DIVERSIÓN con mayúsculas para los amantes de la música “clásica”.

Por lo demás, aunque hay otros momentos rápidos, furiosos y motorizados que sí me chirriaron o incluso derraparon (con una de las peores sobreimpresiones de esta era que recuerdo), la peli se deja ver. Una vez más Éomer, digo Karl Urban como Bones, es el que mejor capta el espíritu del inolvidable DeForest Kelley y suelta las mejores frases de la cinta. Pine como Kirk sigue pareciéndome cansino, Quinto como Spock me parece funcional y Simon Pegg sigue pareciendo algo perdido y sin acabar de encajar.

¿Hay que ver Star Trek: Más Allá? Pues yo creo que hay cosas mucho peores que hacer, y vale la pena el experimento para ver si la ESCENA os arranca la misma sonrisa imborrable que a mi.

¿Quién me convenció para que fuese a ver una peli del Capitán América?

Pues yo mismo, la verdad. Me comí eso de que todo el mundo proclama que es el segundo advenimiento con patatas.

Lo bueno es bueno; pese a ser una especie de Los Vengadores Light (sin Hulk, sin Thor y, sobre todo, sin S.H.I.E.L.D., me falta Fury, Coulson o incluso la agente Robin Sparkles- los agentes siempre animan cualquier cotarro), la acción supera por momentos a las entregas anteriores de los Vengadores- la escena del aeropuerto combina la buena variedad de poderes con mucha gracia, especialmente los de Ant-Man y Spider-Man que dan mucho juego. También sale Pantera Negra que, aunque no explota todo su potencial, resulta efectivo y aporta algo nuevo.

Pero.

Pero lo de Guerra Civil se queda un poco en partido de solteros contra casados- es cierto que el hecho de que le falta dramatismo porque el hecho de que el malo quiera arrancarle los ojos al bueno le da cierta tensión a la cosa, y si ni la mismísima Viuda Negra (que a priori es la que tiene más potencial de hacer cosas no precisamente heroicas) se ablanda a las primeras de cambio…pues esto le quita un poco de emoción al asunto. A parte de que uno ya se va acostumbrando a ver en el cine superpeleas y cada vez necesita algo más grande para saltar del asiento.

Sobre la aparición de Spider-Man soy un poco ambivalente. En una peli con tanto superhéroe es difícil sacar al Peter Parker del gran poder conlleva una gran responsabilidad con un poco de coherencia, con lo que la versión adolescente flipado es probablemente la aproximación más apropiada y cabe decir que consigue infundirle el humor y desparpajo del cómic que el resto de pelis del trepamuros no habían conseguido sacar. Eso sí, sigo pensando que los guionistas de Deadpool realmente serían capaces de clavar el Spider-Man cachondo que es tan peligroso por sus cabriolas como por sacar al malo de turnos de sus casillas con dos chascarrillos hábilmente colocados. Habrá que ver cómo salen las siguientes películas (la verdad, las dos primeras de Tobey Maguire me gustaron, pero no me mataron. La tercera me mató y no me he atrevido a ver las de Andrew Garfield).

En fin, que sí, que se puede ver Civil War. Pero id con las expectativas ajustadas.

El ránking queda:

  1. X2
  2. Iron Man
  3. Hellboy
  4. Watchmen
  5. Deadpool
  6. The Dark Knight
  7. The Avengers
  8. X-Men: Primera Generación
  9. Hulk (2003)
  10. Capitán America: Civil War
  11. Batman
  12. X-Men: Días del Futuro Pasado
  13. Spider-Man 2
  14. X-Men
  15. Batman Begins
  16. Spider-Man
  17. Batman Returns
  18. Avengers: Age of Ultron
  19. Iron Man 2
  20. X-Men Origins: Wolverine
  21. X-Men: The Last Stand
  22. The Punisher (1989)
  23. Thor
  24. Blade
  25. Elektra
  26. The Green Hornet
  27. Fantastic Four
  28. The Green Lantern
  29. Daredevil
  30. Superman Returns
  31. The Incredible Hulk
  32. Superman
  33. Spider-Man 3

Han aprendido a llevar los calzoncillos por dentro

Comentando por un colega, mi ránking de pelis de superhéroes necesita una actualización:

