Nena, enciende mi fuego: Kindle Fire HD 8 (7ª Generación)

Con motivo de fechas señaladas me he hecho con un Kindle Fire HD 8 (7ª Generación), que viene más o menos a reemplazar a un iPad pre-Air con la pantalla rota heredado y a complementar una BlackBerry Classic (que cuando salga la BlackBerry KEYone Black a la venta en España…).

Los que me conozcan puede que sepan que no soy muy fan de las tabletas y se preguntarán por qué tengo dos. Pues hay que pensar en la relación coste/utilidad. Mi opinión es que las tabletas aportan muy poca utilidad si uno tiene un móvil decente y, por ejemplo, los 400€ que cuesta el iPad más barato me parecen un desperdicio en general (aunque seguro que hay casos en los que tiene sentido). El problema viene porque las tabletas de bajo coste son un campo de minas, en los que el compromiso puede ser inevitable.

Marcas desconocidas, fabricación barata, software cutre, falta de soporte, etc. siempre hay algo que no nos cuadrará en una tableta barata y que tendremos que aceptar si queremos obtener su utilidad.

En este caso concreto, el Kindle Fire HD 8 podría contar con los siguientes puntos negros:

  • Es Amazon, que es anti-Google; no hay Play Store de serie, aunque se pueden hacer hacks no soportados. Esto es, no hay app de GMail, Youtube, etc. Como cliente de Google Play Music esto es especialmente sangrante.
  • Además, no todos los servicios Amazon están disponibles en España; notablemente Alexa
  • Hay que escoger entre pagar 15€ o ahorrártelos y ver anuncios en la pantalla de bloqueo
  • El hardware está bien, pero no es para tirar cohetes. Las dos cámaras podrían ser perfectamente de un móvil de inicio de siglo. Intuyo que podrían ser útiles para hacer videoconferencias si uno no es especialmente exigente, pero poco más

Pero en mi opinión, son todo puntos que podemos aceptar y que aún nos proporciona bastante utilidad por 110€. Para mi esta utilidad es:

  • Visionado de vídeo. Uso un móvil con una pantalla cuadrada de 3,5″ y probablemente me pase a un 4,5″ 3:2. Aunque para mi es suficiente para ver vídeos, una pantalla de 8″ 16:10 con una resolución de 1280×800 es una mejora apreciable. Adicionalmente, tiene cliente de Netflix oficial
  • Un procesador 4x veces más potente en el benchmark Kraken de Mozilla que el móvil que uso, que redunda en que para cosas como navegar por Internet, se engancha bastante menos que mi teléfono

Para mí, los 110€ están más que justificados en poder ver vídeos en la cama o en el tren cómodamente y como dispositivo de navegación de andar por casa.

Pero entremos en detalle.

Físicamente, es una tableta de 8″, que pesa menos que un iPad de 10″ (que para mí es ligeramente poco manejable) pero más que un iPad mini del mismo tamaño. Para mí es un peso más que manejable y que no se me hace incómodo en ningún momento. La pantalla no es destacable en ningún sentido- ni maravilla ni molesta, es perfectamente razonable pese a no ser de altísima resolución o brillo. Tiene un par de botones para volumen, un botón de encendido, un conector micro-USB y jack de auriculares, todo en el borde superior, lo cual no es ideal, pero tampoco supone una gran molestia.

El software es Android, pero sin servicios Google y con Amazon. El interfaz es correcto, aunque el ecosistema Amazon está muy presente; no sólo por los anuncios en la pantalla de bloqueo, sino porque en la pantalla inicial, con un gesto nos vamos a pantallas de libros, música y aplicaciones de Amazon. Obviamente también viene precargada con todas las aplicaciones de Amazon (las disponibles en España, claro).

Amazon destaca su navegador “Silk”, que aparentemente descarga parte del trabajo a la nube de Amazon- como el clásico Opera móvil que renderizaba las páginas externamente para funcionar mejor en dispositivos de poca potencia. Es difícil saber cuán importante es este aspecto- si ayuda muchísimo o si el procesador es simplemente suficientemente potente, pero la navegación con Silk es buena; es ágil con mi patrón de uso (que no es intensísimo), pero me ha bastado para poder depender de la página web de Twitter, Facebook, etc. y no instalar ninguna app de servicio que tenga versión para web móvil.

Así pues, sólo he instalado unas pocas aplicaciones:

  • Netflix
  • VLC (porque el reproductor de vídeo de Amazon no soporta subtítulos)
  • F-Droid (porque tengo algo de paranoia a la appstore de Amazon)
  • Ghost Commander (gestor de archivos que soporta el compartir archivos de Windows)

Para todo lo demás, web. Los únicos problemas notables son las versiones web de Feedy y GMail, que no funcionan demasiado bien en modo vertical y que tengo que usar en horizontal (donde por cierto, desearía tener un control de orientación físico- aunque la detección de orientación del Kindle funciona muy bien, un interruptor físico es la mar de práctico), y el hecho de perder la funcionalidad típica de compartir con para compartir a la versión web de Twitter o Facebook, por ejemplo, que para las webs que no disponen del widget adecuado, implica hacer cortar y pegar (al parecer pronto saldrá un estándar para tener una funcionalidad de compartir de navegadores, veremos si llega al Kindle).

Con Ghost Commander se resuelve adecuadamente la transferencia de archivos (otra alternativa, si bien algo friki, es usar el servidor web incorporado en Python, que mediante un comando permite compartir una carpeta accesible por el navegador), aunque echaría de menos el soporte nativo de BlackBerry OS para el compartir archivos de Windows (que permite pasar archivos al revés; es decir, desde el PC acceder a la carpeta compartida y transferir archivos- suele ser más cómodo dirigir el proceso desde el PC), pero esto no está en Android sin rootear el dispositivo, algo que preferiría no tener que hacer.

Creo que poco más queda por decir. La batería es suficiente- en ningún momento me siento esclavizado por cargarlo, y eso compartiendo cargador con mi teléfono. Proporciona sobradamente entretenimiento en trayectos de tren de tres horas y media (aunque ahora disponen de cargador). No juzgo los altavoces porque siempre lo uso con auriculares.

En definitiva, una tableta barata que da una buena pantalla para ver vídeos y un navegador que cumple prácticamente todas las funciones de ocio doméstico. En muchas circunstancias, supongo que será mejor compra que cambiarse a un teléfono más grande y potente, aunque para muchos también una buena tele con Chromecast o dispositivo similar y un buen móvil pueden ser mejor opción.

El retorno (demorado) del Thinkpad

Allí por 2005, enamorado por los portátiles negros que pululaban por la oficina fuera de mi alcance, me compré un hermoso Thinkpad T42 por unos significantes 1400€. Un hermoso aparato, de los últimos en ser fabricados por IBM, con una espectacular pantalla 4:3 de 1400×1050 y que le daba mil vueltas al portátil Dell que sustituyó (carísimo por tener una tarjeta gráfica, pero en todos los demás aspectos, bastante mediocre). En aquella época, las prestaciones de los ordenadores aún progresaban rápidamente, así que unos 5 años después decidí pasarme a una combinación de sobremesa y un netbook, que me ofrecía un sistema más potente para el trabajo serio y para usar de servidor 24×7 y un sistema ultraligero (1,1kg, la mitad de los 2,2kg del Thinkpad- y con 5 horas de batería que superaban la muy deteriorada batería de 5 años del T42) para el uso fuera de casa o en el sofá- por un precio muy económico.

Pero, unos 6 años después de eso, la progresiva obsolescencia del EEE y las prometedoras reseñas del Thinkpad 13 me llevaron a volver a dar una vuelta a mi parque informático.

Es glorioso volver a tener un portátil de verdad. Es glorioso volver a usar tener un Thinkpad.

