Scott Pilgrim de los anillos

Según la Wikipedia:

Tolkien first began working on the stories that would become The Silmarillion in 1914,[8] intending them to become an English mythology that would explain the origins of English history and culture*

Reflexionando tras ver la adaptación al cine del cómic de Scott Pilgrim voy llegando a la conclusión que Bryan Lee O’Malley pretendía algo parecido con su historieta. Ya el argumento, en el que Scott Pilgrim debe derrotar a los siete ex de su pretendida para poder salir con ella, parece sacado con alguna libertad de una historia de dioses griegos si no directamente paralela a las doce labores de Hércules u otras muchas epopeyas. Pero al contrario que Tolkien, la mitología de Scott Pilgrim pretende reflejar el lenguaje e iconografía de su audiencia, bebiendo así de cómics, videojuegos y demás cultura pop. La misma estructura argumental alude a los monstruos de fin de nivel de los videojuegos, y las batallas con ellos están filmadas siguiendo claramente el patrón de los videojuegos de lucha; letrero de versus, barras de energía, combos y demás mandangas. En un plano más profundo, pese a que el cómic pasa un poco de puntillas por las alusiones al limbo que constituye un punto argumental importante del tebeo, observamos curiosamente como Scott Pilgrim trata el tradicionalmente religioso concepto de la resurrección- por supuesto con las vidas extra de los videojuegos como mecanismo.

La adaptación cinematográfica va un paso más allá y traslada el lenguaje visual del cómic a la pantalla; bocadillos, planos y montaje compiten con el Hulk de Ang Lee para ver quién hace la película más comiquera. Edgar Wright se aleja un pelín de la lírica del taiwanés (que por otra parte, tampoco acababa de encajar en la historia de un destructivo hombretón verde) y es más fiel a los coloridos destellos pop del cómic tradicional. Wright sale bastante airoso del desafío y si bien no alcanza la sofisticación del preciosista montaje de Hulk, sí es sumamente efectivo pese a que es ambicioso y arriesgado.

Más allá de lo argumental y visual, Scott Pilgrim contra el Mundo tiene más bien pocos puntos flojos. Quizá el protagonista, el ubicuo Michael Cera no parece el actor más apropiado para el papel protagonista, aunque su interpretación es bastante digna. El resto del reparto es bastante sólido- a destacar el inusual papel de Kieran Culkin, que se hace con la mayoría de las escenas en las que sale, y el ex interpretado por Brandon Routh, el Superman de la insípida Superman Returns de 2006, cuyo supervillano infundido de poderes veganos nos brinda la probablemente mejor batalla de la cinta.

Por último, destacar que O’Malley que admite abiertamente que el manga, y en concreto, la superlativa Ranma 1/2 fue de sus mayores influencias- hecho que no se aprecia mucho visualmente en la película, pero que en el aspecto argumental y, sobre todo, humorístico, queda bastante patente.

En definitiva, una peli entretenida, arriesgada, divertida y… mitológica.