  1. X2
  2. Iron Man
  3. Hellboy
  4. Watchmen
  5. Deadpool
  6. The Dark Knight
  7. The Avengers
  8. X-Men: Primera Generación
  9. Hulk (2003)
  10. Batman
  11. X-Men: Días del Futuro Pasado
  12. Spider-Man 2
  13. X-Men
  14. Batman Begins
  15. Spider-Man
  16. Batman Returns
  17. Avengers: Age of Ultron
  18. Iron Man 2
  19. X-Men Origins: Wolverine
  20. X-Men: The Last Stand
  21. The Punisher (1989)
  22. Thor
  23. Blade
  24. Elektra
  25. The Green Hornet
  26. Fantastic Four
  27. The Green Lantern
  28. Daredevil
  29. Superman Returns
  30. The Incredible Hulk
  31. Superman
  32. Spider-Man 3

Si añadimos series de TV la cosa está parca, así que:

  1. Jessica Jones
  2. Daredevil
  3. Agents of S.H.I.E.L.D
  4. Heroes S01
  5. Heroes S02-S04
  6. Heroes Reborn

y me estoy temiendo que ahora que Hunter/Morse ya no están en S.H.I.E.L.D tendré que considerar S.H.I.E.L.D pre-Most Wanted y post-Most Wanted.

Detente y préndete fuego

La subcultura, friquismo, cosa geek, etc. parece estar de moda últimamente. La tecnología cobra cada vez más importancia y se infiltra hasta puntos insospechados hasta hace poco en el día a día de la gente corriente. Famosos de la informática como Jobs o Zuckerberg son celebridades del calibre de muchos deportistas, actores y músicos. Como no podía ser de otra manera, esto hace que las artes- literatura, cine, televisión… cada vez beban más del mundo tecnológico en sus obras. Sin embargo, hasta el momento (y hasta donde yo he visto), esto ha sido un fenómeno parcial- cultos de personalidad, referencias… poco más.

Halt and Catch Fire, sin embargo, es de las primeras obras relevantes para el gran público centrada argumentalmente en el mundo tecnológico- específicamente en la época de los clones del PC de IBM en los 80. Pese a tomarse licencias artísticas con la historia (la Cardiff Electric de los protagonistas es en gran parte Compaq, pero con bastantes cambios), HaCF no sólo puede considerarse histórica en el sentido que un biopic de Napoleón lo sería, sino que además entreteje la tecnología en el argumento (y además, con grandísimo acierto).

La historia se centra en un ex-comercial de IBM, Joe MacMillan (genialmente interpretado por Lee Pace… sorprendentemente el Thranduil del Hobbit o el villano de Guardianes de la Galaxia) que aterriza en una pequeña empresa de informática de Dallas planeando un producto clave de la época. Su personaje, magnético como debe ser, bascula entre lider carismático y traidor deleznable- de impecable traje caro pero con misterios y bagaje personal, se rige como el eje alrededor del cuál gira la historia. Le acompañan la programadora Cameron Howe (una tal Mackenzie Davis que no me suena de nada) y Gordon Clark [¿Gordon por Gordon Moore de Intel y de la ley epónima? Por Clark sólo me sale un fundador de SGI y Netscape], el experto en hardware (Scoot McNairy- al parecer sale en 12 Años de Esclavitud y Argo). En las dinámicas entre los tres rápidamente cobra protagonismo Donna, la esposa de Gordon, (una magnífica Kerry Bishé- al parecer es la segunda vez que interpreta a la esposa del mismo actor) que es mucho más multidimensional que el otro par (Cameron es excesivamente punk-manzanil para mi gusto- Gordon es un personaje más interesante pero que a mi no me llama mucho) y se lleva una buena cantidad de momentos estelares.

En el aspecto técnico (no hablo de la fotografía, ambientación, edición… todo impecable) no es sólo que HaCF capte la esencia de una época de la industria informática y trace un drama bastante sólido con ello, sino que además los aspectos informáticos se incorporan con total naturalidad y muchísimo acierto en el argumento. No es que HaCF no contenga gazapos técnicos de esos que me levantan del sofá con indignación (yo no he cazado ninguno al vuelo- indudablemente tiene alguno pero ninguna “licencia artística para matar”) sino que grandes éxitos del mundillo son puntos claves de los episodios (una educativa historia sobre los backups, hacer ingeniería inversa de la BIOS de IBM con un osciloscopio, abrir un disco duro y recuperar datos con acertadas alusiones a la FAT, …), haciendo que salte de mi asiento para aplaudir.