El Thinkpad 13 es un portátil de gama media, sí- el mío cuesta 680€, por encima de los 200-400€ que cuestan los ultraportátiles que heredan la tradición de los netbooks (pero al parecer menos infrahumanos) y de los 300-500€ de los tochos de 15″, pero por debajo por ejemplo de los 1100€ del Macbook Air de 13″, espacio por donde deambulan la mayoría de portátiles que comienzan a valer la pena.

Sin embargo, el 13 es un Thinkpad con puntos de gama alta. Tiene opción de pantalla 1920×1080 en vez de los mediocres 1366×768 de los portátiles de gama baja. Pesa 1,4kg y tiene una batería generosa (11 horas según Lenovo, 9 horas según reseñas) que lo hacen realmente portátil y no portable. Y por supuesto, tiene el glorioso diseño Thinkpad, que incluye un delicioso teclado y el sobresaliente Trackpoint entre las teclas G, H y B.

Así pues, espoleado por el hype, puse mi pedido en lenovo.es. La primera en la frente fue el tiempo de entrega, que de las 1-2 semanas prometidas paso a casi dos meses, al parecer por escasez de paneles Full HD. En mi caso sólo fue maltrato psicológico y me supuso un descuento de 35€ (¡reclamadlo!), pero en el caso de que hubiese necesitado el portátil con cierta urgencia, me hubiese abocado a una cancelación.

Pero finalmente llego. Sobre el modelo base, con la pantalla Full HD, 8gb de RAM (en un módulo- se puede abrir y meter otro para subirlo a 16gb), SSD de 128gb (tengo almacenamiento en otros sistemas, pero para muchos pueden ser escasos) y un i3 (el base es un Celeron).

La primera impresión es… de contundencia. Es mucho más grueso que el típico ultrabook de 13″, pesa más y “abulta” más; parece mucho más tocho de lo que es si lo pones al lado de otro portátil, por tener un diseño muy cuadrado. Sin embargo, es cómodamente portátil y realmente no pesa tanto como para que moleste.

Además, su grosor le permite tener un teclado con un recorrido generoso que aunque quizá no sea el segundo advenimiento que prometen las reseñas, es ciertamente de lo más ergonómico que uno podría desear en un portátil. Teclear es rápido, preciso y sobre todo, placentero. La disposición del teclado es bastante digna, salvo algunos detalles:

  • La tecla Fn está en la esquina inferior izquierda del teclado y Ctrl a su derecha, al revés que en la mayoría de portátiles. Dado que tengo que usar a diario otro portátil con la disposición normal, tuve que intercambiarlas en la BIOS para no volverme loco, aunque quizás la disposición que trae sea más cómoda
  • Las teclas de avance/retroceso de página están encima de los cursores laterales y son muy fáciles de pulsar accidentalmente
  • La disposición de los Thinkpads clásicos con 7 filas de teclas en vez de 6 es claramente superior

Pero aún con eso, es mucho más agradable teclear en el Thinkpad que en el más que decente teclado de mi Toshiba Z30 laboral, los Air de 13″ o el terrorífico teclado de los nuevos Macbook.

Completando el teclado, tenemos el trackpoint, que para muchas funciones es más práctico que el touchpad, por el hecho de no tener que apartar las manos del teclado para usarlo y un touchpad bastante potable. Yo soy un fan de los trackpoint (aunque a menudo uso el touchpad para hacer scroll) y para mi es un punto muy a favor del portátil- creo que todo el mundo debería usar uno durante un tiempo prolongado para apreciarlos.

La nota negativa es el botón de encendido, que todas las reseñas apuntaban como terrible y que confirmo. No es fácil de pulsar y hay que acostumbrarse a un movimiento bastante específico para pulsarlo. Obviamente no es algo crítico, pero sí una pequeña mancha que desentona el elevado nivel general del aparato.

Luego viene la pantalla, culpable de la terrible demora en poder tener el juguete en mis manos por sus 1920×1080. Debo decir que desde que disfrutaba del 1400×1050 en 14″ de mi añorado T42 debo haber perdido agudeza visual, porque he tenido que ampliar tamaños de letra para trabajar con comodidad, perdiendo un poco la mayor densidad de información que permiten los 1920×1080 en 13″. Pero bueno, la ampliación no era muy costosa, así que aunque no la aproveche al máximo, la nitidez extra de la imagen ya vale bastante la pena.

En cuanto a puertos tiene 3 USB normales (uno a la izquierda, dos a la derecha) que al parecer son always-on (puedes cargar el móvil aunque el portátil esté apagado), un HDMI tamaño completo, auriculares (con micrófono), un USB-C y un conector propio de Lenovo para dock. Tengo curiosidad por las prestaciones del USB-C; no queda claro si puede usarse para sacar displays y carga simultánea, lo que daría pie a interesantes soluciones de docking de bajo coste y, en un futuro cercano, usar un único cargador para portátil y móvil, pero aún no lo he podido estudiar (e internet no es clara respecto a este punto). El dock propietario es una opción interesante, pero que de momento tampoco voy a explorar.

En uso el sistema es lo que uno esperaría- no tiene ningún problema destacable y cumple su función. Linux funciona sin demasiados problemas, aunque la pureza ideológica de Debian hace que instalar el firmware propietario de la tarjeta de red inalámbrica no sea inmediato (la operación es sencilla, pero hay que hacerla. Al parecer la mayoría de otras distribuciones incluyen el firmware de serie e incluso hay un instalador de Debian no completamente oficial que lo trae). La construcción del sistema no es tan lujosa como los Air o los Thinkpad de gama alta, pero da bastante sensación de solidez y robustez, aunque obviamente no lo he puesto a prueba- dice el fabricante que ha pasado certificación militar y pruebas de estrés, pero otra cosa es lo que pasa si se te cae al suelo…

En resumen, si queréis un portátil que esté un paso por encima de los portátiles baratos, pero no os queréis gastar la pasta que cuesta un Macbook Air o equivalente, el Thinkpad 13 es una opción espléndidamente equilibrada. Es muy portátil, potente y de calidad. Si además sois fans de los Thinkpad, por el trackpoint o el distintivo diseño, más puntos a favor.

Por qué no uso productos Apple

En un mundo en el que el iPhone es el modelo de teléfono más vendido y parece que una inmensa cantidad de desarrolladores de software utiliza ordenadores Apple, a veces uno se siente necesitado de justificar por qué no usa ningún producto de esta compañía. Aquí va, para facilidad de referencia.

La censura no mola

Apple desea controlar lo que el usuario de sus dispositivos puede ver y no ver. El ejemplo más claro es la prohibición de pornografía en la App Store. Si bien es su tienda y pueden poner sus reglas, y puede parecer una política respetable, sigue siendo censura y control. Me parece perfecto que se etiqueten los contenidos que pueden ser malignos (obviamente no digo que la industria pornográfica sea un nido de virtud, más bien al contrario) e incluso los que puedan ofender la sensibilidad de unos pocos- y incluso creo que es levemente defendible que el responsable de un menor pueda intentar bloquear el acceso de ciertos materiales a éste [aunque personalmente no esté de acuerdo], pero estoy firmemente opuesto a que una empresa intente restringir lo que puedo hacer con su dispositivo.

Entiendo que los dispositivos iOS disponen de navegadores que hacen que estas restricciones sean más bien un brindis al sol, pero temo que Apple no haya extendido estas restricciones a la totalidad del dispositivo no por falta de ganas sino por la imposibilidad de hacerlo.

Si bien los inicios de la censura suelen ser por motivos loables, el uso de ella es incorrecto de por sí por más de acuerdo que podemos estar con la indeseabilidad del material bloqueado, ya que la voluntad de usar la censura se extiende fácilmente a otros materiales cuya indeseabilidad es mucho más relativa o incluso incorrecta. El hecho de que dispongamos alternativas que nos permitan sortear esta censura tampoco las justifica- la censura es malvada y la única manera de que avance es cortándola de raíz antes de que sea inevitable.

