A regañadientes, desde el cine sin ley a la ciudad de los ángeles

¿Cuál es el propósito de una crítica de cine?

Aunque a veces parezca que sea demostrar que tienes un buen diccionario de sinónimos y que has visto pelis que no le importan a nadie, supongo que es hacer saber a alguien si le valdrá la pena ir a ver algo.

En ese caso, sí, id a ver La La Land. Siendo un musical, supongo que sólo estarán leyendo aquellos que acepten los musicales o que no sepan que lo es. Fuera de eso es difícil precisar más, la peli tiene tantas cosas buenas y bastantes cosas malas como para que salgáis del cine haciendo claqué o echando espumarajos por la boca.

Visualmente, La La Land es un trabajo impecable. Desde el larguísimo plano secuencia inicial al imaginativo acto final, hay poquísimos momentos que no asombren y sólo un par de cosillas que chirrían un poco (por mucho que avancen los efectos especiales, aún quedan cosas sencillas que no se pueden hacer). Sentarse y absorber todo ese derroche ya vale el precio de la entrada y las dos horas que dura.

Musicalmente, a mi no me convenció tanto. Vaya por delante que mi mente tararea en bucle el repertorio de Hair pero que la mayoría de canciones de musical me suelen parecer olvidables, y La La Land no es una excepción. La Stone y el Gosling dan un esfuerzo más que admirable, pero no son cantantes y en especial la garganta de éste último no está hecha para llevar la voz cantante. ‎Eso sí, en baile para mí sí que dan totalmente el nivel. En cualquier caso, creo que en una semana ya no recordaré las canciones.

Lo otro es el guión. Aunque contiene un par de ideas buenas, no las aprovecha casi nada y cuando lo hace es un poco atropelladamente. No consigue meter al espectador en la vida de los personajes y no se sabe muy bien por qué; hay elementos de tensión y drama, pero nunca parece que vaya a pasar nada.

Aún así, sí que la peli goza de unos cuantos aciertos- la escena de la fiesta es una auténtica gozada que me dejó una sonrisa difícil de borrar. Hay destellos por toda la película que dejan ver que de alguna manera podía haber sido mucho más- creo que también porque a veces intenta abarcar demasiado, explicar todos sus amores y homenajear todo lo homenajeable, con aciertos y fallos por igual (aunque aprovechar que ruedas en la meca del cine como hacen en La La Land es algo que deberíamos ver mucho más a menudo).

Pero vedla. Puede que en un par de años no nos acordemos de ella, pero es uno de los acontecimientos de año y hay material para disfrutar un rato. Si Damien Chazelle es el segundo advenimiento o un niño mimado y sobrevalorado es una pregunta que tendrá que esperar un par de películas más; Whiplash tenía la carga de diez megatones que todo debut debe tener y La La Land tiene el ansia de aprovechar todo recurso disponible y se le pueden perdonar sus vicios derivados. Habrá que ver si cuando se estabiliza puede cuajar cintas totalmente redondas o seguirá con estallidos irregulares.

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