Con todo esto, HaCF nos cuenta una historia de pioneros y de los riesgos y daños personales que conlleva. Una historia con personajes trabajados, con sus claros y sus oscuros… con un argumento emocionante que hace que al acabar un episodio quieras ver inmediatamente el siguiente (por no hablar de la larga espera hasta la recientemente anunciada segunda temporada- parece que ha triunfado más allá de los ordenadorfílicos). Y además, ya era hora que alguien hiciese una serie para nosotros.

Interestelar, iintereeestelaaar, cabróoooon

Con ganas de emular a Kubrick, el batmanesco Nolan se empolla todo lo que puede de la relatividad esa y pone al trudetectivesco McConaughey como ingeniero espacial.

Probablemente sea de las primeras películas en montar medio argumento en torno a la dilatación del tiempo; un experimento interesante pues si ya es costumbre habitual jugar con la cuarta dimensión en el cine (cinco minutos nunca son cinco minutos), con esto se puede buscar nuevos dramas a explorar.

La peli gira entorno de la búsqueda por parte de una NASA en la sombra de un planeta al que la humanidad pueda escapar de una Tierra moribunda. McConaughey encarna al héroe perfecto pero imperfecto que deja mucho atrás para lanzarse en una aventura suicida. La Hathaway y Michael Caine encarnan a hija y padre que le apoyarán- y por supuesto ese reparto sorpresa que a mi me dejó bastante frío.

Empezaré por lo bueno. Visualmente Interstellar es una auténtica maravilla. Desde los fantásticos fenómenos cósmicos, pasando por las trepidantes descargas de acción y acabando con en fascinante diseño de los robots, es una gozada verla. Estos últimos son dignos herederos de HAL (el guiño de la escotilla, lo mejor de la película) y también del kevinespeisiesco ordenador de Moon- no tremendamente originales (en cuanto a personaje- su formato es un hallazgo), pero protagonizan algunos de los mejores momentos de la película.

Pero. Pero la peli no sobrevive a su complejidad. Tanta relatividad y tanta leche redundan en eternos diálogos de exposición. Será manía mía pero no puedo evitar pensar en ellos como un fracaso cinematográfico: si no lo puedes explicar en imágenes es que no sabes. En los silencios del 2001 que tanto se quiere emular, yo veo maestría; en los inacabables parloteos interestelares, yo veo torpeza. La verdad es que yo no sabría narrar esto sin tanta palabra… pero eso quizá quiera decir que Interstellar deba ser un libro (que podría haber firmado Clarke perfectamente) que nunca pueda ser adaptado al cine. Lo otro, y seguramente relacionado con lo anterior, es el abuso de deus ex machinas, de cosas cogidas por los pelos, de apariciones súbitas y inexplicables y, sobre todo, de intentos lamentables de tapar todo esto (me viene a la cabeza un monólogo de la Hathaway que a ratos me pareció que estaba avergonzada de pronunciar). Por cada momento bueno hay otro que te lo puede estropear.

Pero. Pero a pesar de ello vale la pena ver Interstellar. Merece ser recompensada por arriesgar e intentar explorar galaxias desconocidas. Igual los que caminen este camino cuando otros muchos lo hayan caminado serán infinitamente mejores- pero le deberán mucho a este pionero, que nos habrá familiarizado con nuevos recursos argumentales para que la próxima vez no nos los tengan que deletrear. Y a pesar de todo, la peli sigue siendo espectacular, cuenta con buenas escenas y transmite emoción (esto último con éxito desigual).

Monos y más monos

Hace relativamente poco me pegué una sesión semidoble de El Origen del Planeta de los Simios (2011) y El Amanecer del Planeta de los Simios (2014) que, como mínimo, deberían servirnos para quitarnos el mal sabor de boca de la infumable entrega de 2001 de Tim Burton.

Se trata, como no, de un nuevo reboot que ignora todo lo que vino antes y que ofrece una reimaginación de la idea de los simios alzándose sobre los monos sin pelo- que hay que admitir que es una premisa ultraatractiva que a todos nos apetecería desarrollar. Hemos visto las dos primeras entregas de esta supuesta trilogía, que reseñaremos juntas por economizar.

En El Origen, se nos da el origen la historia, la investigación de un científico (acertado James Franco) para curar el Alzheimer que ataca a su padre (el prolífico John Lithgow) que desencadena los acontecimientos- el salto de inteligencia para los simios y una plaga que 10 años más tarde ha diezmado la población humana en el arranque de El Amanecer. En esta, un reducto de supervivientes humanos liderado por Gary Oldman lanza una expedición para intentar recuperar una central hidroeléctrica en territorio simio.