La libertad de desarrollo

Como desarrollador de software, creo que los dispositivos programables son uno de los grandes avances de la humanidad, quizá no a la altura del agua corriente o la higiene, pero sin duda con el potencial de hacer del mundo un lugar mejor. Recuerdo con cariño el Commodore 64 de mi infancia que arrancaba directamente a un interprete de BASIC y que permitía distribuir el software que uno mismo desarrollaba grabándolo en una cinta de cassette de coste mínimo.

Si bien los ordenadores Apple con OS X hasta vienen con herramientas de desarrollo incluidas, la punta de lanza de Apple son sus dispositivos más vendidos, los que usan iOS donde la situación de desarrollo es totalmente diferente. Para desplegar las aplicaciones que desarrollamos sobre hasta 100 iPhones, debemos ser desarrolladores registrados por Apple, lo que tiene un coste y requiere aprobación (dudo mucho que rechacen muchas solicitudes, pero aún así, pueden hacerlo). Si queremos que use nuestro software más de 100 personas, debemos pasar inevitablemente por la App Store y que Apple examine y apruebe nuestra aplicación.

Es decir, no podemos desarrollar software para iPhone y que sea usado por más de 100 personas si este software no es del agrado de Apple- según unos criterios que además son poco transparentes- para lo cual deben tener acceso completo a él.

Esta restricción de la libertad de desarrollo de software me parece completamente draconiana e inaceptable- y extremadamente dañina si se extendiese, por lo cuál una vez más creo que debe ser cortada de raíz.

Apple ya tiene suficiente dinero

Apple gana mucho dinero. Muchísimo. Tiene un margen comercial más amplio que sus competidores. A igualdad de condiciones, si la empresa A tiene un margen del 15% y la empresa B tiene un margen del 30%, voy a comprar el producto de la empresa A. Si bien la eficiencia en la producción de Apple muchas veces significa que los precios de Apple son competitivos (durante mucho tiempo, el Macbook Air de 13″ era imbatible en calidad/precio, y sigue dando mucha guerra), en muchas ocasiones los precios de Apple coloca a sus productos en el segmento de lujo que yo no puedo justificar.

Apariencia sobre utilidad

Con la famosa batería del iPhone, el cargador del Magic Mouse y el lapiz del iPad Pro, últimamente se hace mucho cachondeo sobre la supuesta caída en picado del diseño de Apple. La verdad, no creo que sea algo nuevo.

Hace mucho, mucho tiempo que me compré mi primer producto Apple, un Mighty Mouse  que en vez de ruedecilla tenía una bolita que permitía hacer scroll en dos dimensiones, una idea que me intrigaba sobremanera. Sin embargo, al cabo de muy poco tiempo descubrí que el mecanismo de la bolita acumulaba suciedad sin que hubiese un mecanismo razonable para limpiarla, con lo que el ratón murió prematuramente. Una idea cojonuda pero mal ejecutada.

Veo en los productos de Apple pantallas ultrabrillantes con insoportables reflejos, portátiles innecesariamente delgados (el peso de un portátil importa mucho, que sean finos no aporta nada) que tienen teclados sin profundidad (el teclado del nuevo Macbook es realmente terrible), insistencia en los touchpad cuando los ratones y trackpoints son superiores, teclados a los que les faltan teclas vitales (reemplazando la útil “suprimir” por una peligrosísima tecla de apagado), etc. etc. Apple sacrifica constantemente la utilidad por la apariencia, y yo uso los ordenadores, no los contemplo.

El camino de la verdad y la virtud

Apple tiene claro cómo quiere que el usuario interactúe con sus dispositivos. Más allá de su deseo de controlar los contenidos y software que se pueden experimentar, también tiene una idea clara de los patrones de uso. Si bien debo decir que seguramente su visión sea de las más claras y coherentes del mercado y que su persecución de la simplicidad es acertada en la mayoría de los casos, uno no puede evitar pensar que para usar adecuadamente un producto Apple uno debe convertirse a su verdadera religión y su manera de hacer las cosas.

Creo que diferentes personas prefieren interactuar con los ordenadoras de diferentes maneras, y que cada uno puede encontrar la manera de trabajar más eficiente para él. Puede que lo haga para fastidiar, pero uso un entorno de escritorio muy peculiar (un “tiling window manager”), utilizo un móvil con teclado físico, prefiero las líneas de comandos y adoro los trackpoints. Apple reduce su diversidad al máximo y si quisiese adoptar sus productos, tendría que renunciar a muchas de estas cosas, ya que Apple nunca se dedicará a ellas. Y si bien su visión es completa y poderosa, a mi no me convence.

Prefiero el software libre

Como programador creo que el software libre es una alternativa muy atractiva al software propietario. Los intereses comerciales raramente se alinean con los de los usuarios (podría parecer que sí, y a veces coinciden, pero no), mientras que si el usuario puede participar activamente en el desarrollo del software, esta alineación es más probable. Mis experiencias en este sentido han sido muy positivas- he conseguido influir en el desarrollo de software que utilizo para obtener arreglos y mejoras que me han beneficiado directamente, algo que creo es muy complicado con el software propietario.

Adicionalmente, también me he beneficiado de poder estudiar y analizar código publicado por terceros, y creo que es una poderosa herramienta de aprendizaje para los nuevos desarrolladores de software.

Así pues, en la medida que sea posible utilizo software libre. Si bien Apple coopera con el software libre en ocasiones, lo hace a regañadientes y primando su interés comercial por encima de todo- y por supuesto, la mayoría del software que desarrolla no es libre.

Clásicos de ayer y de hoy

Tras toda una saga (1, 23, 4 y 5), hace casi un mes desembolsé unos dolorosos 400€ y pico euros (menos 5% de descuento directo y 5% de indirecto aprovechando un día especial FNAC) y me hice con la ansiada Classic.

El resumen para los que no quieran tragarse la parrafada:

  • ¿Debo comprarme este móvil? Si te sientes limitado en los móviles táctiles y te gustaría llevar encima un dispositivo pelín más parecido a un portátil y aceptas conscientemente las limitaciones del ecosistema Blackberry, deberías al menos plantearte una BlackBerry Passport o una Classic.
  • ¿Es este el móvil que rescatará de la ruina a BlackBerry? No lo creo, su negocio de vender móviles lleva tiempo condenado y no creo que pueda hacerse nada. Yo me lo compro en un intento desesperado de salvar los móviles con teclado físico.

La versión larga…

La BlackBerry Classic es básicamente la Q10 de mediados de abril de 2013 con el “belt” de las BlackBerries antiguas (botón de llamada y colgar, menú, atrás y trackpad)- que pagas a precio de oro (la Q10 está bien por debajo de 300€ ahora mismo, la Classic por encima de 400€). Lo más llamativo, a parte del teclado made-in-BlackBerry es la pantalla cuadrada de 720×720 que va en contra de todo en la época actual. Junto con la Passport, ese aparato de dimensiones extrañas, los dos modelos más importantes de BlackBerry son dos móviles que no se parecen en nada a ningún dispositivo que tenga otro fabricante.

Lo más sorprendente al coger la Classic es el peso; sus casi 180g son notables y dan una sensación de cazabombardero ruso- arcaico, pero bien construido y fiable. No parece haber nada en el cacharro que explique el peso- personalmente creo que han metido algo pesado para conseguir este efecto, y no me parece mal.

Físicamente, la pantalla de 720×720 se ve muy bien y aún con el brillo al mínimo se puede usar perfectamente al sol, algo que a mi particularmente me encanta- muchos móviles hoy en día parecen ser diseñados para su uso en interiores, algo que no tiene sentido. Debajo de la pantalla hay un estupendo teclado Blackberry, tipo Bold pero recto. Los que no hayáis usado nunca un teclado BlackBerry… es una experiencia la mar de satisfactoria. En bastantes condiciones, un teclado de pantalla táctil tipo Swiftkey puede permitirte entrar texto a una velocidad comparable, pero el clic-clic de las teclitas físicas es extremadamente gratificante. Para situaciones de tecleo más complicadas (querer usar puntuación correcta, mezclar idiomas, introducir cosas tipo comandos en un terminal…), el teclado físico se desmarca a años luz de cualquier sistema táctil: si quieres usar un móvil como terminal de SSH, por ejemplo, con un móvil táctil vivirás la frustración y con un teclado BlackBerry disfrutarás.

Cabe decir que BlackBerry le ha incorporado al teclado funcionalidades predictivas de su supuestamente excelente teclado táctil. Estas están desactivadas por defecto, pero recomiendo encarecidamente activarlas; esto hace que el móvil introduzca acentos cuando no hay ambigüedad y que para ciertas palabras podamos utilizar el autocompletar, que es bastante espabilado y multiidioma (a veces mezcla un poco castellano y catalán- y dado lo poco que escribo en este último estoy tentadísimo de desconectarlo).

Con todo, con este móvil se puede escribir sin siquiera mirar a la pantalla- sólo colocar algún acento ocasionalmente puede romper el flujo (en modelos anteriores tenías que mantener la letra pulsada y usar el trackpad para seleccionar el acento- aquí mantienes la tecla apretada y luego seleccionas el acento en la pantalla táctil- ninguno de los dos modos es perfecto)… todo lo demás puede hacerse mediante memoria muscular- puntuación y combinaciones de teclas pueden memorizarse.

Viene por aquí otro aspecto destacable de la experiencia BlackBerry: los atajos de teclado. En los PCs de escritorio los usuarios intensivos aprendemos rápido combinaciones de teclas que nos permiten concentrar acciones en el teclado y evitar el lento ratón. En la BlackBerry, igual. Pulsar espacio para saltar de página, pulsar k y u en el navegador para ir a los favoritos y a la barra de direcciones, t para responder un correo, etc. son cosas que nos evitan las ineficiencias de las pantallas táctiles y que nos llevan a una experiencia más “de escritorio”. Los dispositivos táctiles se están imponiendo, sí, pero los teclados siguen siendo el mecanismo de entrada más ágil y veloz para usuarios intensivos y si bien usar una BlackBerry dista mucho de la ergonomía de un ordenador de escritorio, está muy por encima de la experiencia táctil.

Junto con el teclado y los atajos, tenemos el trackpad. Es quizá el motivo de ser de la Classic- la Passport permite usar la superficie del teclado como panel táctil (algo que me intriga sobremanera), así que los dos nuevos buques insignia de BlackBerry recuperan esta forma de entrada. El trackpad permite un comportamiento más similar a los cursores de un teclado de ordenador. Para moverse por listas de elementos y cuadrículas ofrece una alternativa más que viable a la pantalla táctil con ventajas e inconvenientes- particularmente yo me siento un poco estúpido con los gestos amplios de hacer scroll en pantalla táctil y el trackpad me permite hacer lo mismo con mucho menos movimiento. En el navegador, el trackpad nos permite seleccionar pequeños elementos en páginas web no adaptadas para móvil con agilidad, permitiéndonos evitar el continuo pinch-to-zoom (y alternativos) de los navegadores táctiles. Y por último, editando texto nos permite ahorrarnos los ultrafrustrantes mecanismos de desplazamiento y selección de texto- algo que quizá no sea algo muy frecuente, pero que yo cada vez que tengo que hacer me tiro de los pelos. Con el trackpad es posible moverse con precisión por texto y combinándolo con la tecla shift, podemos marcar texto ágilmente.

Es ciertamente extraña la combinación de panel táctil y trackpad, y hay aspectos del interfaz (y muchísimas aplicaciones, especialmente las de Android) que no están adaptados al trackpad. Puede parecer que tener dos mecanismos de entrada parecidos es redundante y tonto, pero para ciertos escenarios, es una bendición disponer de ambos (en parte, sí, porque la pantalla táctil es relativamente pequeña, pero principalmente porque para que según que cosas el trackpad es superior).

Estos tres elementos (teclado, trackpad y atajos) son el principal argumento a favor de la Classic: un intento de superar las limitaciones de los dispositivos móviles y ofrecer una experiencia más rica. Personalmente, creo que es algo fantástico que cambia la manera de usar el móvil- la mensajería instantánea y el email se ven inmediatamente mejorados y potenciados- escribir una respuesta larga a un email deja de ser una experiencia frustrante que posponemos hasta estar cerca de un ordenador, dejamos de pervertir el lenguaje con el feo lenguaje abreviado propio de los móviles y podemos darle usos al teléfono, como de terminal de SSH que serían una tortura si tuviésemos que teclear sobre una pantalla táctil.

¿Y por lo demás?

Pues comenzando por lo bueno, BB10 es un sistema operativo la mar de majo. El sistema de multitarea es muy interesante, los gestos para cambiar de aplicación y demás son un poco marcianos, pero una vez uno se acostumbra son naturales y rápidos. Pese a la CPU poco potente, los dos 2gb de RAM con los que cuenta hacen que todo vaya fluido y el navegador sea tremendamente rápido hasta con páginas no adaptadas para móvil. Las aplicaciones básicas tipo Whatsapp, Twitter, Facebook, etc. están muy bien integradas, y el cacareado hub que unifica todas las comunicaciones funciona realmente bien. Es un sistema operativo centrado en la productividad y se nota.

BB10 introduce un par de características de integración con ordenador muy llamativas. Blend es una aplicación para Windows, Mac, iOS y Android que permite controlar la BlackBerry desde esos dispositivos, usando el correo y datos de la aplicación, transferir archivos, etc. La verdad que como usuario de Linux probé Blend en una máquina virtual y esto hizo que no me fuera nada conveniente- quizás los usuarios de un sistema operativo soportado por Blend lo vean más práctico, pero yo en principio lo vi limitadillo (no se integra con todas las aplicaciones, por ejemplo- nada de responder a un mensaje de Whatsapp por Blend). Pero la otra sí me resultó más cómoda- con un par de clics se puede activar un servidor de CIFS en la BlackBerry. CIFS es el protocolo de compartir archivos en red de Windows, soportado por la mayoría de sistemas operativos. Con esto activado, podemos acceder transparentemente y sin cables a los archivos guardados en la BlackBerry- algo que requiere aplicaciones adicionales en otros dispositivos móviles. Aunque es un pelín lento, es fantástico poder copiar archivos de un sitio a otro rápidamente sin tener que trajinar cables y sin tener que usar herramientas- podemos arrastrar archivos sin problemas.

Adicionalmente, salvo que los primeros días tuve un par de sustos con la batería, a partir de entonces la batería me ha ido fenomenalmente bien. Mi patrón de uso actual es un stress test en toda regla de la batería: me paso dos horas diarias en el metro de Barcelona haciendo uso intenso de datos; dada la pobre cobertura del metro, esto tortura la batería intensamente. Así, en cada trayecto me como un 20-25% de la batería. Adicionalmente, paso alrededor de media hora llamando. Y para acabarlo de adobar, no utilizo wifi en la oficina sino que sigo con conexión móvil, lo cuál es evitar un importante ahorro de batería. Con todo esto, tras casi 12h fuera de casa suelo llegar con 20-40% de batería, lo cuál debería significar que aunque la batería de la Classic no es extraíble, debería permitirme usar el móvil cómodamente durante bastante tiempo (crucemos los dedos).

Los problemas viene por otro lado.