Como es de esperar, la serie hace una transición de thriller científico con toque simiesco a peli de acción/aventuras centrada en los primates, con bastante gracia. La primera entrega se sostiene inicialmente en el trabajo de Franco y Lithgow y la posterior introducción del simio interpretado por Andy Serkis, todo un experto en dar vida a personajes 3D. Los tres forman una dinámica perfectamente equilibrada con grandes dosis de emotividad. El conflicto que dirige el argumento es por otra parte algo forzado y a menudo inverosímil- los humanos malos son caricaturescamente malos y estúpidos, resultando unos villanos un tanto flojos, quedando relegados por el debate interno de César, el mono inteligente protagonista y en menor medida por el atormentado Koba, que pese a no contar con mucho metraje, se apodera de gran parte de la película.

La primera  parte acaba con el inquietante avance exponencial de la plaga, lo que nos lleva a la segunda película. La parte primate de la primera entrega se conserva y amplia; César y los suyos han establecido una población que lleva un par de años al inicio de la peli sin ver un humano y que comienzan a pensar que se han extinguido. El reparto humano es completamente nuevo, centrado en los supervivientes de un San Francisco apocalíptico que intentan poner en marcha una central hidroeléctrica, obviamente llevando a otro conflicto. Aquí la parte simia ya es clara protagonista central y la parte humana queda relegada- no sé si deliberadamente o accidentalmente, ya que el reparto humano es bastante flojo. Mientras que los simios gozan de un amplio abanico de registros, los humanos o son buenos muy buenos, o malos muy malos, o irrelevantes. El protagonista es un buenazo blandengue, acompañado de una mujer e hijo no menos pánfilos que tienen que comportarse como tontainas para que el argumento siga su curso- que los humanos muy malos se piquen con los simios y se líe parda.

César es, a la espera de la tercera parte, el protagonista principal, y Andy Serkis nos ofrece un personaje matizado y con unos conflictos irresolubles y muy verosímiles. Koba y el científico de James Franco le dan muy buena réplica, así como el variado reparto de primates. El argumento aprovecha bastante bien la jugosa premisa, aunque los conflictos y sus desarrollos se ven bastante forzados en ocasiones, y nos encontraremos en innumerables ocasiones preguntándonos ysíes y yporqués… que se juntan con el lastre de ser un reboot que resulta bastante pesado a veces.

A pesar de todo ello, y de las ganas que tengo de condenar a este Hollywood que abusa del reciclaje, debo decir que me tragaré la tercera cuando salga y que vale la pena verse las dos primeras.

Los centinelas siderales

Los Guardianes de la Galaxia es una nueva entrega del grandilocuente “Marvel Cinematic Universe”, es decir, la serie de pelis producidas por Marvel Studios, hasta el momento formada de Los Vengadores y pelis sobre sus miembros. Recordemos que los derechos a producir películas de superhéroes Marvel están pelín dispersos- la Fox tiene a la Patrulla X, los 4F y Daredevil, Columbia tiene a Spidey y hay alguna migaja más repartida por ahí.

Guardianes se basa en un grupo (relativamente desconocido para el Marvel Zombie que escribe esto), con ambientación futurista espacial ciertamente particular- sí, uno de los miembros del grupo es un mapache de destrucción masiva y el prota y líder venera los ochenta. Vamos, que le han subido el volumen al humor de Iron Man todo lo que han podido. El responsable de todo esto es un tal James Gunn, del que no hay que decir mucho más que es un ex-Troma (guionista de Tromeo y Julieta, por poner un ejemplo), aunque su entrada en la Wikipedia es la mar de entretenida como portal a un mundo de cosas extrañas.

Al ochentero y al mapache hay que sumarles a un ser arbóreo de limitado vocabulario, a un forzudo galáctico que se lo toma todo literalmente y a una sosa repartidora de patadas voladoras. Estos se verán unidos por inconexos eventos contra el curiosamente denominado “Ronan el Acusador” en una trama de dimensiones galácticas, artefactos destruyemundos, chascarrillos a docenas y una banda sonora de grandes éxitos de los setenta y ochenta.

¿Funciona esta curiosa mezcla?