Las aplicaciones. Sí, los cacareados ecosistemas importan. La verdad, yo personalmente sólo tengo que tirar de un par de aplicaciones Android (Feedly, Moovit, VX ConnectBot y Our Groceries [lista de la compra]). De esta sólo Feedly me molesta por no estar muy adaptada (si se pudiese usar el trackpad ganaría muchísimo), el resto tiran bien y hasta se adaptan bien. Pero el gran problema viene con Google.

GMail y Google Calendar más o menos bien. El mayor problema es con GMail, ya que el cliente de correo BlackBerry no tiene noción de archivar. Podemos configurarlo de manera que al borrar un mensaje quede archivado si queremos, pero entonces no podremos borrar. Puede que para otros no sea problema, pero a mi me gusta borrar el correo no importante (listas, notificaciones, etc.) y archivar todo lo demás, y en la Classic es imposible (y tenemos que recurrir al PC). Los grandes ausentes son Google Maps y Hangouts. Google Maps no está y si bien la versión web es mejor de lo que uno imaginaría, no está al nivel de la aplicación- yo al final acabo tirando de Moovit que no es ideal (se supone que Nokia Here es la leche y está en la appstore de Amazon, pero a mi no me sale por ningún lado). Hangouts… BlackBerry nos da un cliente de Google Talk, pero el futuro de Google Talk es incierto y además, no tiene la “adaptación a móvil” de Hangouts (o Whatsapp, o BBM, etc.), y usar mensajería instantánea no adaptada a móvil es un ejercicio frustrante (el check y el doble check de BBM, popularizado por Whatsapp, es esencial). Tampoco hay Chromecast 🙁

La verdad que fuera del ecosistema Google no echo en falta mucho más, pero… no tener Google Maps duele (lógicamente tampoco hay Google+, pero sinceramente, es Google+). Es posible que vuestro caso sea diferente al mío- por ejemplo yo paso de Instagram, pero para los fans de Instagram, sólo hay clientes no oficiales.

Lo otro gordo es “la multimedia”. Sí, la pantalla cuadrada no es ideal para ver vídeos. Yo la verdad que para ver el vídeo esporádico me apaño perfectamente, el reproductor coge los formatos habituales, soporta subtítulos y está bastante bien. Y si quiero ver algo más grande, uso el televisor que tengo en el salón, que ve mucho más grande que hasta el más grande de los “phablets” (eso sí, sin Chromecast ahí se pierden puntos).

La cámara también es bastante meh. Yo tengo un pulso horrible y es difícil sacar fotos decentes- o la tiro con flash y sale flasheada o la tiro sin flash y sale movida. La aplicación de cámara trae una pijada de timeshift que pinta muy bien (detecta caras, saca varias fotos y para cada cara te permite escoger entre las diversas fotos- así es posible sacar una foto de grupo y poder evitar individualmente guiños o muecas extrañas), pero que no no he sido capaz de usar satisfactoriamente (una vez más, cuestión de templeque manual). La cámara es lentita enfocando y tampoco tiene más. Dicen que tiene un muy buen HDR, pero yo no lo he visto.

En definitiva y resumiendo un poco:

  • Teclado, trackpad y otros elementos que me eliminan muchas experiencias frustrantes en dispositivos móviles
  • Sistema operativo cuidado y fluido pese al hardware relativamente caduco. Navegador sobresaliente
  • Aplicaciones básicas proveídas por BlackBerry bastante decentes
  • Transferencia de archivos a PC exquisita de fábrica
  • Batería sobrada para aguantar un día de uso muy intenso, pero no extraíble
  • No tiene Google Maps nativo (sólo web, que no va tan mal como parece), cliente de Google Talk pero no Hangouts, nada de Hangouts y en definitiva, pobre “experiencia Google”.
  • Pantalla pequeña para los que les gusta ver vídeos en móviles grandes cuya pantalla es varios órdenes de magnitud más pequeña que una tele
  • Cámara mediocre

Para mi, la Classic está muy cerca de ser el móvil ideal. Si BlackBerry se hubiese decidido por una experiencia más Google (usar Android de base, acatar las condiciones de Play Store), probablemente sería casi perfecto. Los otros fallos son la cámara (que es pasable) y la batería no extraíble, que podría no ser problema. No es un móvil para todos los públicos, pero para su público es un móvil excelente. El mayor problema, sin embargo, es el futuro incierto de BlackBerry…

Igual debería comprarme una Blackberry Classic

Si siguieron entregas anteriores (1, 23 y 4) soy un enajenado mental que usa una Blackberry Bold 9780 comprada hace casi 4 años y un Samsung Galaxy SIII comprado en abril del año pasado. Recientemente, la Bold se ha deteriorado aún más (se reinicia varias veces al día [un proceso horripilantemente lento] y ha dejado de reconocer tarjetas MicroSD [lo cuál es un fastidio muy grande de cara al uso de Whatsapp- salta un error cada vez que entro en la aplicación y por algún extraño motivo, hace que recibir fotos sea una odisea]), haciendo empeorando una situación que ya no era muy ideal (tener que preocuparme de dos teléfonos y que el principal sea una antigualla).

Y justo por estas fechas, esos canadienses decadentes han sacado la Blackberry Classic, la nueva Blackberry pensada para los desequilibrados como yo.

¿Qué hacer? Hablemos por pros y contras…

Pros

La Classic es prácticamente la Blackberry que yo querría. Formato Bold (pelín más grande, pero con trackpad y surtido de botones físicos), batería no intercambiable pero decente (GSM Arena le da 62h– lejos de las 101h que le da al Z3 Compact, pero más que suficiente) y si bien no usa Android como yo querría, es compatible con algunas aplicaciones Android (básicamente lo que quiero es Feedly, que es lo que me llevó al SIII. Parece ser que se pueden meter las aplicaciones Google de maneras turbias, lo cuál sería la leche).

Es decir, que sobre el papel han sacado un móvil que se acerca (realistamente) mucho a lo que yo querría, pero…

Contras

En EEUU cuesta $450 que parece caro pero al cambio son 389€, un precio no exorbitante para un móvil que uno quiere (está lejos de los 700€ del iPhone 6 más barato, debajo de los 450€ de un S5 o un Z3 Compact), pero en España cuesta unos 430€ de momento. Esos 40€ por vivir en un país pobre duelen, y duelen más cuando una Blackberry Classic es prácticamente el mismo hardware que la Blackberry Q10 de 2013 que ahora se vende por 280€. Es decir, que me están vendiendo hardware a un precio muy elevado.

Por otra parte, es una Blackberry. Sigue siendo muy complicado que Blackberry remonte el vuelo y hay bastantes números de que desaparezca en un futuro no muy lejano y me haya gastado los dineros en un móvil huérfano que seguramente tenga mucho de los problemas que tiene mi Bold ahora (soporte insuficiente de operadores y aplicaciones importantes). Y desde luego ahora mismo ni aplicaciones Google (las chapuzas no cuentan), ni smartwatches que lo soporten, ni nada… lo mínimo que necesito (Whatsapp, Twitter, Facebook, etc.) está, pero duele ser ciudadano de segunda categoría aunque eso no te afecte realmente mucho. La compatibilidad con aplicaciones Android es relativa y muchas reseñas dicen que se arrastran (normal- es hardware más bien poco potente).

Pero

Llevo usando el SIII casi un año y… las pantallas táctiles siguen siendo un problema. Cuando tengo que teclear algo, por mucho Swiftkey que haya… cada cambio de idioma, palabra fuera de diccionario, puntuación que no entiende y cada símbolo (y ya no hablemos de usarlo en un terminal SSH, totalmente impracticable) me hace querer cada vez el maravilloso teclado Blackberry. Hay gente que imagina los futuros apocalípticos con inviernos nucleares, desiertos sin agua y ruinas; yo me imagino un mundo de pantallas táctiles donde ni móviles ni ordenadores tengan teclados físicos… y eso me da escalofríos. Si Blackberry se hunde, los terroristas habrán ganado y los pocos que apreciamos teclear estaremos condenados. Antes algún fabricante sacaba terminales Android con teclado físico… malos… pero ahora ya ni eso. En mi desesperación, hasta Typo era una opción.

La única esperanza es que ya sea por un cambio de rumbo o una adquisición, Blackberry (u otro fabricante) comience a sacar móviles decentes Android con formato Blackberry. Igual porque Blackberry esté a punto de la quiebra, o porque los rumores de que Samsung la compre sean ciertos y decidan hacer algo arriesgado. ¿Pero quién haría eso si no se compran móviles QWERTY?

En fin, una decisión dura. Les mantendremos informados.

Tengo dos móviles

En junio de 2011 me compré una Blackberry Bold 9780. En aquel momento, el iPhone 4 era el iPhone a la venta, Nokia sacó el N9 con Meego y Gingerbread era la última versión de Android para teléfonos. La Blackberry me costó 139€ (a base de puntos), sustituyendo un Nokia C5 que me encantaba pero que comenzaba a quedarse atrás.

Mi experiencia táctil anterior con un LG Viewty (modelo de 2007, coetáneo del primer iPhone) me hizo decantarme por un teléfono con teclado. No tardé en acostumbrarme a él y disfrutar de mi primer smartphone real.

Hace unas semanas, Feedly rompió el interfaz web que me permitía usarlo con relativa comodidad en mi Blackberry- unos ajustes en el comportamiento del viewport lo hicieron completamente inusable, con lo que perdí mis dos horas de metro diarias como mecanismo para ponerme al día de noticias y novedades.

Habiendo jugado bastante con un Nook y un Xperia Mini Pro, me resigné a reconocer que vivir sin un dispositivo Android o iOS (o incluso quizá Windows Phone) era una lucha cuesta arriba. La verdad que mi Blackberry de casi 3 años de edad seguía cumpliendo mis necesidades ampliamente pese a sus defectos, así que estuve bastante tiempo valorando alternativas.

Estaba bastante claro que la mejor opción era un dispositivo Android- no soy un gran fan de Apple y Windows Phone no fue una opción que consideré demasiado (¿está maduro ya? ¿Google le hace caso?). Me plantée algún tablet pequeño (7” es demasiado para llevar en mis bolsillos), haciendo tethering con la Blackberry, pero el tethering Bluetooth (BB OS 7 soporta tethering wifi, pero mi dispositivo es BB OS 6 y por tanto la única opción es Bluetooth) es frágil y en cualquier caso, la batería de mi Bold no creo que se lo tomase muy bien, así que me incliné por algo con SIM. Realmente no hay muchas opciones, y al final se redujo a un Galaxy S III rebajado o al Moto G- seguramente los mejores móviles en la franja alrededor de los 200€ (el S III estaba por 229€ con un cupón de Rakuten recibiendo además 45€ en puntos, el Moto G comienza en 150€ por la versión con 8Gb).

El Moto G me gustaba más por su tamaño, pero a nivel de especificaciones el S III se impone en casi todo lo demás, especialmente cámara y batería, así que no con muchas dudas, me lancé a ser un zombie de Samsung más.

Provisionalmente, le he puesto una SIM nueva de Yoigo (tarjeta, 7€/mes, 600Mb) y sí, soy un pringao que lleva dos móviles encima. Tengo dudas sobre las capacidades de comunicación de un dispositivo con pantalla táctil y prefiero no saltar al vacío.

Las impresiones del S III son las que uno esperaría. Enorme, pero delgado. Usar un Android potente (el S III tiene dos años, sí, una barbaridad en móviles, pero recordemos que fue el buque insignia de Samsung) es una revelación acostumbrado a BB OS- un navegador que puede con todo (el de BB OS es muy bueno con páginas adaptadas a móviles, pero le puede cualquier cosa página no móvil con una tonelada de anuncios e imágenes) y con soporte de primera línea de aplicaciones.

Sí, aplicaciones. Realmente debo decir que las aplicaciones importantes para mí (mensajería, redes sociales, mapas [aunque el soporte de Google Maps empezaba a preocuparme], etc.) están para Blackberry, y que no estoy tirando casi nada de aplicaciones en el S III (salvo Feedly, claro- pero hasta que lo rompieron, la versión web me iba aceptablemente bien), pero se nota que las apps de Blackberry están… descuidadas.

La cámara también se nota- con mi pésimo pulso sacar una foto con la Blackberry decente era un desafío- con el S III es todo mucho más sencillo.

Por último, aunque cuando lo compré la batería de la Blackberry era fantástica (un día de uso intensísimo sin problemas, fines de semana de uso ligero sin recargar), dos horas de uso intensivo en el metro con poca cobertura durante tres años destruyen cualquier batería (tanto, que me compré una sin marca- pero da más o menos el mismo rendimiento que la batería de marca usada). El S III tira de su enorme batería y no sufre para acabar el día, mientras que la Blackberry la tenía que cargar durante el día para que no me dejase tirado volviendo a casa (como curiosidad, ahora que no le doy tanto tute a la Blackberry, aguanta mucho mejor).

Pero…

Sí, teclear en cristal sigue siendo un despropósito. No tanto como pensaba, pero entre la Blackberry donde puedes teclear lo que quieras sin mirar a la pantalla, alternando idiomas, metiendo puntuación compleja, etc. y el agónico teclado táctil, sigue habiendo un mundo de diferencia. El swipe que lleva el teclado por defecto y el buen soporte multi idioma ayuda bastante, pero tiene puntos bastante débiles- sobre todo la puntuación y cuando te apartas mínimamente del diccionario. La Blackberry aguantaba hasta usos muy exigentes como usarla de terminal SSH- algo que requiere del uso de modificadores, combinaciones de teclas y palabras “raras” era algo que soportaba de maravilla, mientras que con un teclado táctil se puede hacer algo… pero es muy incómodo.

También se nota, y mucho, la atención que requiere teclear en pantalla táctil. Mientras que con la Blackberry puedes escribir andando por la calle casi sin prestarle atención, el S III dificulta muchísimo esto.

Por otra parte, el tamaño, que sí importa. No tengo las manos grandes, pero tampoco pequeñas, y el uso a una mano es terriblemente poco práctico. El ridiculizado trackpad de la Blackberry es realmente una virguería ergonómica. Se usa perfectamente con una mano, tiene muchísima precisión y para ciertos movimientos (e.g. scroll continuo), es mucho más cómodo. El S III a una mano es harto incómodo y a dos manos, hay tareas en las que pierde claramente contra el cutre trackpad. Quizá el más pequeño Moto G hubiese sido mejor en este sentido, pero…

Sí, la anticuada Blackberry es mucho más… cómoda. El teclado ayuda enormemente en la faceta “comunicativa” y alguna más esotérica, y el trackpad resuelve algunas mecánicas muy bien (selección y movimiento dentro de texto, etc.). Los atajos de teclado y búsqueda son la guinda- es mucho más cómodo teclear calc y hacer click con el trackpad que ir al menú aplicaciones, hacer swipe hasta encontrar la calculadora y pulsar el icono.

Combinar las ventajas de ambos dispositivos parece el camino a seguir, al menos de momento, aunque me costará 7€/mes (e igual los 600Mb se me hacen cortos).

Lo curioso del tema es que mi netbook sí ha sufrido un inesperado desplazamiento en su “uso en el sofá”. El S III es un digno contrincante: tiene más resolución de pantalla (¡1280×720 contra 1024×600!), 1Gb de RAM (mi netbook ahora tiene 2Gb, pero durante mucho tiempo tuvo 1Gb) y hasta reproduce mejor vídeos de Youtube. Obviamente, el teclado del netbook apabulla aún más que el de la Blackberry, pero aún así… hay días que no arranco el netbook.