Pues a ratos. La acción es impecable y trepidante, con unos efectos visuales deslumbrantes (que resulte verosímil un mapache parlante vaciando cargador tras cargador es algo que realmente no se ve con frecuencia) y un ritmo bastante acertado- sólo por eso creo que ya vale la pena irse al cine a verla. Por otra parte, la peli cojea a ratos. El argumento es flojillo, y a parte del mapache, el ochentero, el arbolillo y el forzudo literal, el resto de personajes deja bastante que desear- vale que muchas pelis no tienen 4 personajes buenos como tiene esta, pero se echa de menos algo de carisma en los villanos y resto de secundarios.

El humor de la película igual me pilló un poco descolocado. Cuando su improbable composición funciona, funciona muy bien. Las referencias a la cultura pop son un éxito casi seguro, sí, pero la cantidad de apuestas arriesgadas de la cinta es digna de admiración; el uso de la música, el humor físico (los fans de la somanta de palos de Hulk a Loki en Los Vengadores tendrán que contener las lágrimas de la risa en una escena bastante similar), los desajustes mentales de los protagonistas y un sinfín de recursos humorísticos provocan numerosas carcajadas. Eso sí, más de un gag me pareció algo forzado y disonante. En particular, Chris Pratt que interpreta al prota y que es de los pocos que no está enterrado en maquillaje o es directamente un efecto especial, tiene una interpretación bastante irregular en cuanto a su faceta cómica- a veces clava con naturalidad su personaje, pero en bastantes ocasiones le sale algo forzado, aunque quizás sea todo fruto de alguna situación extremadamente ambiciosa o que uno tenía las expectativas por las nubes.

En fin, que sí, que hay que verla. Creo que los que dicen que es La Guerra de las Galaxias de esta era se pasan un poco, pero es ciertamente un plato bastante único dentro del género de los superhéroes y aunque uno le vea demasiados defectos como para considerarla el segundo advenimiento, creo que lo original de su propuesta y el puro deleite que ofrece a ratos bastan para perdonarle cualquier cosa.

Pseudorebujitado: Frozen

La compañía famosa por leyendas urbanas criogénicas saca Frozen, un cuento infantil sobre princesitas Disney gay-friendly que lanzan chuzos de hielo por la mente que se torna megapelotazo. El mal sabor de boca de Brave no me auguraba mucho, pero…

El argumento de Frozen es un poco irregular. Por una parte, es original; los temas subyacentes sorprenden dentro de lo que es Disney línea dura (Pixar es Disney pero no es Disney, no sé si me entienden) y no sorprende que se le hayan dado las lecturas que se le han dado- si es lo que pretendían sus creadores no sé si lo podremos saber. Es refrescante que no sea la enésima repetición de lo de siempre y se agradece. Por otra parte, el argumento es a menudo incoherente y sirve de mero vehículo para la película; va cogido por los pelos para llevarnos a situaciones y escenas concretas y el recorrido hasta ellas flojea un poco.

Sin embargo, y a diferencia de Brave donde los puntos álgidos del itinerario no eran tan álgidos y los transbordos eran soberanos bodrios, aquí las atracciones turísticas son fabulosas y los intermedios, completamente soportables.

La aurora boreal de Frozen es Let It Go, un temazo desatado que lógicamente arrasó al Happy de Mi Villano Favorito II y la cancionucha de Her en los Óscar. Es una de esas canciones que la Disney hace para llevarse a casa la estatuilla y en este caso, se salen. No sólo la canción en sí y la interpretación (la tal Idina Menzel colecciona premios de musicales, y se nota), sino que el numerito palacio de hielo es una exhibición del mejor 3D que el dinero puede comprar.

La animación es impecable como debe ser. Los programadores encargados de dibujar hielo y modelar nieve deben haber costado dinero, pero están más que amortizados. La estética nórdica y toda esa cantidad de hielo y nieve funcionan de maravilla- el hielo captura la luz virtual y le da a la película el toque sobrenatural que necesita.

Los personajes no acaban de cuajar. Los protagonistas son algo sosos y los villanos no dan mucho miedo, pero bueno, supongo que la película no va de eso. Los dos secundarios que destacan son el muñeco de nieve que quería ir a la playa y Oaken, el comerciante (encarnado por un animador de la peli), que están metidos un poco con calzador, pero que dan las secuencias más graciosas de la cinta.

En fin; si bien no es una cinta completamente redonda, Frozen vale el precio de la entrada sólo por poder desafinar a gritos Let It Gooo al acabar. Recomendable.