La conclusión es que por favor, que alguien saque un móvil Android con el formato Blackberry clásico. Tenía esperanzas en que Lenovo comprase Blackberry, pero la política se ha puesto en medio. Igual ahora que Lenovo tiene Motorola, sacan un móvil Thinkpad con teclado, pero eso parece un sueño ahora mismo. Aunque la nueva directiva de Blackberry parece que se ha dado cuenta que sus nuevos formatos cojean (los BB OS clásicos siguen vendiendo más que los nuevos), veo muy complicado que le den la vuelta a su situación, e impensable que adopten Android.

Mientras, seguiré en esta curiosa vida con dos móviles esperando a ver como se desenvuelven los acontecimientos.

Mi carta de navidad a los reyes

Mi querida Blackberry 9780 cada día está un paso más cerca de la muerte, y con ello se repite insistentemente la pregunta… ¿y cuando muera, qué?

Pues lo que quiero es:

  1. El formato Blackberry Bold. Quiero un teclado físico. He tecleado y tecleado en pantallas táctiles y sigue siendo un agobio. No sólo porque soy perceptiblemente más lento, sino porque es frustrante. Tampoco quiero un móvil enorme. Suelo llevar el teléfono en el bolsillo de los pantalones y no quiero chistes sobre estar contento de ver a nadie. La pequeña pantalla de mi Bold (2,44″) nunca me ha supuesto un impedimento para nada.

    Un slider QWERTY sería aceptable, pero es mucho, mucho más preferible “candybar”

  2. También quiero un touchpad táctil. Insisto, no me gustan las pantallas táctiles. El touchpad de la Bold es fantástico para seleccionar texto y mover cursor- cortar y pegar es un sufrimiento en una pantalla táctil, pero ágil y rápido con el touchpad.
  3. Android. Los sistemas operativos de Blackberry están muertos. Soy bastante de ecosistema Google (GMail, Google Calendar, etc. sobre Google Apps) y sus servicios cada vez van peor sobre Blackberry. No soy muy de apps, pero necesito el mínimo imprescindible
  4. Pero con atajos de teclado. Dada la falta de Androids QWERTY, no estoy seguro que estén muy soportados. Comenzar a teclear algo para buscar contactos desde la home, teclitas para responder y borrar rápido mails, espacio y shift-espacio para paginar en el navegador, t y b para saltar al principio y final de algo (¡imprescindible para páginas web!)… son cosas que te hacen mucho más ágil.
  5. Batería, batería, batería. Quiero un móvil que sólo necesite cargarse durante la noche. Dado que he pedido una pantalla pequeña (y un móvil comparativamente grande), no debería ser complicado. Soy fan de las baterías intercambiables, pero si el móvil puede vivir años y conservar la batería para aguantar un día de uso intenso, puedo renunciar a ello.

    Mi Blackberry inicialmente lo soportaba todo muy bien, pero mis patrones de uso (hasta 2h de uso intenso diario en el metro con mala cobertura, casa y trabajo con zonas de baja cobertura, etc.) pueden con todo

  6. RAM. Creo que cuando los móviles lleven 4Gb de RAM el mundo será un lugar mejor. Mi Netbook con 1Gb de RAM aguanta todo lo que le echen, lo cual me lleva a pensar que aún queda optimización de memoria en los sistemas operativos móviles (pendientes siempre de ver cómo tira Kit Kat en dispositivos de poca memoria). Quiero tener varias aplicaciones abiertas y muchas pestañas de navegador sin que se cierren por falta de memoria
  7. CPU/optimización. Como todo el mundo, quiero una experiencia de usuario suave. Sobre todo, cambio de aplicación rápido, navegador rápido y pocas pausas.
  8. Cámara. Con 5mpx, autofocus y flash me conformo. Pero que sea rápida. Quiero meter la mano en el bolsillo, sacar el móvil y sacar una foto ágilmente. Quiero un enfoque rápido. Mi gata no se está quieta.
  9. Conectividad. Pues yo con 3G y wifi mínimo ya hago
  10. Control remoto. El día que pueda instalar un software en los ordenadores que uso (Linux, básicamente) y cuando el móvil esté en la misma wifi (por 3G/bluetooth también molaría), me aparezcan las notificaciones del móvil en el ordenador, pueda hacer clic y tener control remoto del móvil, seré feliz (y compensará un poco deficiencias en el siguiente punto). Si el móvil comparte su sistema de archivos por SMB, de manera que puedo entrar en él desde el PC y gestionar archivos, ya será la leche.
  11. Mensajería instantánea. Quiero un sistema de mensajería eficaz. Pensado para móvil (notificaciones de entrega, robustez, estilo Whatsapp/BBM), pero multidispositivo (e.g. si atiendes una notificación en el escritorio, desaparece del móvil; paso fluido de conversación de dispositivo a dispositivo, etc.). Si es abierto y puedo tenerlo como plugin de Pidgin y en versión web, ya sería la releche. Por supuesto, un punto clave es que sea popular.

¿Tanto pido? ¿Nadie se animará a hacer un kickstarter para fabricármelo?

Sí, sigo usando una Blackberry

Hace eones apunte por aquí que me pasaba a Blackberry, esa compañía que en aquel momento estaba apunto de extinguirse y ahora lo está mucho más. Allí indicaba las razones por las que escogía y por qué en aquel momento estaba muy contento.

Sorprendentemente, y supongo que en gran parte porque me encanta llevar la contraria, un año después sigo muy contento.

Sí, es básicamente el teclado. Sigo detestando cada palabra que tengo que aporrear sobre un cristal; he usado iPads, iPhones y todo tipo de Androids esporádicamente y sigue siendo una experiencia frustrante. Es harto probable que haya un prejuicio ahí y que si me sumergiese en el mundo táctil, me acabaría acostumbrando; pero, ¿por qué debería someterme a tal tortura?

Indudablemente, la Blackberry tiene una larguísima lista de defectos, pero al fin y al cabo cubre mis necesidades a la perfección:

  • Puedo usar mensajería/redes sociales de todo tipo sin problemas; tengo los clientes que importan (Whatsapp, Twitter, Facebook, Google Talk y email) que funcionan perfectamente y que se benefician inmensamente del teclado
  • El navegador soporta el Google Reader de iPhone perfectamente, lo que cubre el 80% de mis necesidades de navegación (y en general me permite leer lo que quiero leer perfectamente adaptado a móvil desde el mismo Google Reader. La gente con feeds incompletos a veces me fuerza a ir a páginas que se le atragantan al navegador… no es frecuente pero sucede, pero se resuelve rápido con una estrellita). El resto, la mayoría del tiempo son sitios que tienen versión móvil (webs de noticias, Wikipedia, etc.).
  • GPS entre la app de Blackberry y la de Google es aceptable. El Google Maps de Blackberry tiene una búsqueda lenta y lamentable, pero se sobrevive
  • La cámara no es como para hacer fotografía profesional, ni mucho menos, pero lo suficiente como para sacarle fotos al gato y a las chorradas que uno ve por ahí
  • Es cierto, casi no hay apps, pero hay las que me importan (Tumblr, WordPress, cartelera, Endomondo, lista de la compra, …)
  • El frikismo ocasional (y gratuito) se ve complacido por poder tener un ssh como Dios manda y un teclado que permite meter símbolos, no-palabras y combinaciones de teclas que causarían frustración infinita en un teclado táctil

Además, la ergonomía no se limita al teclado. El trackpad es superior a la pantalla táctil para muchas cosas; copiar y pegar, darle a enlaces pequeños en páginas web, moverse por listas, etc. Los atajos de teclado y búsquedas incrementales son la guinda.

Por supuesto, si existiese un Android (e incluso un iOS, pero lo veo menos probable que suceda) con teclado y touchpad, que los aprovechase bien (i.e. que las aplicaciones y el sistema operativo tengan atajos de teclado y sean navegables por touchpad), cuya batería aguantase y que no tuviera serias incompatibilidades… Pues probablemente no dudaría en cambiar, pero de momento, sólo hay un fabricante que se dedica a este segmento; segmento que cada vez parece más pequeño y que me temo que acabe desapareciendo…

Un PC enchufado a la tele

Como todo buen informático que se precie, llevo un tiempo trabajando en un proyecto “PC enchufado a la tele”. Detallo aquí un poco mi montaje actual.

El punto de partida es uno de estos PCs pequeñitos con Atom. En mi caso escogí por disponibilidad un Giada SLIM-N10, con chipset Nvidia ION, que en teoría debería compensar la poca potencia del Atom para reproducir vídeo- dispone de descodificadores de vídeo que permiten reproducir ciertos formatos de vídeo por hardware, permitiendo ver vídeos 1080p suavemente.

A este aparato le añadí un pequeño dongle Bluetooth y un teclado inalámbrico Bluetooth para controlarlo. Adicionalmente, amplié mi red con un par de dispositivos Powerline (los más baratos que encontré, 50€ el par); mi red inalámbrica no llega muy bien a la zona del televisor y la antena del Giada parece ser bastante horrible; la conexión no era nada estable y el ancho de banda bastante lamentable- el powerline, aún en malas condiciones, me da entre 3-5 megabytes/s de transferencias sostenidas sobre NFS. Esto no siempre da para streaming perfecto, especialmente de vídeos en HD, pero al menos permite copiar un vídeo para reproducción local rápida e indoloramente. Añadimos también una sintonizadora USB barata.

Finalmente, conectamos el PC al televisor vía HDMI, lo que nos da 1920×1080 + audio y añadimos unos altavoces de escritorio conectados por jack de audio; esto nos da una segunda salida de audio que usaremos más adelante.

En el software, escogimos Mythbuntu. MythTV parece ser la solución estándar para mediacenter con TDT (XBMC tiene arreglos para reproducir TDT, pero no parecen muy soportados). Dado que MythTV no está en Debian, parece apropiado usar Mythbuntu para instalarlo sobre Ubuntu, pues parece bastante usado y con una buena comunidad detrás.

La instalación es indolora, lo único complicado fue la configuración de la sintonizadora, pues el modelo concreto que encontramos no está soportado directamente por Linux, pero existen instrucciones para hacerlo funcionar e integrarlo con DKMS (con lo que se actualiza automáticamente con las actualizaciones del kernel). Hace falta un poquito de trasteo con MythTV para que el audio vaya por defecto por la salida HDMI y no por la salida de audio estándar y que utilice el ION para tratamiento de vídeo.

A partir de aquí, añadimos MythWeb que nos da un interfaz web que permite ver la programación y programar grabaciones de programas con un interfaz muy práctico.

Otra funcionalidad que añadimos es un servidor de MPD. MPD es un reproductor de audio controlable por red, del que existen varios controladores; web, móvil, escritorio, etc. Configurándolo para que envíe su audio por la salida minijack, podemos encender los altavoces, usar nuestro PC/móvil/tablet para controlar la música sin tener que encender el televisor.

También configuramos Mame, un emulador de máquinas recreativas que pese a la limitada potencia del procesador Atom funciona bastante bien.

Otro añadido es configurar Flash para que utilice VDPAU, un interfaz que permite la reproducción de vídeo por hardware. Con esto, usando Chrome de escritorio podemos, por ejemplo, ver vídeos 1080p de Youtube suavemente; el teclado inalámbrico que usamos dispone de un minijoystick que podemos usar de ratón, con lo que podemos navegar sin mucho problema.

Cosas de futuro en las que hay que investigar más:

  • Un mando inalámbrico que permita jugar a Mame sin usar el teclado Bluetooth. Podemos usar el mando de la PS3, pero sólo por USB- inalámbrico vía Bluetooth parece complicado de configurar e impráctico (al encender el mando se enciende automáticamente la PS3, etc.)
  • Un mando a distancia “normal” para controlar MythTV
  • x2vnc/Win2VNC para usar un PC normal como teclado y ratón, truco muy chulo y conveniente

Minirreseña : Sansa Clip + 2GB

Tras un breve interludio, he podido recuperar la costumbre de escuchar música mientras trabajo. Raro que es uno, en vez de usar el ordenador donde trabajo o el móvil, me he decidido a comprarme un reproductor de MP3. Principalmente por:

  • No tengo ninguna radio portátil y me gusta escuchar Carrusel DeportivoTiempo de Juego. Puedo escucharlo en streaming con el móvil, pero sólo es viable cuando tengo wifi a mano y además, funde batería
  • La batería de la Blackberry me aguanta bastante (con un uso intenso he llegado a casa con un 50%), pero no me gusta despilfarrarla inútilmente
  • No me gusta tener mi colección de música en ordenadores ajenos

Con ello, me puse a buscar reproductores. Criterios:

  • Radio FM
  • 20GB+ de capacidad; paso de tener que seleccionar música
  • Debe poderse usar para almacenar ficheros arbitrarios (Zune 120 que me cedían, eliminado [nota: los iPod requieren el uso de iTunes para gestionar música, pero puedes usarlos como mass storage para guardar ficheros. El Zune, hasta donde yo he podido ver, no)
  • Conector estándar. Bonus si se enchufa sin cable (como una memoria Flash USB) [nota: podría considerarse que el conector de los iPod es estándar de facto]
  • Carga por USB
  • Sencillez de gestión. Tengo una máquina virtual con Windows, pero en general uso Linux. Usar cosas que se basan en protocolos cerrados no me gusta (puede funcionar ahora, pero igual mañana no). MTP me parece aceptable (aunque no le veo la utilidad y toca un poco las narices- pero al menos es un protocolo publicado). Zune fuera otra vez (usa un MTP especial sin documentar [y ni existen implementaciones alternativas]) y iPod (iTunes, simplemente di no).

Inicialmente pensaba que encontraría dispositivos que cumpliesen todo esto a porrillo, pero la verdad que al final tuve que irme al famoso Sansa Clip+ de 2GB con tarjeta MicroSD de 32GB. El aparato está por 36€ en amazon.es, junto con la tarjeta de memoria y gastos de envío se queda todo en unos 60€ (una auténtica ganga, en mi opinión).

El único requisito que no cumple es que tiene conector para cable MiniUSB cuando hubiera preferido que fuese “macho” y se pudiese conectar directamente a un puerto USB: posibilidad de gestionar música, ficheros y cargar sin tener que tener un cable a mano. Los cables MiniUSB son suficientemente comunes como para que no me parezca algo insuperable.

El funcionamiento del aparato es correcto- cumple las 15h de batería anunciadas con bastante precisión (me da para dos días sin cargarlo, pero mi intención es cargarlo mientras me voy a comer- al parecer las baterías de ion litio son amigas de las cargas frecuentes). El interfaz es de botoncitos con d-pad, todos muy correctos y se puede usar perfectamente dentro de un bolsillo (pausa, volumen, siguiente canción…), aunque lógicamente no es muy bueno para navegar (buscar un artista por nombre, por ejemplo, es un rollo en un d-pad; sería mejor algo “analógico” como la rueda de un iPod o una pantalla táctil). La funcionalidad de radio es un poco limitada (pocos presets, la navegación por presets es unidireccional).

En cualquier caso, el aparato cumple con su función más que aceptablemente y con fallos perfectamente tolerables.

El bonus es que es uno de los reproductores mejor soportados por Rockbox, un popular firmware para reproductores MP3. Este podría en principio corregir algún defectillo (supongo que la funcionalidad de radio será mejor) y mejorar el interface, a la par que ofrecer alguna funcionalidad extra (viene con bastantes juegos). Sin embargo, a pesar de que el proceso de instalación para sencillo y seguro, de momento no lo he intentado- igual cuando el aburrimiento se apodere de uno…